Muere el sacerdote de los madrugadores: Almería llora a Francisco Lirola
El sacerdote, nacido en Dalías, fue capellán de las Puras durante la última década

Don Francisco Lirola fue capellán de Las Puras durante la última década.
Lo conocí hace algunos años, cuando me propuse, junto a mi amigo Juan, ir a misa todos los días durante una Cuaresma. Los horarios para ir a misa en Almería pueden ser complicados, y hay pocas opciones para empezar el día temprano y yendo a misa: solo puedes ir a las Siervas de María (a las 8:00) o a las Puras (a las 8:30). Lo demás ya pisa casi cualquier jornada laboral.
Así que allí que fuimos. Las Puras, ese oasis de paz con obras de arte que sobrevivieron a varias guerras, era la solución perfecta. Y allí estaba él: un cura mayor, tranquilo, pausado y pragmático que daba misa con la inestimable ayuda de las monjas a primerísima hora de la mañana. Un cura que, antes de terminar, deseaba que todos tuviéramos un buen día. Allí fue capellán durante una década, hasta que la enfermedad se lo permitió. Y ahora se nos ha ido el sacerdote de los madrugadores: ha muerto Francisco Lirola.
Por si su apellido no fuera suficiente indicativo, cabe explicar que don Francisco Lirola Criado era hijo y devoto del Cristo de la Luz. Nació en Dalías el 12 de noviembre de 1941, hijo de José y Rosa y allí mismo, en lo que hoy es el Santuario del Cristo de la Luz (parroquia de Santa María de Ambrox) fue bautizado.
Llegó a ser párroco de su pueblo y consiliario del Cristo de la Luz, durante un breve período de tiempo (de 1992 a 1996), pero lo cierto es que pasó por toda la provincia durante su vida sacerdotal. Pero antes de eso, en el comienzo de su camino, fue ordenado diácono en 1968 y ordenado sacerdote el 29 de junio de aquel mismo año, siendo obispo de Almería Ángel Suquía.
Su primer destino pastoral fue Albox, como coadjutor y más tarde (en 1972) como profesor de Religión y Moral católica en el Instituto de esta villa.
Tras el Almanzora, llegarían los Vélez: el obispo Manuel Casares lo nombró en 1975 párroco de Vélez-Blanco, continuando su docencia en el Instituto de Vélez-Rubio. Y de ahí, al Poniente: en 1980 fue destinado como párroco a Santa María del Águila y encargado de Las Norias de Daza, siendo profesor en el Instituto de Formación profesional de El Ejido desde 1985. Fue por fin en 1992 cuando el obispo Rosendo Álvarez lo nombró párroco de Dalías y responsable de Celín.
Esta etapa junto al Cristo de la Luz fue realmente breve, ya que en 1996 marchó a realizar el Curso de renovación sacerdotal en la Universidad Pontificia de Salamanca, donde completó sus estudios teológicos. A su regreso, en 1997, fue nombrado párroco de Mojácar y encargado de Turre, además de profesor de Religión en el Instituto de Vera.
En 2005 el obispo Adolfo González lo nombró párroco de Pechina y profesor en el Instituto de Huércal de Almería. Fue Arcipreste en dos ocasiones, en el Arciprestazgo de Adra y en el de San Indalecio y miembro del Consejo presbiteral de la diócesis en otras dos ocasiones.
Por último, en 2016 fue nombrado capellán de las Religiosas Concepcionistas Franciscanas de Almería, Las Puras, hasta 2025. Tal y como detallan desde la Diócesis de Almería, la enfermedad sobrevenida le llevó a pasar sus últimos meses como residente en la Casa Sacerdotal de Almería, "dando a todos ejemplo de fortaleza y confianza en Dios".
Este domingo, 19 de octubre, Francisco Lirola fallecía a la edad de 83 años y tras 57 de vida sacerdotal.
"Don Francisco siempre se sintió joven con los jóvenes en tantos años de docencia, así como en su celo apostólico y misionero en las distintas parroquias en las que ha entregado su vida como sacerdote en diferentes zonas de nuestra diócesis. Su alegría y sencillez, su sonrisa y su cercanía a sus feligreses han hecho de él un pastor querido por todos", describen desde el Obispado de Almería.