Un almeriense recorrerá 18 países en bicicleta durante 78 días: más de 11.000 kilómetros por Europa
Rubén Alfageme partirá desde Barcelona el próximo 27 de junio para cumplir un sueño que lleva 14 años preparando

Rubén Alfageme en uno de sus viajes en bicicleta.
Hay sueños que aparecen de repente y otros que tardan años en tomar forma. El de Rubén Alfageme pertenece a la segunda categoría. Este vecino de Almería lleva más de una década imaginando rutas, estudiando mapas, acumulando kilómetros y preparándose física y mentalmente para una aventura que muy pocos se atreverían siquiera a plantear.
El próximo 27 de junio, este almeriense de adopción iniciará el mayor reto de su vida: recorrer más de 11.000 kilómetros por Europa en bicicleta durante 78 días, atravesando 18 países y completando un itinerario diseñado al detalle después de 14 años de preparación.

Rubén Alfageme en uno de sus viajes en bicicleta.
Lo que para muchos sería una auténtica locura, para Rubén representa la culminación de un sueño que ha ido creciendo lentamente con el paso de los años. Detrás de esta aventura no solo hay un importante desafío deportivo, sino también una historia de amor que le llevó a instalarse en Almería, un accidente de tráfico que cambió su forma de entender el deporte y una pasión por los viajes que le ha acompañado durante buena parte de su vida.
La ruta arrancará en Barcelona y le llevará a recorrer algunos de los lugares más emblemáticos del continente. Pedaleará por ciudades como Niza, Génova, Roma y Nápoles antes de adentrarse en los Balcanes a través de Tirana, Skopie y Belgrado. Posteriormente continuará hacia Europa central pasando por Cracovia, Wroclaw y Poznan para dirigirse después hacia los países bálticos. Riga y Tallin serán las últimas grandes paradas antes de alcanzar Helsinki, el punto más septentrional del viaje. Desde allí continuará por Estocolmo, Gotemburgo, Copenhague, Hamburgo, Ámsterdam, Bruselas, París y Nantes antes de finalizar su aventura en San Sebastián.
Porque detrás de los kilómetros, de los mapas y de la preparación física existe una historia mucho más profunda. Una historia que comienza lejos de Almería, pasa por un accidente de tráfico y termina convirtiéndose en una lección de constancia, superación y capacidad para perseguir los sueños incluso cuando parecen imposibles.
Un leonés que encontró su hogar en Almería
Aunque hoy se considera plenamente almeriense, Rubén Alfageme nació en León. Su llegada a la provincia se produjo en 2001 después de conocer a quien hoy es su mujer durante una estancia en Sierra Nevada. Lo que comenzó como una relación marcada por la distancia terminó convirtiéndose en un proyecto de vida que le llevó a establecerse definitivamente en la provincia.

Rubén Alfageme en uno de sus viajes en bicicleta.
"Me vine a vivir aquí en 2001 y ya no me he movido. Estoy encantado y me considero un almeriense más", explica con orgullo.
Desde entonces ha construido en la ciudad su vida familiar y profesional. Aquí ha formado una familia, ha criado a sus hijos y ha desarrollado una intensa actividad deportiva que siempre ha ocupado un lugar importante en su día a día. Sin embargo, nunca imaginó que aquella afición por el deporte acabaría llevándole a preparar una aventura de semejante magnitud.
El accidente que cambió su vida
Durante muchos años, Rubén estuvo vinculado a deportes de competición como el tenis o el squash. El deporte formaba parte de su identidad y ocupaba buena parte de su tiempo libre. Sin embargo, un accidente de tráfico alteró por completo sus planes y le obligó a detenerse.
La recuperación fue larga y exigente. Durante más de un año tuvo que abandonar la actividad competitiva y replantearse muchas cosas. Fue entonces cuando los médicos le recomendaron utilizar la bicicleta como herramienta de rehabilitación.

Rubén Alfageme en uno de sus viajes en bicicleta.
Lo que comenzó como una simple terapia para recuperar la forma física acabó convirtiéndose en una pasión inesperada. "Empecé a montar en bicicleta para recuperarme y poco a poco se convirtió en un hobby brutal", recuerda.
Aquellas primeras salidas fueron aumentando de distancia y frecuencia hasta que descubrió el cicloturismo de larga distancia, una modalidad que combina deporte, aventura y descubrimiento. Sin darse cuenta, estaba encontrando una nueva forma de relacionarse con el mundo.
Mucho más que kilómetros
A lo largo de los últimos años, Rubén ha completado recorridos que le han servido como preparación para el gran desafío europeo. Ha unido Almería y León sobre dos ruedas, ha recorrido la costa portuguesa desde Huelva hasta Vigo y también realizó una particular peregrinación hasta El Rocío en bicicleta.

