Patricia Martínez: "El entorno se ha adaptado a nosotros"
Neuróloga en Torrecárdenas con varios años de experiencia en Madrid, alerta de la falta de concienciación en Almería sobre el ictus.

Patricia considera muy importante conocerse uno muy bien y saber valorar las cosas.
¿La alimentación influye en nuestro cerebro?
Sí, se ha demostrado que la dieta reducida en grasas protege de las demencias. También se sabe que una dieta equilibrada protege de la hipertensión arterial, de la diabetes y de la hiperescolesterolemia. Todo ello es factor de riesgo vascular, que se asocia al desarrollo de ictus y deterioro cognitivo.
¿Estamos preparados para la invasión de estímulos que recibimos hoy?
Probablemente no. Se sabe que el estrés tiene incidencia en la hipertensión arterial y hay estudios que lo vinculan con los ictus. El estrés disminuye los mecanismos de defensa y aumentan las infecciones y tumoraciones. Por suerte, se está desarrollando una medicina muy avanzada para contrarrestar todo esto.
¿Hay estrés en Almería?
Es menor que en otros sitios, pero cierto sector de la población, asociado a un nivel socioeconómico, descuida la alimentación. Yo he visto por la calle a unos padres dándole a un bebé de unos quince meses una lata de Red Bull... Es una barbaridad. Y lo que me sorprendió cuando vine de Madrid en 2016, después de muchos años allí, es que aquí hay un elevado número de infartos lacunares, que tienen que ver con la hipertensión arterial, que aquí es más alta que en otras provincias, según un estudio que se hizo.
¿Qué es lo más satisfactorio de tu profesión?
Ver que un paciente viene con un daño potencialmente irreversible y en pocas horas lo recuperamos. Pero tengo que decir que en Almería falta concienciación. En las primeras cuatro horas y medias desde que aparece el ictus se puede tratar. Más allá de ese tiempo las consecuencias pueden ser muy negativas. Y vemos que hay gente a la que le da un ictus y se espera a que se le pase. Es un error fatal.
El psiquiatra Rojas Marcos dice que las mujeres vivís más porque habláis mucho.
(Ríe) Se ha demostrado que hablar varios idiomas es muy beneficioso y con ello mejora la creatividad. Las estructuras cerebrales encargadas de la lengua materna están en el hemisferio izquierdo (en el caso de los diestros), al igual que los idiomas aprendidos antes de los siete años de edad. Pasada esa edad, los lenguajes aprendidos están dispersos en los dos hemisferios. Me ha pasado que ha venido algún paciente, tras un infarto cerebral, hablando solo su segundo idioma, ya que el infarto ha afectado a su hemisferio izquierdo, el de la lengua materna.
¿El cerebro evolucionará?
Con la mejora de la medicina la supervivencia depersonas con enfermedades potencialmente mortales como la diabetes ha hecho que ya no necesitemos adaptarnos al entorno, porque este se ha adaptado a nosotros. Es una incógnita que va a ocurrir con nuestra evolución natural a partir de ahora. El futuro será que diseñemos nuestra propia evolulción con modificaciones genéticas. Ya se está haciendo con la selección de embriones libres de enfermedades.
Desde el punto de vista neurológico, ¿podríamos explicar todo este caos que hay en el mundo hoy?
Creo que sí. La naturaleza humana es egosísta y es necesario que lo sea para sobrevivir. Ante situaciones difíciles como una crisis económica se genera una tensión que se resuelve con conflictos entre e intra pueblos. El instinto de supervivencia impulsa a luchar, incluso con violencia, para buscar un futuro que creemos mejor. El problema son los daños colaterales. Un Nobel dijo que los humanos somos robots de carne. Tenemos comportamientos predecibles. Por eso existe el neuromarketing o la neuroeconomía o la programación neurolingüística, que se basa en influir sobre una persona sabiendo cómo dar la información.
¿Cuál es la receta para tener una vida feliz?
Conocerse muy bien, tener muy claro el valor de las cosas y controlar lo que sientes ante un evento adverso y ser capaz de ponderarlo en su justa medida para superarlo.