Hijo de diplomático y nieto de alcalde: el músico almeriense que hizo historia en Suecia
Figura clave en la cultura musical de este país

Olallo Morales Wilksman.
Pocos saben que uno de los nombres más respetados de la música clásica europea del siglo XX nació en Almería, con una historia que parece sacada de una novela. Hijo de diplomático, nieto de alcalde y formado entre dos mundos, Olallo Morales Wilskman acabó convirtiéndose en una figura clave de la cultura musical en Suecia durante la primera mitad de la centuria pasada.
Nació en 1874, en el seno de una familia acomodada y profundamente ligada a la política y la intelectualidad. Su padre, Olallo Morales Lupión, fue diplomático, astrónomo, liberal convencido y amigo personal de Nicolás Salmerón, presidente de la Primera República y natural de Alhama de Almería. Su abuelo, Olallo Morales Sierra, había sido alcalde de Almería en 1866. Con esos antecedentes, todo parecía indicar un futuro ligado a la administración.
Pero la muerte prematura de su padre cambió radicalmente el rumbo familiar. Con apenas 16 años, Olallo dejó atrás Almería y se trasladó a Suecia junto a su madre, de la que heredó su pasión por el piano. Lejos de su tierra, comenzó a construir una carrera musical excepcional, aunque marcada por una constante nostalgia por Andalucía.
Se formó en el Conservatorio de Estocolmo y amplió estudios en Berlín con figuras de primer nivel. Tras su vuelta a Suecia, muy pronto se convirtió en director de orquesta, compositor, crítico musical y profesor, llegando a ocupar cargos clave en el Conservatorio y en la Real Academia Sueca de Música.
Suecia no solo le abrió las puertas, sino que lo adoptó como propio. Desde allí promovió la cultura española, fundó la Sociedad Española de Estocolmo y fue pieza clave para que la Academia Sueca concediera el Premio Nobel de Literatura a Jacinto Benavente. Traductor, mediador cultural y amigo de Manuel de Falla, Olallo fue un puente entre dos países.
Aunque en Suecia se le considera un músico nacional, su obra conserva un marcado acento andaluz, una mezcla de romanticismo escandinavo y memoria del sur. Falleció en 1957 en la ciudad sueca de Tällberg.