La IA pone al Almería en el ascensor… pero el botón lo aprieta el balón
Los algoritmos reparten porcentajes de ascenso en una Liga donde todo parece controlarse

Turki Al-Sheikh se encontraba con el título de campeón y el ascenso en Leganés.
En fútbol se sabe todo menos el resultado. Con ello crecimos y así seguirá siendo por los siglos. Cuando la temporada toca a su fin aparecen los agoreros dispuestos a pronosticar el gran desenlace. Si éramos pocos, ahora se ha unido a la ecuación la Inteligencia Artificial (IA) que señala al Almería y al resto de competidores, mientras el fútbol se guarda lo más importante: el resultado. El balón decide las plazas de ascenso. Una mala tarde o un error arbitral suman y restan. Parecía que todo estaba inventado hasta que la IA dicta sentencia y reparte porcentajes.
En una categoría tan igualada e imprevisible como la Segunda División es una temeridad fiarlo todo a la Inteligencia Artificial que baraja miles de datos. Los algoritmos reparten los porcentajes y los equipos compiten sin saber cuál será el resultado final de cada uno de los partidos. Si a esto añadimos que solo los dos que están en ascenso directo dependen de sí mismos: mejor no fiarse y aplicar la regla de Simeone, para no fallar. Queda bonito que el Almería aparezca bien colocado en las apuestas, nada nuevo, siendo el gran favorito desde la jornada uno.
Ni el Racing tiene licencia para soñar, mientras las matemáticas pongan a sus perseguidores en la pelea. Van a leer y escuchar un sinfín de porcentajes y apuestas de ascenso. Ya no son aquellos que más saben los que le dan a la pluma. Hay que consultar todo a la IA y por mucho que diga, esto es fútbol y no queda otra que esperar a que pite el árbitro el final del partido. Todo son ilusiones que comparten aficiones deseosas de ver a su equipo en Primera para jugar contra Madrid y Barça. Los más viejos del lugar no han cambiado su discurso pese a que se sabe todo menos el resultado.

El Almería del último ascenso pasó del Play Off a ser campeón de LaLiga.
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La IA ordena, el balón decide
Los modelos que se utilizan para pronosticar analizan datos, rendimiento y calendarios, pero quienes saltan al campo a competir son los jugadores. En 90 minutos, más los largos tiempos de añadido, pueden pasar muchas cosas. La IA dispone de mucha información sobre lo que viene sucediendo en la competición, pero los arbitrajes, con una sala VAR imprevisible, también deben contemplarse a la hora de repartir las hipotéticas plazas de ascenso. Van a pasar muchas cosas en los campos que son imposibles de pronosticar.
Porcentajes de ascenso, no sentencias
La Inteligencia Artificial dibuja escenarios probables para el Almería, pero no ofrece certezas absolutas: el margen de error está vivo. Quienes se ven beneficiados por un pronóstico favorable disparan la ilusión, mientras que los que no salen bien parados miran hacia otro lado. Son semanas de presión y todo vale a la hora de motivar y minar al rival. Si el equipo de Rubi aparece bien colocado se produce un subidón a pie de calle; si baja prestaciones, toca cuestionar al algoritmo del ascenso a Primera y volver a las apuestas de toda la vida.

Turki se abraza a Umar Sadiq que con sus goles daba un ascenso al Almería.
El factor sorpresa es el gran ausente
Si hay una categoría imprevisible a nivel de resultados esa es la Segunda División. A estas alturas de la temporada todos los equipos se juegan mucho. Nadie está descartado para nada y hacen cuentas que muchas veces salen. El que se juega perder la categoría es un peligro y los de arriba reducen su margen de error. Un gol inesperado, una lesión, una roja o un penalti, cambian partidos y clasificaciones sin que el algoritmo se entere. Quedan muchas cuentas por hacer.

Los aficionados del Almería pasaron de la decepción a la gloria en Butarque.
Cinco jornadas y una sola certeza
A falta de 5 partidos para el final, todo son pronósticos y sensaciones: la clasificación es el único dato incuestionable; el resultado se valora según el interés y el momento. Las matemáticas no saltan al campo y las cuentas las decide una pelota, veintidós futbolistas y el estamento arbitral. Sobran datos para nutrir a la IA y faltan certezas sobre que dos equipos subirán directamente a Primera, porque preguntar ya por el desenlace del Play Off sería una temeridad, con toda la presión que genera a los clubes dos eliminatorias y cuatro partidos para alcanzar la gloria.