El Cineclub Almería dice adiós después de casi 25 años de historia
La actividad llevaba en suspenso desde finales de 2024, cuando el ciclo de otoño no llegó a realizarse en su totalidad

Asistentes al pase de 'La noche del cazador' en el Teatro Apolo en febrero de 2011, título con el que el Cineclub celebró sus 500 proyecciones.
El Cineclub Almería dice adiós después de casi 25 años de historia. En realidad, las proyecciones cesaron a finales de 2024, cuando el ciclo de otoño se interrumpió de forma abrupta. Desde entonces han existido algunos intentos, tan tímidos como infructuosos, de reflotar la actividad, secundada por un público muy fiel que se reunía cada semana en el Teatro Apolo.
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Ahora se confirman los peores augurios: sus nueve meses de proyecciones al año, con el mejor cine de autor de estreno y la programación de títulos clásicos, siempre en versión original subtitulada, no regresarán. Al menos, no de la manera en la que los espectadores los han podido disfrutar a lo largo de este tiempo.
David del Pino, director y productor ejecutivo del Cineclub, ha confirmado a LA VOZ el final de la actividad que organizaba y producía a través de la asociación La Factoría junto con el Área de Cultura del Ayuntamiento de la capital.
Para el responsable del Cineclub, llega el momento de cerrar una etapa irrepetible “que ha merecido todas las alegrías” y que se ha abierto a todos los “continentes, culturas y sensibilidades” de la sociedad; un “lugar de encuentro” que ha permitido al público (en sus palabras, “el máximo patrocinador de la actividad”) disfrutar de las obras de los mejores cineastas del mundo, así como de trabajos de realizadores almerienses.
Por su parte, fuentes del Ayuntamiento consultadas por LA VOZ lamentan esta decisión y aseguran que valorarán nuevas fórmulas para recuperar la actividad en el futuro, ya que consideran que es de “vital importancia” para la cultura de la ciudad.
Historia de un Cineclub
Si bien desde finales de los años 70 existen ciclos enmarcados bajo la etiqueta de cine club universitario con proyecciones en el colegio María Inmaculada y en la sala Imperial, el germen del modelo que ahora se extingue está en la antigua sala Gelu, cuando un grupo de amantes del séptimo arte comienza a organizar pases de largometrajes en versión original subtitulada en el año 1989.
Gestionado por la Asociación Cultural Universitaria de Almería (ASKUA), el Cineclub cuenta desde 1995 con el apoyo económico de la Universidad de Almería (UAL), a través del Vicerrectorado de Extensión Universitaria. Las proyecciones, ya con la colaboración del área de Cultura del Ayuntamiento, se trasladan entonces a la sala Cecilio Paniagua del Auditorio Municipal Maestro Padilla, su primera sede estable.
En el año 2003, bajo la gestión de la asociación La Secuela, la actividad se muda al Teatro Cervantes, lo que se traduce, por su céntrica ubicación, en un incremento en el número de espectadores. Es el nacimiento del Cineclub tal y como se ha conocido hasta ahora.
La asociación La Factoría, creada tras la disolución de La Secuela por tres de sus socios, toma las riendas del Cineclub en el curso 2005/06 para establecerse de forma definitiva en el Teatro Apolo. Su fórmula: tres ciclos trimestrales (otoño, invierno y primavera) con una película a la semana, por lo general, en dos sesiones. Títulos en su mayoría inéditos en salas comerciales almerienses.
Durante estas dos últimas décadas, el Apolo ha sido la sede del Cineclub, a excepción del ciclo de invierno de 2015, que se realiza de nuevo en el Teatro Cervantes durante las obras de remodelación y mejora del espacio escénico de Obispo Orberá.
Contra viento y marea
A lo largo de este tiempo, la actividad (financiada de forma mayoritaria por el dinero recaudado de la venta de entradas y abonos) ha tenido que superar distintos reveses.
En septiembre de 2011, la Universidad de Almería retira su aportación económica y organiza durante un tiempo un ciclo paralelo, y con entrada gratuita, en la Casa de las Mariposas. Es entonces cuando el cine club original pasa a llamarse Cineclub Almería, con el Ayuntamiento como único patrocinador y otras empresas como colaboradoras. A partir de octubre de 2015, la UAL vuelve a ofrecer una cuantía económica.
Tras lograr mantenerse a flote durante la pandemia, adaptando sus horarios a las restricciones y cumpliendo las medidas sanitarias recomendadas en aforo y uso de mascarillas, el Cineclub Almería sufre un parón en el último trimestre de 2022.
Entonces, David del Pino decide no celebrar el ciclo de otoño para “proteger” la actividad al no haber recibido hasta ese momento la aportación económica del Ayuntamiento que, según decía, esperaba desde julio. La ayuda de Cultura se aprueba en Junta de Gobierno Local poco después y las proyecciones se retoman con normalidad en enero de 2023.
En sus casi 25 años de historia (tomando como referencia ese 2003 que marca un punto de inflexión), el Cineclub Almería ha celebrado con su público algunos hitos, como el pase, en febrero de 2011, del clásico ‘La noche del cazador’ con motivo de sus 500 proyecciones.
Además, en algunos casos se han visto obligados a programar sesiones adicionales de títulos muy demandados por los espectadores, como ‘La novia’, de Paula Ortiz; ‘Parásitos’, de Bong Joon-ho; o ‘Anatomía de una caída’, de Justine Triet.
En los últimos tiempos, el Cineclub Almería ha impulsado el programa Acercamientos para profundizar en las figuras de maestros del cine, con una selección de títulos de Federico Fellini, Stanley Kubrick y Luis García Berlanga, entre otros, y ha desarrollado ciclos monográficos sobre distintos temas al margen de sus propuestas trimestrales de títulos de estreno.
En noviembre de 2024, el Cineclub Almería anuncia la cancelación de las últimas películas previstas en el trimestre de otoño de la que era su edición número 22. El ciclo de invierno ya no llega a celebrarse y la actividad queda en suspenso: de hecho, sigue apareciendo en la web de venta de entradas del área de Cultura, pero sin contenido.
Hasta ahora, cuando el responsable de su gestión ha anunciado el final de una actividad que logró lo más complicado: fidelizar al público y otorgarle un sello de identidad a la vida cultural de Almería.