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Almería

Cuando casi aterriza una nave espacial en Almería

El divulgador Pedro León rescata en su nuevo libro la historia del transbordador que puso a la provincia en el foco internacional

El transbordador europeo Hermes.

El transbordador europeo Hermes.ESA

Alberto Godoy
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Almería estuvo a punto de convertirse en una pieza clave de la carrera espacial europea. Durante años, el aeropuerto almeriense figuró como una de las opciones previstas para el aterrizaje del transbordador Hermes, un proyecto que la Agencia Espacial Europea terminó cancelando en los años 90 tras una década de desarrollo y un fuerte encarecimiento del presupuesto.

La historia la repasa el divulgador Pedro León en su nuevo libro, Historias extraordinarias de la exploración espacial, donde explica que el plan nació en Francia a mediados de los 70, en plena competencia con el transbordador estadounidense y el soviético. "Querían ser el tercer país que construyera trasbordador", resume sobre el impulso inicial francés, que acabó convirtiendo el proyecto en una iniciativa compartida por varios socios europeos.

En su relato, León subraya que el Hermes no era una nave pequeña. Según detalla, medía unos 15 metros y pesaba alrededor de 25 toneladas, dimensiones que exigían un sistema de lanzamiento más potente del que Europa tenía entonces. El cohete Ariane 4 se quedó corto, y el plan obligaba a pensar ya en la siguiente generación de lanzadores.

El divulgador cordobés Pedro León posa con su libro.

El divulgador cordobés Pedro León posa con su libro.Cedida

Almería como clave

Una de las partes más llamativas de esa historia está en Almería. Las losetas térmicas del transbordador, fundamentales para soportar el regreso a la atmósfera, se probaron en la Plataforma Solar de Almería. León explica que esas piezas "soportan hasta los 2.000 grados centígrados" y que se sometían allí a ensayos con un sistema de espejos capaces de concentrar el calor solar.

Ese vínculo convirtió a la provincia en una pieza técnica del proyecto mucho antes de que se planteara el aterrizaje. "Las traían a Almería y en la plataforma solar las iban probando", dice el divulgador, que recuerda que los ensayos se prolongaron varios años.

Un aterrizaje previsto

El plan no se quedaba en las pruebas. La idea era que Hermes despegara desde la Guayana Francesa y regresara después a Europa para aterrizar en Almería, donde habría sido recibido como una nave espacial y trasladado después por barco a Francia para su revisión y nueva puesta a punto.

León señala que la elección de Almería tenía lógica por su clima y por su ubicación. Frente a la base aérea francesa de Istres, con condiciones meteorológicas más complicadas, el aeropuerto almeriense ofrecía más garantías durante buena parte del año. 

Ilustración de la ESA mostrando el lanzamiento de Hermes en un Ariane 5.

Ilustración de la ESA mostrando el lanzamiento de Hermes en un Ariane 5.ESA

Ese aterrizaje habría implicado obras importantes: ampliar la pista, levantar un hangar específico y adaptar el aeropuerto a las necesidades de una nave de este tipo. En palabras de León, eso habría supuesto convertir la infraestructura almeriense en "un aeropuerto potentísimo".

Un sueño roto

La historia cambió en 1992. Hermes llegó a exhibirse en una maqueta durante la Expo de Sevilla, pero el proyecto empezó a perder fuerza por los continuos sobrecostes. Finalmente, la Agencia Espacial Europea (ESA) lo canceló por falta de presupuesto tras los recortes derivados de la crisis económica.

León lo resume con una imagen clara: "Nos quedamos con la miel en los labios porque ya estaba aprobado que aterrizara en Almería". Según recuerda, el calendario habría permitido ver algún lanzamiento en torno al año 2000 si el programa hubiera seguido adelante.

El divulgador añade que incluso llegó a imaginarse el día del aterrizaje. "Yo voy a verlo de cabeza", le contó un amigo almeriense, según relata. Él mismo admite que habría querido estar en la zona para presenciar un acontecimiento que considera único.

El cancelado transbordador europeo Hermes, con el módulo trasero MRH acoplado y con una bodega cerrada que nunca llegó a volar.

El cancelado transbordador europeo Hermes, con el módulo trasero MRH acoplado y con una bodega cerrada que nunca llegó a volar.ESA

La posibilidad de que el transbordador acabara en Andalucía no era casual. León explica que España era una opción estratégica por su situación geográfica, sus puertos, su red aeroportuaria y su estabilidad política, además de ser un territorio aliado en el entorno europeo y atlántico.

Un hito que nunca llegó a repetirse

Lo que hace especialmente inusual esta historia es que, hasta hoy, ningún transbordador espacial ha aterrizado nunca fuera de Estados Unidos. El programa de la NASA, activo entre 1981 y 2011, operó con varias naves, pero todas sus misiones concluyeron en territorio estadounidense.

Eso convierte el caso de Hermes en una excepción singular: un proyecto europeo que, de haberse construido, habría roto esa regla y habría permitido que una nave de este tipo aterrizara por primera vez en otro continente. 

León subraya que, aunque España nunca vio un aterrizaje real, sí formó parte de la red de emergencia del programa estadounidense. Las bases de Morón, Rota y Zaragoza estaban preparadas para recibir un transbordador si algo fallaba durante el lanzamiento, y en una ocasión una nave estuvo muy cerca

Aunque Hermes nunca llegó a construirse, León insiste en que Almería siguió figurando como la primera opción en documentos posteriores. La idea, dice, no ha perdido lógica técnica. Lo que sí ha cambiado es que Europa ya no parece dispuesta a embarcarse en un proyecto de ese tamaño.

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