“Me partí los pómulos y si había que meter la cabeza en un saco de clavos, ahí estaba yo”
Edu Fenoy López, un futbolista de raza: “Voy a cumplir 50 años y peso incluso menos que cuando estaba en activo”

Edu Fenoy se pasó por los estudios de la Cadena SER para hablar de su carrera deportiva. Tiene para escribir un libro.
Está a punto de llegar al medio siglo de vida y cuando compite con los veteranos los árbitros le preguntan -a modo de broma- si tiene la edad mínima para jugar en esa categoría. Edu Fenoy López está en un momento dulce de la vida. Pesa 70 kilos, “cuatro menos que cuando era futbolista profesional y corro 10 kilómetros a un ritmo de 3’50” sin problema”. Un lateral izquierdo de potencia, de recorrido, “un pitbull en el campo como dicen mis compañeros”, que recuerda su carrera: “Yo me he partido los pómulos jugando al fútbol y si hacía falta meter la cabeza en un saco de clavos por el escudo, ahí estaba yo, matándome”. Abre su corazón con La Voz de Almería y la Cadena SER: “Me hubiera gustado seguir vinculado al Almería, aunque sea pintando las líneas del campo o viendo jugadores para el club”.
"Mi primer sueldo en el fútbol me lo puso el Pavía"
Edu empezó a jugar en el Saltúa -la empresa de autobuses urbanos de Almería- como delantero: “Soy zurdo, así que me ponían arriba, incluso de extremo, y le pegaba más fuerte que ninguno. Los zurdos siempre tenemos algo especial. Luego pasé a lateral por el recorrido que tenía y mi físico”. De Los Molinos se fue al Pavía, con Pireo y Cayuela: “Ahí empecé a cobrar mi primer sueldo, y me pagaban bastante bien. Coincidí con Miguel Compán y cuando acabó la temporada me hicieron una prueba en el Roquetas. Estaba Pepe Koscis, al que le tengo mucho cariño, y Emilio Rodríguez”.
"Firmé por el Almería CF justo cuando bajó a Segunda B. No nos lo esperábamos"
Martín Doblado, director deportivo del Almería CF a finales de los 90, llamó a su puerta: “Firmé la temporada que el club baja a Segunda B, la 1996-1997. Nos encontramos de golpe en una categoría que no esperábamos, así que no pude debutar en Segunda. Eso sí, había muchísimos jugadores de Almería”. Pero Edu se marchó al Mar Menor, con el que disputó una fase de ascenso ante Mataró, Constància y Novelda, siendo eliminados. De ahí al Polideportivo Ejido, con el mítico Antonio Tapia, “que venía en su Ford Fiesta desde Málaga. Jugué con los Rafagol, Vizcaíno, Ríos, José Sevilla… Nos metimos en la fase de ascenso y subimos a Segunda B”. Esa fue una de las épocas de mayor aprendizaje para el almeriense por lo emocionante que fue ascender.
Le quitaron la ficha para poder firmar a Francisco
Fenoy, que no ha sido de tener representantes, se fue al Écija con José Luis Montes: “Era el último año de Rafa Gordillo y yo iba a ser más o menos su reemplazo”. Y de nuevo, suena el teléfono: “Era Paquitico para llevarme al Almería. El Écija me quería renovar tres años y lo que hice fue firmar tres, pero en el Almería. Era jovencito, con 24 años, y me animé a volver a mi tierra”. Con Casuco de entrenador y teniendo delante a un lateral izquierdo como Juan de Dios Cervián, los minutos se ponían muy caros para él: “Llegó el mercado de invierno y querían reforzar al equipo. Precisamente a mí me quitaron la ficha para traer a nuestro Francisco, que estaba en el Valencia”.
"Dos meses antes del ascenso de 2002 me dijeron que dejara de ir a entrenar"
La situación se fue complicando para Edu Fenoy conforme se acercaba invierno: “Paquitico y Casuco me dijeron que me buscara equipo, y mi respuesta fue que me lo buscaran ellos. Me quedé entrenando sin tener ficha, hasta que dos meses antes de acabar el campeonato me comunicaron por carta que dejara de ir a entrenar. Yo quería aprender, soy cabezón, y seguía a tope por si al acabar ese año volvían a darme la oportunidad, pero no fue así. Tampoco salió nada en prensa, o no interesaría… Aun así yo me sentí partícipe de ese ascenso de 2002 a Segunda División. No pude estar en la fiesta, pero lo siento como mío, claro”.
"No le guardo rencor a nadie, yo siento al Almería
Edu Fenoy decidió marcharse del Almería ese mismo año 2002: “Me quedaban dos más de contrato y rescindí. Rogelio Hidalgo me pagó lo que me correspondía. Dolió. Soy de Almería y no le guardo rencor a nadie. De ahí me fui al Mar Menor, al Moralo, a la Balompédica Linense… Pude probar suerte fuera de mi tierra y viví grandes momentos deportivos”.
"Me encantaría estar vinculado al Almería, aunque sea para pintar las líneas del campo"
Lo que nunca va a cambiar es su corazón rojiblanco: “Me hubiera gustado estar vinculado al Almería, aunque sea pintando las líneas del campo o viendo jugadores para el club los fines de semana. Sé que no voy a tener la oportunidad de regresar a la UDA”.
"La gente no me echa más de 40 años..."
No tiene previsto sentarse de nuevo en un banquillo. Lo que no negocia Edu Fenoy es el entrenamiento diario. Competir con los veteranos le permite seguir vinculado al balón sin olvidar que su rutina diaria es intocable: “La gente se sorprende. Entreno mucho, el cuerpo me lo pide. No me echan más de 40 años. En veteranos, con el Adra, me preguntan que si tengo la edad mínima. De pesar 74 o 75 como jugador a 70 ahora... Corro 10 kilómetros a 3,50 compitiendo con los de arriba. Todo es la mente”.

Edu Fenoy sigue jugando al fútbol y ha llegado a hacerlo con los veteranos del Almería.
La espina de no haber podido llegar a Primera
Para Fenoy el fútbol es un modo de vida y lamenta no haber podido llegar más lejos: “Mi padre dice que no he tenido suerte. Para que los jóvenes me entiendan, mi fútbol era como el de Jordi Alba. Me he quedado con la espina de no llegar a Primera con el Almería. Me retiré sin lesiones. Me gusta enseñar a la gente y eso te da amigos para toda la vida”.