Al Almería le sobra medio partido
Arrasa en el Mediterráneo antes del descanso, pero fuera de casa ha regalado las primeras partes en Tenerife, Sabadell y Córdoba

El Almería se la pegó en Tenerife en la primera visita de la temporada.
Hay equipos que necesitan noventa minutos para imponer su ley y otros que resuelven el trabajo mucho antes. Este Almería pertenece a esa segunda categoría cuando juega en casa. Ante Eldense y Cádiz dejó los encuentros prácticamente sentenciados antes del descanso gracias a una puesta en escena agresiva, vertical y con pegada. Seis goles en dos primeras partes avalan a un conjunto que sale enchufado desde el primer minuto. El problema aparece cuando cambia de escenario y toca viajar. Entonces desaparecen la autoridad, la profundidad y la sensación de peligro que transmite en el Mediterráneo. Como si fueran dos equipos distintos bajo una misma camiseta.
Los números y las sensaciones apuntan a una misma conclusión: al Almería le sobra medio partido y le falta otro medio. En casa construye victorias desde la primera mitad y luego administra ventajas con relativa tranquilidad. Fuera sucede exactamente lo contrario. Tenerife, Sabadell y Córdoba dejaron primeras partes preocupantes para un aspirante al ascenso. En las tres salidas el rival dominó la escena y llevó el encuentro al terreno que más le convenía. La diferencia es que en Córdoba apareció la eficacia para rescatar tres puntos que ocultan una realidad que García Pimienta está obligado a corregir cuanto antes.

La segunda salida consecutiva a Sabadell ofrecía peor versión que en Tenerife.
El Mediterráneo, territorio de autoridad
La mejor versión del Almería se está viendo en casa. Frente al Eldense, el conjunto rojiblanco resolvió el choque antes del descanso con tres goles que dejaron el marcador decidido. La segunda mitad prácticamente sobró porque el rival nunca encontró argumentos para regresar al partido.
La historia se repitió ante el Cádiz. Tres goles antes del intermedio volvieron a mostrar a un equipo ambicioso, preciso y con una enorme capacidad para castigar al contrario. Es cierto que los gaditanos reaccionaron después del descanso con dos tantos, pero la sensación general fue la misma: el trabajo importante ya estaba hecho. El Almería gana los partidos en los primeros cuarenta y cinco minutos y luego administra la ventaja.

En la primera jornada de LaLiga el Eldense se llevaba tres goles al descanso.
Un viajero que sale dormido
La cara opuesta aparece lejos del Mediterráneo. En Tenerife encajó el único gol del partido a la salida de un córner tras una primera mitad gris y sin capacidad para hacerse dueño del encuentro. La derrota dejó la sensación de que el equipo nunca llegó realmente a entrar en el partido. En Sabadell las alarmas volvieron a sonar. El VAR anuló un tanto al conjunto arlequinado, pero aquello fue un aviso de lo que estaba ocurriendo sobre el césped. El Almería sufría y acabó cayendo en la segunda mitad. Otra vez la puesta en escena había sido insuficiente. La visita a Córdoba siguió el mismo guion. El equipo rojiblanco apenas cruzó el centro del campo con peligro durante el primer acto y sufrió el asedio constante de un rival que lo encerró cerca de su portería.
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Contra el Cádiz se firmaba la mejor primera mitad de la temporada.
La misión de Pimienta
La buena noticia para García Pimienta es que el remedio no pasa por una reconstrucción profunda. El Almería ya ha demostrado tener fútbol, calidad y pegada para competir por todo. Lo que necesita es trasladar fuera de casa la personalidad que exhibe en su estadio. Porque el técnico dispone de un modelo que funciona en el Mediterráneo y sería un error tocar demasiado lo que ya ofrece resultados. La cuestión pasa por reparar el Almería viajero. Conseguir que el equipo salga con la misma intensidad, la misma ambición y la misma valentía que muestra ante su público.
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Si logra equilibrar esas dos versiones, el camino hacia los puestos nobles será mucho más corto. Porque, hoy por hoy, el Almería parece un equipo al que le sobra medio partido. El problema es que ese medio partido que regala suele aparecer cuando juega lejos de casa.