La Voz de Almeria

UD Almería

El voleibol justo y humano de Samu Uclés ya es eterno en Almería

El colegiado almeriense, referencia durante casi tres décadas, deja un vacío enorme por su cercanía, vocación didáctica y su autoridad serena

Samu Uclés a la izquierda e Iván López Rull en uno de tantos partidos formativos.

Samu Uclés a la izquierda e Iván López Rull en uno de tantos partidos formativos.La Voz

Tony Fernández
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El voleibol almeriense, andaluz y nacional llora la pérdida de un colegiado cercano, didáctico e incansable que convirtió el Palacio Mediterráneo en su casa. La familia de este deporte despide con dolor a Samuel Uclés Alonso, Samu, un colegiado de 44 años cuya figura se había convertido en sinónimo de equilibrio, cercanía y respeto en las pistas. Desde que iniciara su trayectoria en 1999 como anotador, construyó una carrera silenciosa pero imprescindible, creciendo con el deporte y dejando huella en cada categoría, competición y generación de jugadores a los que acompañó.

Durante casi tres décadas, Samu fue mucho más que un árbitro. Participó en Campeonatos de España, encuentros de Superliga 2, torneos de vóley playa y actuó como anotador electrónico en la Superliga con Unicaja Costa de Almería. Siempre dispuesto, siempre presente, también fue pieza clave en la organización de grandes eventos como la Copa de España Cadete en su tierra, Almería, donde su compromiso traspasaba el silbato. Pero su legado no se mide solo en partidos o actas arbitrales. Se explica en la tranquilidad que transmitía, en su forma didáctica de aplicar el reglamento y en el respeto que generaba entre jugadores, entrenadores y familias. Samu Uclés era de esos árbitros que todos querían tener… y que hoy todos lloran.

Con Juan Antonio y Javier Pedrosa árbitros inseparables de la generación de Samu.

Con Juan Antonio y Javier Pedrosa árbitros inseparables de la generación de Samu.La Voz

Un golpe al voleibol

La Real Federación Española de Voleibol (RFEVB) expresó su pesar por el fallecimiento de Samuel Uclés, uniéndose al dolor “del vóley almeriense, andaluz y español” y trasladando sus condolencias a la familia. La noticia ha impactado de lleno en un deporte donde Samu era rostro habitual, referencia constante y garantía de buen hacer. Su ausencia deja un vacío difícil de llenar en pabellones, arenas y competiciones donde había echado raíces durante 27 años. Una pérdida que sacude a toda la comunidad.

“Era buena gente”: el recuerdo emocionado de Fortu

Fortunato Sánchez, ‘Fortu’, una de las voces autorizadas del voleibol almeriense y español, rememora a Samu desde la cercanía que otorgan los años compartidos. Junto a Juan Antonio Pedrosa y Javier Pedrosa formaban un trío inseparable, todos árbitros nacionales y todos con Almería como punto de encuentro vital. “Lo conocí en los primeros partidos de la liga municipal. Me lo enviaban casi siempre a las pistas de ‘Las Almadrabillas’ para pitar mis encuentros”, recuerda. Eran jornadas maratonianas: “Empezábamos a las cuatro de la tarde y acabábamos pasada la medianoche, con la humedad calándote los huesos”. En ese contexto, Samu destacaba también por su sentido práctico: “Me decía que pusiera a los mejores y terminábamos antes”. Siempre dispuesto, siempre sumando: “Cuando nadie quería pitar en vóley playa, él te cubría toda la tarde. Estaba para ayudar a que todo saliera adelante. Era buena gente”.

Un árbitro que educaba: autoridad sin ruido

Su figura se hizo imprescindible en el Palacio Mediterráneo, cuna del voleibol andaluz. Allí abría y cerraba jornadas interminables, arbitrando en todas las categorías y acompañando el crecimiento de generaciones enteras. Para muchas familias, como la de quien firma, Samu fue parte del aprendizaje deportivo. Cuando pitaba a equipos jóvenes, aplicaba el reglamento con un enfoque didáctico, ayudando a entender el juego mientras lo hacía respetar. En Campeonatos de Andalucía como los CADEBA, habituales para Almería en la lucha por medallas, se movía con naturalidad: moneda en mano para el sorteo, carpeta para las actas y una vocación constante por evitar conflictos. Si arbitraba Samu, todo estaba bajo control.

Respeto, calma y vocación de servicio

Incansable, encadenaba partidos con una naturalidad que hablaba de su compromiso. La complicidad con directivos y entrenadores no era casual: formaba parte de ese ecosistema donde el deporte es también educación. Era un árbitro de garantías, pero sobre todo una persona de valores, de trato cercano y de autoridad serena. Hoy, quienes siguen llenando el Palacio Mediterráneo —jugadores, padres y ahora nuevas generaciones como Dany y Paula— notarán su ausencia. Porque Samu Uclés no solo arbitraba partidos: transmitía respeto, orden y una paz infinita que convertía cada encuentro en un espacio seguro. Su figura ya forma parte de la memoria del voleibol almeriense. Y su huella, discreta pero profunda, seguirá viva en cada pista donde el juego necesite alguien capaz de hacerlo justo… y humano.

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