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Almería

La emotiva llegada a meta de un almeriense en la maratón de Berlín: "Me aconsejaron no correrla por una lesión"

Ni una recomendación médica pudo con las ganas de Eloy, pintor de profesión, de cumplir el ecuador de su reto de hacer las 6 'Majors' originales

Eloy celebrando su participación en Berlín delante del edificio del Reichstag.

Eloy celebrando su participación en Berlín delante del edificio del Reichstag.La Voz

Francisco Luque Ramírez
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Desde hace tres décadas se levanta cada día casi antes de que amanezca, se pone el mono de trabajo y se va al 'tajo' a ganarse la vida. Esta es la primera rutina matinal de Eloy Ramos Felices, un autónomo currante de 44 años de edad que de lunes a viernes es pintor de brocha gorda -pero no por ello menos artista- y un domingo es una de las 60.000 personas que corre una maratón de Berlín de la que no le privó ni un diagnóstico médico adverso pocos meses antes de la prueba.

Es natural del barrio de El Zapillo, concretamente de la calle Quesada. Entorno conocido popularmente como 'La Gata Negra', siempre ha sido un vecindario humilde a la vez que problemático, donde los críos aprendían desde muy pequeños la realidad de las calles y de la vida, el mejor curso avanzado para saber cómo superar las adversidades. Y en esa 'universidad' creció Eloy, en aquellos años 90 en los que aún se reunían las pandillas en los trancos de los edificios, cuando iban tres chavales en la misma bici o se competía cada San Juan con otros barrios para ver quién hacía la hoguera más alta.

Una promesa a su padre, el comienzo de un reto

Con solo 14 años el protagonista de esta historia comenzó a trabajar de pintor, profesión que aprendió de su padre, Eloy Ramos López. Pero la vida a veces es tan injusta que su 'maestro' falleció de forma casi inesperada en 2013, con 63 años de edad, y su hijo le había prometido que se haría deportista. Ahi comenzó todo. 

Empezó con recorridos de 5,10 e incluso 21 kilómetros y vio que se le daba bien, así que decidió, sin dejar sus labores heredadas de la pintura, cambiar de hábitos, dar un giro a su vida y recorrer mundo por medio de las carreras. Así surgió su reto: ir a las maratones de Nueva York, Chicago, Berlín, Tokio, Londres y Boston, las 6 'majors' históricas.

Eloy Ramos junto al Muro de Berlín.

Eloy Ramos junto al Muro de Berlín.La Voz

Voló a Estados Unidos en dos ocasiones para correr en Nueva York (2024) y Chicago (2025) y el pasado fin de semana cumplió la mitad de su objetivo en la capital de Alemania, una prueba que estuvo cerca de caerse de su calendario este año por culpa de una lesión inesperada. Pero Eloy no está configurado para rendirse.

Rendirse nunca ha sido una opción para Eloy

"Cuando empecé a preparar la carrera de Berlín, a las tres semanas noto un dolor muy fuerte en el tórax. Creía que era un simple pinzamiento, que no era nada, pero cada vez me costaba más entrenar y ese dolor comenzó a ser descomunal", explica Eloy, que se realizó una resonancia en junio y le comunicaron que tenía una inflamación en dos vértebras que podría tenerle, al menos, cuatro meses de baja. No llegaba a la maratón del Berlín del pasado 27 de septiembre.

Eloy Ramos en Berlín.

Eloy Ramos en Berlín.La Voz

"Me aconsejaron no correr la de Berlín. Recuerdo que lloraba por las noches de la impotencia, pero tenía claro que tenía que intentar todo lo posible para llegar. Busqué ayuda en una clínica, seguí sus indicaciones de entrenamiento y me dijeron que fuese a la carrera de Alemania pero a disfrutarla, sin reloj. Llegué con miedo, porque solamente había entrenado dos semanas antes, pero me respondió bien el cuerpo", detalla este corredor aficionado zapillero que acabó la prueba, en la que levantó del suelo a varios participantes que estaban en dificultad, con un registro de 3 horas y 17 minutos.  

Mirada al cielo y una llegada para el recuerdo

Cuando Eloy iba por la Unter den Linden, una de las vías berlinesas más importantes, empezó a ver en el horizonte la línea de meta y la imponente Puerta de Brandeburgo de fondo. Ya era consciente de que lo había conseguido y decidió grabarse con el móvil para inmortalizar ese momento en el que señaló con un dedo al cielo: "Entré llorando, emocionado, me volví a sentir corredor después de todo lo que he pasado con la lesión. No me rendí, siempre hago todo lo necesario para no darme por vencido".

La alegría de Eloy Ramos tras terminar la maratón de Berlín.

La alegría de Eloy Ramos tras terminar la maratón de Berlín.La Voz

En esos emocionantes segundos, el almeriense se acordó, como siempre, de su padre, de su madre Carmen, de su gente de toda la vida, del barrio en el que nació y en el que aún vive. También de su Almería, a la que lleva con orgullo siempre por bandera, y de su perro Juanito, al que siempre le cuelga cuando regresa a casa cada medalla que gana: "Siempre hablo mucho con mi padre y en ese momento recordé mi infancia, al vecindario, cómo ha pasado el tiempo tan rápido". 

Sólo le quedan 3 de las 'majors' históricas

Eloy se nutre de todas las emociones tras conquistar Berlín como un 'chute' de energía y motivación para la cita de Londres el próximo mes de abril. Y después llegarán Tokio y Boston para este perseverante pintor que confiesa que ponerse las zapatillas y vivir estas experiencias por diferentes países, en los que conoces a personas "increíbles" y te descubres a ti mismo, "te cambia la mentalidad, te hace crecer y vuelves a casa con más ganas de cumplir tus sueños". 

Una nueva medalla para la colección de Eloy Ramos.

Una nueva medalla para la colección de Eloy Ramos.La Voz

Nunca se ha retirado de una carrera, ni estando con gripe como le ocurrió en marzo en Barcelona. Las ganas y la ilusión de Eloy, ese hombre de barrio que se ha hecho a sí mismo, lo pueden todo. Y en el cielo, desde donde su padre lo mira orgulloso, lo saben. 

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