La Voz de Almeria

Almería

Juan Carlos Aparicio, el juez que resolvió durante 34 años los conflictos laborales de Almería cuelga la toga

El magistrado pone fin a más de tres décadas de servicio en Almería después de 20.000 sentencias y de una vida profesional ligada a la evolución del mercado laboral de la provincia.

Foto de familia del magistrado Juan Carlos Aparicio con compañeros de la comunidad judicial almeriense tras su último juicio.

Foto de familia del magistrado Juan Carlos Aparicio con compañeros de la comunidad judicial almeriense tras su último juicio.Víctor Navarro

Víctor Navarro
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La sala de vistas número 8 ha guardado este miércoles una escena poco habitual, un lleno absoluto y los asistentes en pie aplaudiendo la resolución del caso. Tras más de tres décadas resolviendo conflictos laborales en Almería, el magistrado Juan Carlos Aparicio Tabaruela ha dictado su última sentencia. En una sesión breve, marcado por la incomparecencia de la parte demandada, pero con una resolución de importantes consecuencias para la trabajadora afectada: la empresa le adeudaba alrededor de 15.000 euros en salarios impagados. El juez estimó su demanda, ordenó el abono de las nóminas pendientes y declaró extinguida la relación laboral, permitiéndole acceder al desempleo o reincorporarse al mercado de trabajo en otra empresa.

Aquella sentencia ha significado también el punto final de una trayectoria judicial iniciada casi cuatro décadas atrás por una de las figuras más queridas de la Justicia almeriense. La sala estaba repleta.

Funcionarios, letrados de la Administración de Justicia, abogados, magistrados y numerosos profesionales de la comunidad jurídica almeriense quisieron acompañar al titular del Juzgado de lo Social número 3 en su último día de servicio. Tras finalizar la vista y anunciar el fallo, el aplauso ha sido unánime. Aparicio chocó la mano del abogado José Manuel Capel y de su inseparable auxilio judicial Miguel Ángel Rodríguez, y respondió con una sonrisa y una frase que arrancó las últimas carcajadas de la jornada: "Eso es todo, eso es todo, amigos", en alusión al célebre cierre de los dibujos de los Looney Tunes.

"Almería fue la mejor decisión que he tomado"

Natural de Begíjar (Jaén), estudió Derecho en Granada, aprobó las oposiciones a la carrera judicial en 1988 y comenzó su trayectoria en Lucena antes de ascender al Juzgado de lo Social número 13 de Barcelona. En 1992 llegó a Almería para incorporarse a uno de los nuevos juzgados de lo social creados entonces. Aquella plaza pudo haber sido una etapa transitoria en una carrera orientada inicialmente hacia Granada con miras a un puesto en el TSJA.

Sin embargo, terminó convirtiéndose en el proyecto de toda una vida, tras caer enamorado de esa nueva tierra que eligió por cercanía a Jaén y a Granda. "Fue la mejor decisión que he tomado en la vida. Pude haberme ido a Cádiz o Huelva", pero Almería cumplió más de los imaginable.

Radiografía de Almería en lo Social

Durante más de treinta años ha sido testigo privilegiado de la evolución económica y laboral de la provincia. Desde su juzgado ha conocido las crisis de la construcción, las dificultades del sector pesquero, la transformación de la agricultura intensiva y los conflictos derivados del crecimiento demográfico y de la inmigración.

A su juicio, Almería ha experimentado una mejora extraordinaria desde comienzos de los noventa, aunque sigue observando problemas relacionados con el empleo irregular en determinadas explotaciones agrícolas y con incumplimientos laborales en parte de la hostelería.

El juez deportista y enamorado del Cabo de Gata

Quienes le conocen destacan una cualidad que él mismo reivindica: la cercanía dentro y fuera de los juzgados. Alejado de la imagen del juez distante, ha cultivado una intensa vida fuera de los tribunales. Desde los años noventa juega al fútbol sala en Almería, participa en encuentros de fútbol andando y durante años fue un habitual de las rutas ciclistas por la provincia. También es un apasionado del Cabo de Gata, donde posee una vivienda y donde espera pasar buena parte de su nueva etapa vital.

Aparicio tuvo oportunidades para continuar ascendiendo en la carrera judicial, pero decidió permanecer en Almería junto a su familia, y renunciar a una plaza en el TSJA. Ahora, después de unas 20.000 sentencias y de toda una vida dedicada a la jurisdicción social, cierra definitivamente la puerta de su juzgado. La toga queda colgada. Por delante le esperan el deporte, su familia y el mar de Cabo de Gata, el lugar donde pretende disfrutar de una jubilación que se ha ganado tras casi cuatro décadas de servicio a la Justicia.

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