La vuelta al cole que nadie cuenta: qué pasa tras las puertas de los centros educativos de Almería
Este 10 de septiembre han regresado a las aulas los alumnos de segundo ciclo de Infantil, Primaria y Educación Especial, en 246 centros docentes de la provincia

El inicio del curso se ha realizado escalonadamente, organizado por diferentes horas y edades
El silencio que rodeó a Antonio Alonso el 1 de septiembre al cruzar el umbral del CEIP Rafael Alberti, en pleno centro de la capital almeriense, era un silencio pesado, que se hacía sentir de una forma extraña, casi antinatural.
Acostumbrado al bullicio de los pasillos y al trasiego del alumnado, el director sabía que tenía por delante unos días intensos: organizar el arranque del curso, poner en marcha el centro y preparar los tres trimestres que quedan por delante. Burocracia, jornadas exigentes y una vuelta al cole que, para los docentes, comienza mucho antes de que los alumnos crucen la puerta.
Ese silencio se ha roto este jueves por la mañana, cuando 72.561 alumnos han vuelto a pisar, por primera vez, en algunos casos, las aulas de los colegios almerienses. “Por fin suena a septiembre”, celebraba Alonso mientras recorría los pasillos del Rafael Alberti, ya llenos de risas, carreras, alguna que otra riña e, incluso, llantos de los más pequeños.
Es la estampa más reconocible de la vuelta al cole: mochilas, reencuentros, nervios e ilusión. Una foto muy cotidiana que, sin embargo, no muestra los retos a los que se enfrenta la comunidad educativa cuando los centros cierran sus puertas para comenzar el día.
La diversidad, una realidad muy actual
Después de despedirse de sus padres y de ponerse al día de la forma más natural entre los niños (jugando al pilla-pilla o intercambiando cromos), llega el momento de volver a la rutina y al trabajo. Les espera la evaluación inicial, la primera radiografía del curso.
“Se trata de lo que aquí llamamos situación de aprendizaje cero. No es un examen en el que busquemos una nota final, sino una prueba para comprobar qué carencias y fortalezas tienen nuestros niños. Así podemos valorar las necesidades de los alumnos y trabajarlas a lo largo del curso”, explica el director con voz aliviada: “Nosotros tenemos la suerte de contar con una maestra de apoyo durante todo el curso que puede ayudar a los niños con discapacidades”.
La situación del Rafael Alberti no es, sin embargo, la habitual en Andalucía. Mientras la Junta defiende que cuenta con cerca de 15.000 profesionales para necesidades educativas especiales, los sindicatos y familias consideran que todavía hacen falta más recursos para que la situación sea “sostenible”. Así, la situación de aprendizaje solo sirve si después hay recursos para responder a lo que revela esa radiografía.

Ratios de 22 alumnos
Este jueves un niño andaba por el pasillo de la mano de su maestra. Tenía los ojos humedecidos de tanto llorar y unos tres años de vida sobre sus hombros de hombrecito. Acababa de despedirse de sus padres y los nervios del primer día le habían ganado la batalla. Por suerte, su docente ha podido detenerse, cogerle de la mano y atenderle como necesitaba. La ratio de su clase se lo ha permitido.
En Andalucía, este curso la ratio de Infantil baja a 22 alumnos, un avance que permite una atención más cercana como la que ha recibido aquel niño. Y aunque son buenas noticias, desde ANPE Almería reclaman que esa reducción no se quede ahí y se extienda, de inmediato, a otras edades.
No es el único sindicato que ha alzado la voz. Para USTEA, el problema va más allá. Denuncia el cierre de aulas públicas mientras se mantiene la oferta concertada. Según sus datos a nivel autonómico, el sindicato denuncia que desde 2019 se han cerrado 2.758 unidades de Infantil y Primaria. Una situación que coincide con un escenario demográfico marcado por el descenso de la natalidad: en Almería, este curso hay 815 alumnos menos, mientras que en el conjunto de Andalucía el alumnado de estas etapas baja por primera vez de los 700.000.

Son reivindicaciones y realidades que desembocarán el próximo 11 de noviembre en una huelga educativa que llegará también a las calles de Almería.
El protagonista del mes
El calor, aquel que ha sido protagonista durante todo el mes de junio, se ha hecho de notar también este primer día de curso en las aulas almerienses. El inicio del curso 2026-2027 ha comenzado entre abanicos, ventiladores y algún que otro aire acondicionado para los más privilegiados. Pero también con un mensaje a los padres con recomendaciones para las altas temperaturas: gorras, agua y crema solar como grandes protagonistas.
Se trata de una preocupación que se repite cada curso. Gloria, madre de uno de los alumnos del Rafael Alberti, reconoce que “es algo que inquieta todos los años” y recuerda que “septiembre sigue siendo un mes complicado”. La duda está ahora en si las instalaciones de los centros han podido adaptarse para hacer frente a unas temperaturas que, un año más, acompañan a la vuelta a las aulas.
PISA, del informe a las aulas
El informe PISA fue un duro golpe para los docentes y se publicó justo cuando la vuelta al cole estaba al girar la esquina. El sistema educativo español registraba los peores resultados de su historia en las tres áreas principales: matemáticas, ciencias y comprensión lectora.

“Los datos de PISA son tristes y no reflejan el trabajo que se hace en los colegios almerienses”, lamenta Antonio, quien señala que sus alumnos siempre han sido muy lectores: “La biblioteca del Alberti está siempre muy concurrida. En cuanto al razonamiento matemático, nunca ha sido fácil”. Para él, el trabajo pendiente no solo está en los centros, sino, especialmente, en casa.
“Las nuevas tecnologías están ahí en medio y tenemos que enseñarles a utilizarlas y, sobre todo, a las familias, a ponerles un tiempo límite de uso. No solo eso: los niños deberían tener también un tiempo dedicado a los deberes en sus hogares”, explica. Porque la vuelta al cole no termina cuando suena el timbre: también continúa en casa, entre deberes, lectura, pantallas y el acompañamiento de las familias.