El vecindario que experimenta una juventud y vejez simultáneas
Una zona concurrida que encuentra su origen en la estampa de un castillo

Bloques de pisos a la izquierda y casas de planta baja a la derecha. Al fondo, las montañas bajo las cuales se sitúa el casco histórico.
El Diezmo es un barrio de aspecto contemporáneo cuyo nombre remite, sin embargo, al siglo XVII. En aquella época se situaba en su superficie el conocido como ‘Castillo del Diezmo’, hoy desaparecido.
A esta fortaleza acudían los campesinos para entregar el denominado ‘diezmo’, un tributo del diez por ciento sobre el valor de ciertas mercancías que debían pagar al rey.
Resulta por ello curioso y aparentemente contradictorio lo que cuentan en la ferretería Barragán: “El próximo mes de mayo se cumplirán 20 años desde que abrimos la tienda. Cuando llegamos, esto estaba recién construido”.
Transformación
“Había poca gente viviendo aquí. No se veía casi nadie por la calle. Ahora hay mucho más movimiento y tráfico”, explica David, dueño del comercio.
“Se ha convertido en una zona de paso hacia la autovía que comunica bien con el centro”, continúa.
“Un par de años después de llegar nosotros ya se veía más tránsito. En torno a 2001, aproximadamente, comenzaron a llenarse estas calles”.
“Se instalaron bastantes vecinos de veintitantos años que hoy están en la mediana edad. Por desgracia, el tiempo pasa rápido para todos”, declara con aire refranero.
Mediana edad
“Actualmente, son los barrios como La Vega de Acá o Cortijo Grande los que reúnen a los menores de 35 años. Esta zona va envejeciendo poco a poco, aunque todavía no es demasiado mayor”, describe David.
Carmen, otra vecina del Diezmo, considera que el aspecto de los edificios no ha variado demasiado. “La única evolución que he visto desde que vivo aquí ha sido la plazoleta que hicieron (entre las calles Instinción, Carnaval, Cómico y Gladiolo) y las pistas de tenis que hay al lado (que pertenecen a Los Molinos). La pena es que no son gratuitas”.
Autobús deficiente
Carmen muestra su descontento con el servicio urbano de autobuses: “Vivimos a 10 minutos de la universidad en coche, pero al no disponer de un autobus que vaya hacia allí desde aquí, se tarda mucho en transporte público”.
“Para algunas zonas no compensa porque hay que ir a cogerlo a la avenida del Mediterráneo y luego realizar uno o dos transbordos”.
“Se supone que la ventaja del autobús frente a la bicicleta o los pies es recorrer el trayecto en menos tiempo. Pero se tarda incluso más la mayoría de las veces. Así que si no tienes coche, normalmente te toca ir andando; como sucede en casi toda Almería”, analiza esta vecina.
Carmen sugiere ciertas mejoras, como la mayor iluminación de calles que permanecen oscuras durante la noche o la habilitación de una parcela asfaltada a la que no se le da uso. En general, sus demandas van orientadas a modificaciones que ofrezcan mayores posibilidades de juego a los niños del barrio.
“Me refiero a algo como lo que había antes donde las pistas de tenis; un terreno llano en el que mis hijos jugaban a menudo. Allí pasaron muy buenos ratos”, especifica.
Barrio tranquilo
“Aquí vive buena gente; es un vecindario muy tranquilo. En eso la verdad es que no tengo queja”, matiza. David coincide con ella. De hecho, los clientes que acuden a su ferretería lo tratan con familiaridad. Uno de ellos se refiere a él como ‘vecino’ para pedirle un bote de cola para la madera.
En una zapatería que no se halla muy lejos, comentan que la calle Instinción “es una de las mejores de esta zona”.
Recalcan el carácter apacible de los vecinos: “Nunca hemos tenido ningún problema. Por lo general, hay un ambiente sosegado”, afirma Loli Jiménez, propietaria del establecimiento homónimo.
Alrededores
Su marido, que se encuentra con ella en la tienda, marca su acuerdo con las valoraciones expuestas. “La zona de arriba, que está ya en la parte interna de Los Molinos, sí es un poco más insegura”, señala.
Aunque otros comercios del vecindario se han visto afectados por la apertura de grandes supermercados, su negocio no ha sufrido pérdidas por el tipo de producto que vende: el calzado.
No obstante, la instalación del centro comercial Mediterráneo en las inmediaciones sí repercutió negativamente en su zapatería: “Las ventas han descendido a la mitad desde que empezó la crisis y aún no hemos recuperado el nivel de antes”, detalla Loli.
Movimiento
Respecto a lo supermercados, el Carrefour (antes Pryca) situado en la avenida del Mediterráneo constituye uno de los principales focos de movimiento en el área, con un continuo trasiego de vehículos y personas.
En la misma avenida, el pabellón de deportes Rafael Florido y la comisaría de Policía Nacional son también dos espacios destacados, cuya ubicación, si bien excede los límites del barrio, genera un flujo constante de coches en su interior, especialmente por las mañanas.
Otro punto relevante es el Instituto Nacional de la Seguridad Social en la calle Manuel Azaña que, a su vez, se halla repleta de bancos, oficinas, restaurantes y tiendas.
Todo ello convierte al Diezmo en un enclave altamente concurrido que favorece el desarrollo de esta franja de la ciudad que hoy se halla completamente integrada en ella.
A pesar de los cientos de décadas transcurridas desde que existió el castillo, los cultivos que lo rodeaban adornaron el paisaje hasta bien entrado el siglo XX.
Sumamente remota queda aquella estampa de la imagen actual de un barrio de aparente juventud, que presenta una larga historia.