La Voz de Almeria

Almería

“Recibir la diálisis aquí, permite a Kevin y José Luis empezar a vivir”

La Unidad de Diálisis Infantil en Torrecárdenas mejora la calidad de vida de dos niños de 8 años

Personal de la asociación Alcer Almería con los niños en diálisis en Torrecárdenas.

Personal de la asociación Alcer Almería con los niños en diálisis en Torrecárdenas.

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La Unidad de Diálisis Infantil del Complejo Hospitalario Torrecárdenas lleva abierta apenas dos semanas. Tiempo suficiente para que las familias de Kevin y José Luis, los dos de ocho años y, de momento, los únicos usuarios del servicio, hayan “empezado a vivir”.


Han pasado de levantarse a las cinco de la mañana todos los lunes, miércoles y viernes para que sus hijos recibieran tratamiento de diálisis en Málaga a hacerlo a las ocho. Y no sólo eso. Ahora pueden llevar a sus otros hijos al colegio, recogerlos, comer todos en familia y “normalizar” un poco la dependencia que sus hijos enfermos renales tienen con la máquina que limpia su sangre cada dos días.


Una “fiesta”
Y si las familias no pueden estar más agradecidas, los niños, lo viven “como una fiesta”. “El personal se porta fenomenal”, dice José Luis Gómez Torres. Su hijo José Luis fue diagnosticado de una enfermedad renal nada más nacer. Aún así, la llevó “bastante bien” durante siete años, asegura su padre. Hace ahora once meses empezó a recibir diálisis en Málaga.


Tanto para él, como para su “amigo del alma”, Kevin, hijo de Alexandra Corretge Polo, y también de 8 años, la diálisis “forma parte de sus vidas”. “Son unos niños conscientes de lo que tienen y lo aceptan”, dice Alexandra, que tiene otro hijo de cuatro años.


Pendientes de trasplante
Eso sí, tanto ella como José Luis, viven pendientes de una llamada. La que puede sonar en cualquier momento anunciando un posible donante de riñón y un inmediato trasplante. Están preparados. Y sus hijos, más.


Ante una tarta de cumpleaños, por ejemplo, cualquiera de los dos niños pide, como deseo, un riñón antes que cualquier juguete. Y también los dos se ponen nerviosos si escuchan el teléfono y no se coge rápido.


Tanto Kevin como el pequeño José Luis han pasado ya por ese trance. Kevin recibió un riñón de su abuelo, pero lo rechazó. Le costó meses de ingresos y hasta 19 operaciones. Todo, con cinco años.


Su enfermedad renal le fue diagnosticada también al nacer, pero su trayectoria en diálisis es más larga. Dos años y un mes, cuenta su madre.


El trasplante para el que se llamó a José Luis no llegó a realizarse. No fue posible, dice resignado su padre.


Ni uno ni otro pierde la esperanza. Y eso que los niños llevan muy bien la diálisis, reconocen sus familias que ya son “muy amigas”. Para ellos es una “fiesta”, tienen juguetes, se ven, se cuentan sus cosas, idean planes y, sobre todo, disfrutan de una amistad que, si bien se ha forjado en una situación de dificultad, les ha hecho más fuertes.


Halloween en el hospital
Es miércoles y toca diálisis, pero también toca preparar la fiesta de Halloween. En las camas de la Unidad de Diálisis Infantil hay caretas y dibujos. En las cabezas de Kevin y José Luis muchas ideas para disfrutar de la fiesta. Una más.


Y es que, desde que reciben la diálisis en Almería, se acabaron los madrugones y ver a sus hermanos a cuenta gotas, además de soportar viajes en ambulancia cada dos por tres. Y todo, gracias al empeño de unos padres y el apoyo de un servicio, el de Nefrología que,  junto al de Pediatría, ha obtenido el visto bueno para poder abrir una sala independiente que mejora la calidad de vida de estos niños que también en Torrecárdenas reciben apoyo escolar.


Lejos queda ya para Alexandra, los meses de hospitalización en Sevilla. Ahora, empieza “a vivir”, sonríe.


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