La nueva ruta en bicicleta por Europa de Rubén Alfageme.
Sin embargo, cuando habla de estos viajes rara vez se centra en los kilómetros acumulados o en el esfuerzo físico realizado. Lo que más destaca son las personas que ha conocido por el camino.
"La esencia es ir solo, pero nunca estás realmente solo. Siempre aparece gente dispuesta a ayudarte o simplemente a compartir una conversación", asegura.
Precisamente esa capacidad para conectar con otras personas es uno de los aspectos que más valora de esta forma de viajar. Durante sus recorridos ha encontrado hospitalidad en pequeños pueblos, ha compartido experiencias con otros ciclistas y ha descubierto lugares que difícilmente habría conocido de otra manera.
Especialmente emocionado recuerda su paso por algunas zonas de la llamada España vaciada. "He encontrado una hospitalidad que todavía me emociona cuando la recuerdo", confiesa.
Para él, esa es una de las grandes riquezas de viajar sobre una bicicleta: la posibilidad de detenerse, observar y conectar con las personas que aparecen en el camino.
Catorce años persiguiendo un sueño
La aventura que comenzará este verano no es fruto de una decisión improvisada. Rubén lleva 14 años preparando este proyecto, estudiando recorridos, analizando mapas y diseñando cada una de las etapas que formarán parte de la expedición.
Durante todo este tiempo ha compaginado la preparación con su trabajo, su familia y sus responsabilidades cotidianas. Por eso, cuando habla de este reto, insiste en que el esfuerzo ha sido mucho más amplio que el puramente deportivo.
"Siempre había tenido en la cabeza la idea de recorrer Europa en bicicleta, pero sinceramente nunca pensé que llegaría a hacerlo", reconoce.
El recorrido ha sido diseñado prácticamente al detalle. Cada etapa ha sido estudiada previamente y cada ciudad forma parte de un itinerario pensado durante años. Sin embargo, también sabe que la esencia del viaje estará en aquello que no se puede planificar.
"Cuando estás en el camino siempre surgen cosas. Eso también forma parte de la aventura", explica.
El verdadero reto está en la mente
Aunque recorrer más de 11.000 kilómetros pueda parecer una cuestión exclusivamente física, Rubén tiene claro que el principal desafío será mental.
Durante casi tres meses deberá gestionar el cansancio acumulado, los cambios meteorológicos, la incertidumbre diaria y la soledad de un viaje que realizará completamente por su cuenta.
Por eso considera que la fortaleza psicológica será tan importante como la preparación deportiva. "Hay personas que físicamente podrían hacerlo, pero mentalmente no. Y otras que tienen la fortaleza mental, pero no la preparación física. Necesitas las dos cosas", explica.
A ello se suma la organización de aspectos tan cotidianos como la alimentación, el descanso o la logística diaria. Todo ha sido estudiado para que pueda concentrarse únicamente en avanzar etapa tras etapa.
Un viaje con la mirada puesta en el futuro
Más allá de la aventura personal, este viaje también representa el primer paso de un proyecto más ambicioso. Rubén trabaja junto a varios colaboradores en el desarrollo de BKE, una iniciativa con la que pretende organizar en el futuro experiencias similares para otras personas que sueñan con recorrer Europa en bicicleta.
La expedición de este verano servirá como una gran prueba piloto para comprobar recorridos, alojamientos, conexiones y todos aquellos detalles que solo pueden conocerse cuando se vive una experiencia real sobre el terreno.
Pero todo eso llegará después
Ahora toda la atención está puesta en el próximo 27 de junio, la fecha en la que comenzará una aventura que empezó mucho antes de que existiera una salida oficial.
Comenzó hace 14 años, cuando una idea aparentemente imposible se instaló en la cabeza de un vecino de Almería y se negó a desaparecer. Hoy, aquel sueño está a punto de echar a rodar.
Y lo hará atravesando 18 países, durante 78 días y recorriendo más de 11.000 kilómetros por las carreteras de Europa, demostrando que algunos sueños pueden tardar años en cumplirse, pero nunca dejan de avanzar mientras exista alguien dispuesto a seguir pedaleando hacia ellos.