Almería se vuelca con la Gran Recogida: un fin de semana de solidaridad en toda la provincia
Alrededor de 160 establecimientos y cientos de voluntarios participan este fin de semana en la campaña del Banco de Alimentos

Grupo de voluntarios en el Carrefour de la avenida del Mediterráneo: Judith Elena Ortiz, José Barandica, Edgar Bolívar y Maykel Romero
Desde primera hora de la mañana, los pasillos de los supermercados respiran otro aire. Entre los clientes habituales, los voluntarios explican con una sonrisa cómo colaborar, recogen bolsas y agradecen cada gesto. En las cajas, algunos eligen donar un euro o cinco; otros, una botella de aceite, un paquete de legumbres o una lata de conservas. No hay un gesto pequeño. Todo suma. Todo cuenta.
El murmullo de las cajas, los carros que van y vienen y los chalecos azules que se mueven entre los pasillos marcan el ritmo de un fin de semana distinto en Almería. En alrededor de 160 puntos de recogida, el Banco de Alimentos de Almería moviliza a cientos de voluntarios y vecinos en la Gran Recogida 2025, una cita que convierte la rutina de la compra en un acto de generosidad colectiva, durante los días 7 y 8 de noviembre. Porque, un año más, la provincia demuestra que su despensa solidaria nunca se vacía.

Alimentos no perecederos siendo ordenados por los voluntarios
Ilusión y esperanza en cada tienda
El presidente del Banco de Alimentos de Almería, Luis Docavo, afronta esta Gran Recogida con optimismo. Explica a LA VOZ que todo se ha preparado “con esperanza e ilusión”: los voluntarios, los puntos de recogida y la coordinación con los supermercados. En muchos de ellos, como el Carrefour de la avenida del Mediterráneo el movimiento es constante y el ambiente, contagioso.
La campaña llega a 160 establecimientos de toda la provincia y en algunos —como Mercadona— la donación se realiza únicamente en caja, mientras que en otros se mantiene la recogida física o incluso ambas modalidades. Desde el Banco de Alimentos subrayan que todas las fórmulas suman, porque lo importante no es cómo se done, sino que cada gesto llegue a quienes más lo necesitan.

Luis Docavo, presidente del Banco de Alimentos de Almería, atendiendo a los medios
El alma de la Gran Recogida
Detrás de cada bolsa que se entrega y de cada sonrisa que anima a colaborar hay un rostro, un nombre y una historia. Este año, entre los muchos voluntarios que participan, están Judith Elena Ortiz, José Barandica, Edgar Bolívar y Maykel Romero, que dedican el fin de semana a ayudar en los supermercados de la capital.
“Nos motiva compartir y colaborar con todos, porque esta es la ambición de nuestra sociedad”, cuentan a LA VOZ mientras ordenan los productos en las cajas. Lo hacen con alegría, convencidos de que su tiempo también alimenta. “Aportamos amabilidad y bondad para ayudar a los necesitados. La gente está muy dispuesta; solo con vernos ya nos piden la bolsa”. Su entusiasmo resume el espíritu de la campaña: solidaridad anónima, constante y sincera, esa que no necesita focos para marcar la diferencia.
Para muchos de ellos, esta experiencia va más allá de un simple voluntariado. Es una forma de sentirse útiles, de compartir y de descubrir que la solidaridad también se aprende. Entre las bolsas y los carritos, surgen conversaciones, agradecimientos y miradas cómplices que dejan huella. Al final del día, los voluntarios regresan a casa cansados, pero con la certeza de haber aportado algo más que alimentos: un poco de esperanza.

Judith recogiendo alimentos de la mano de ciudadanos solidarios
Una ayuda que alimenta la esperanza
Detrás de cada gesto solidario hay una necesidad real. Según el Informe sobre el Estado de la Pobreza 2024, más de 12,5 millones de personas en España, el 25,8 % de la población, están en riesgo de pobreza o exclusión social. Una cifra que se traduce en familias que luchan cada día por algo tan básico como llenar la nevera.
Pequealmería
El vaquero más solidario entrega 16 mil kilos de comida al Banco de Alimentos de Roquetas
Gregorio Fernández
Los Bancos de Alimentos conocen de cerca esa realidad silenciosa y, por eso, campañas como la Gran Recogida son esenciales para mantener sus almacenes abastecidos. Los productos donados —tanto los alimentos no perecederos entregados en las tiendas como las aportaciones en caja— permiten seguir llenando las cestas básicas destinadas a miles de hogares almerienses.
Solo el año pasado, el Banco de Alimentos de Almería, miembro de la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL), distribuyó casi dos millones de kilos de alimentos entre 145 entidades sociales de la provincia, llegando a más de 45.000 personas. Detrás de cada cifra hay una historia, y detrás de cada historia, la mano anónima de quien decidió colaborar.

Voluntarios en el Carrefour de la avenida del Mediterráneo
Un reto compartido
El objetivo de este año es ambicioso, pero alcanzable: igualar o superar los 30.000 kilos de alimentos recogidos en la pasada edición. Con más puntos de recogida, mayor difusión y la implicación de cientos de voluntarios, el Banco de Alimentos de Almería confía en que la respuesta vuelva a estar a la altura de la solidaridad de la provincia.
Durante este fin de semana, cada bolsa, cada euro y cada palabra de aliento suman. La Gran Recogida no es solo una campaña: es un recordatorio de lo que una comunidad puede lograr cuando se une. Porque en Almería, la ayuda se mide en kilos, sí, pero también —y sobre todo— en esperanza.