La Voz de Almeria

Almería

Los primeros soldados de ‘La Corona’

En febrero de 1919 llegaron a Almería los primeros soldados para el Regimiento de la Corona

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El domingo 26 de enero de 1919 el alcalde convocó en el Ayuntamiento a las señoras y señoritas que desearan contribuir a regalar la bandera al Regimiento de la Corona que había de guarnecer esta ciudad. Almería suspiraba por tener una guarnición importante y la llegada de los primeros contingentes se convirtió en un gran acontecimiento. Contar con todo un regimiento significaba, además de la importancia militar de la plaza, una inyección de vida para la ciudad, que tanta falta hacía. 

Los primeros jefes que fueron nombrados al nuevo destino, el Cuartel de la Misericordia, fueron los tenientes coroneles don Manuel Alcántara, don Jacobo Colombo y don Esteban Latorre Escobar; mientras que los primeros médicos elegidos para dirigir la enfermería fueron don Rafael Gómez Lachica y don Rafael Cerdó. Por fin, el uno de febrero de 1919 llegaron a la estación los 24 soldados del primer batallón del Regimiento de Córdoba, de guarnición en Granada, que iban a formar parte de la primera compañía del Regimiento de la Corona número 71, destinado a Almería.  Al frente de la expedición venían el capitán don Rafael Martínez y el teniente don Juan Tapioles. 

El diez de febrero desembarcaron otras dos compañías que venían de Cartagena: una del Regimiento de España y otra del Regimiento de Sevilla. Con los soldados venía el coronel de infantería don Andrés Saliquet Zumeta, destinado para mandar el Regimiento de la Corona, que en aquel tiempo, con 41 años recién cumplidos, era uno de los coroneles más jóvenes del ejército español. Una semana después, llegó otra compañía, procedente del Regimiento de Vizcaya destinado en la población alicantina de Alcoy. Con estos nuevos contingentes, el Regimiento de la Corona ya estaba en marcha.

Desde entonces, los soldados estuvieron vinculados a la historia de la ciudad y sus gestas fueron celebradas como propias y sus tragedias fueron lloradas por toda Almería. Entre las hazañas que protagonizaron sus soldados, destacó la del verano de 1921, cuando el Regimiento de La Corona de Almería recibió la orden de preparar un batallón para realizar una expedición a Melilla, ciudad que estaba en peligro de caer en manos de los guerreros marroquíes que, a las órdenes de Abd-al-Krim, dirigente de la resistencia contra la dominación colonial española en el norte de Marruecos, preparaban el asedio.

El batallón salió desde el puerto almeriense en el vapor Isla de Menorca. El capitán médico Román Sierra Forniés, contaba así en su cuaderno de anotaciones el momento de la partida:  “Salimos de Almería la tarde del 23 de julio. Algunos soldados aguantaban las lágrimas mientras sus familiares saludaban con los pañuelos desde el Puerto. Poco a poco fuimos perdiendo de vista la ciudad, las torres altas de La Catedral y La Alcazaba”. En su primera semana de operación, el batallón de Almería llegó hasta el Monte Arruit. El 21 de agosto tres integrantes del batallón cayeron muertos y diez días después, en un combate para socorrer Casanoba, fueron siete los muertos y treinta y dos los heridos. En el otoño de 1921, el batallón de La Corona tuvo que ocupar varias trincheras enemigas a la bayoneta. Fueron jornadas sangrientas. Murió el capitán Villar y cayeron gravemente heridos los alféreces Meléndez y Vázquez. Este murió tres días después.

El 15 de mayo de 1922, después de diez meses en la zona, el Regimiento de La Corona recibió la orden de regresar. En tierras norteafricanas se dejaron la vida cuatro oficiales, doce suboficiales y soldados y resultaron heridos ciento veinticuatro, de los que algunos murieron ya en Almería.

La heroica intervención de los soldados almeriense no pasó desapercibida para el resto de España. El mismo rey, Alfonso XIII, quiso felicitar en persona a los militares del Regimiento de La Corona y el lunes 18 de diciembre de 1922 llegó a Almería para imponerle a la bandera la Medalla militar.


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