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Ramón González, el almeriense que colaboró con la NASA: “La IA puede curar el cáncer y a la vez mandarnos a todos al paro”

El viatoreño presenta este viernes en la Villaespesa su libro ‘Inteligencia artificial: ¿más listos o más tontos?’

Ramón González Sánchez, con su libro ‘Inteligencia artificial: ¿más listos o más tontos?’ en la redacción de LA VOZ y SER Almería.

Ramón González Sánchez, con su libro ‘Inteligencia artificial: ¿más listos o más tontos?’ en la redacción de LA VOZ y SER Almería.EMR

Evaristo Martínez
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Los humanos tardaron cientos de miles de años en domesticar el fuego. La revolución del vapor se prolongó durante dos siglos. Internet necesitó unas décadas para asentarse en nuestras vidas, y qué decir de los móviles. Pero ChatGPT, la primera inteligencia artificial generativa de propósito general, data de 2022. Y su irreversible utilización en todos los ámbitos ya dibuja un futuro a lo ‘Black Mirror’. O no.

Sobre esta tesis reflexiona Ramón González Sánchez (Viator, 1982) en su nuevo libro, ‘Inteligencia artificial: ¿más listos o más tontos?’ (Editorial Díaz de Santos), que este viernes 20 de marzo, a las 17:30 horas, presenta en la Villaespesa. 

“El título es una provocación para que desarrollemos un pensamiento crítico hacia la IA, cuyo impacto está a la altura de las grandes revoluciones de la historia”, defiende.

Ingeniero informático y doctor en Robótica por la UAL, colaborador de la NASA durante su estancia en Estados Unidos (donde trabajó en el Instituto Tecnológico de Massachusetts), Medalla de Andalucía y fundador y CEO de Robonity, empresa dedicada a la digitalización de la agricultura, el almeriense señala que es la “primera vez” en la historia de la humanidad en que una tecnología es capaz “de lo mejor y de lo peor” a la vez. “Existen tratamientos para curar el cáncer que se están descubriendo gracias a la IA, pero al mismo tiempo su uso es capaz de enviarnos a todos al desempleo”, alerta.

Formación

En el libro explora 24 sectores con cuatro casos de uso de la IA en cada uno de ellos para reflejar cómo nos afecta “se mire por donde se mire”.

La clave, según él, pasa por la formación y la comprensión de la IA. “Que sepamos usarla”, dice sin rodeos. “Tu hijo puede tener el mejor tutor de matemáticas de la historia solo con abrir ChatGPT. Pero la clave no es que le pregunte cuánto es 2x3, sino que entienda que 2x3 es sumar 3 veces 2. Para mí, IA no es Inteligencia Artificial, sino Inteligencia Aumentada, como esas gafas correctoras que te permiten ver de lejos”.

En ese proceso de aprendizaje, considera, las administraciones públicas “ya van tarde”. “Igual que ofrecen cursos de ofimática y nos enseñan a usar el Word, deberían hacerlo con la IA: es algo que nos va a acabar afectando a todos. Es muy importante que nos formemos en ella y que desarrollemos un pensamiento crítico”.

Algo que puede chocar con la comodidad que caracteriza a la condición humana. “Si delegamos las tareas cognitivas en la IA, nuestro cerebro estará cada vez más atrofiado. Por tanto, más papeletas para acabar en el paro. Es como cuando llegó la máquina de vapor: hubo quien quiso seguir con sus burros y quien compró un tractor y supo adaptarse”.

Él, con la misma inquietud que ha guiado su trayectoria, ha fundado este año Mentomy, empresa de inteligencia artificial que apuesta por un uso privado, ético y transparente de esta tecnología. “Los humanos tenemos que entenderla y al mismo tiempo potenciar las emociones, los valores, que es lo que nos caracteriza”, expresa.

¿Hacia dónde vamos?

Para el ingeniero, la IA es hoy solo “un bebé”. ¿Hacia dónde vamos? “El objetivo es llegar a la AGI: Inteligencia General Artificial. Una IA que tenga las capacidades cognitivas de un Nobel en cualquier sector”, aventura. Un logro que los grandes gurús estiman que puede llegar en 2028. “Imagina tener un ejército de premios Nobel a tu disposición, para lo bueno y para lo malo”.

Un aspecto que genera otros debates que aborda en el libro que presenta esta tarde. “La policía está resolviendo casos que tenía archivados y hay retos matemáticos, que se creían imposibles, que se están resolviendo. Por otro lado hablamos de desinformación, de ‘fake news’, de que se dispare el desempleo. La IA no te va a quitar el trabajo, pero sí alguien que sabe usarla. No podemos darle a un botón y apagarla. Si lo hiciéramos, ¿qué pasaría con los tratamientos contra el cáncer? Con la IA tenemos que ser críticos y, al mismo tiempo, ser conscientes de cómo usarla”, concluye.

Los beneficios del libro, íntegros para Argar

El libro, en el que ha trabajado durante dos años, ha impulsado a Ramón González a ofrecer “talleres gratuitos” sobre IA a las principales cooperativas agrícolas de Almería. “Es tan grande lo que viene que hay que entenderlo bien”. El ‘feedback’, relata, está siendo “fantástico”.

Además de inquieto, el viatoreño es una persona muy solidaria. Colabora asiduamente con el Aula Hospitalaria de Torrecárdenas y destinará sus beneficios como autor del libro a Argar, Asociación de Padres de Niños con Cáncer de Almería.
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