Un libro rescata el exilio a Orán de Miguel Granados, primer alcalde republicano de Almería
Daniel Fernando Moñino Reyes, del IES Villa de Vícar en La Gansosa, es autor de El exilio andaluz de 1939 en el norte de África

Daniel Fernando Moñino, escritor y profesor en Vícar.
Además del exilio político, hubo el dato desconocido de que los almerienses además de buscar trabajo por todo el mundo lo buscaron y encontraron en Argelia y Marruecos. Desde finales del siglo XIX había una tradición migratoria desde Murcia y Almería hacia Argelia para trabajar en la recogida del esparto, principalmente, y en tareas agrícolas diversas. Ese era un exilio económico, pero su nuevo trabajo habla del exilio político. Nos lleva a reflexionar sobre la complejidad, diversidad de exilios, una cicatriz que comienza con unas maletas y se convierte en una condición o condena. El momento actual de Almería es el de acogida frente a la expatriación del siglo XX que genera en pocas ocasiones discursos racistas y peligrosos.
“La diferencia entre el exilio de la Guerra Civil que tenía perfiles políticos, eran refugiados porque huía de una guerra y podían ser fusilados. Los que vienen ahora responden a un exilio básicamente económico. Veo lógico lo de los empadronamientos. Además, yo no categorizo a las personas en función de si son legales o ilegales. Para mí son seres humanos como todos. A fin de cuentas, tratan de sobrevivir, tal como hicieron los exiliados españoles en el 39”, afirma Daniel Fernando Moñino con el que mantuvimos el pasado jueves una conversación enriquecedora. Su trabajo cubre un vacío historiográfico durante más de 80 años y que afecta a centenares de almerienses, entre los 2.500 andaluces.
Han sido 12 años de investigación y redacción para llegar a la publicación del libro y defender su tesis, dirigida por Mónica Fernández Amador del Grupo de Investigación Estudios del Tiempo Presente que dirige el catedrático Rafael Quirosa-Cheyrouze y Muñoz. “Aporta rigor con los datos y mucha paciencia, porque la historia no se investiga ni se describe en dos meses”, concluye este amante del senderismo de montaña y viajero.
El primer alcalde de la Segunda República en Almería fue Miguel Granados Ruiz, nacido en la capital en 1891, agente comercial, de Izquierda Republicana, se exilió a Argelia, acompañado de su esposa María López Frías, de 30 años y su hija de 10 años. El exalcalde almeriense fue gobernador civil de Badajoz, vocal del Tribual de Responsabilidades Civiles y delegado del Gobierno en la Confederación del Guadalquivir. También se exilió el delegado de Cruz Roja, Luis López Padilla, de 46 años. Viajó con anterioridad, acompañado de su mujer, María González López, de 42 años, y su hija María Luisa de 21.
Fueron de los primeros en salir, el 22 de febrero de 1939, en un barco, y después empezaron los demás de Almería. Ambas familias fueron alojadas en el Hotel Métropole, situado en la plaza Kléber de la ciudad argelina. En el caso de Miguel Granado, posteriormente solicitó su traslado a Francia. “Sabemos, eso sí, que se trasladó a México en un barco financiado por la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE), el vapor Serpa Pinto, desembarcando en el puerto de Veracruz el 16 de diciembre de 1941. Miguel Granados llegó sin su familia y se estableció en México capital, percibiendo bastantes ayudas económicas de los fondos de la JARE. Posteriormente, el 12 de junio de 1942, llegaron a Veracruz su mujer y su hija, a bordo del vapor Guinea. También, percibieron el subsidio de llegada y otros ingresos de la JARE, al no tener ocupación laboral en México. En febrero de 1943, recibió una nueva ayuda por falta de ingresos, ya que no trabajaba. Concretamente, la cantidad de 100 pesos”.
El reputado filósofo Luis Abad Carretero (Almería, 1895-Gádor, 1971), hijo de republicano, nieto de diputado por Almería durante la Primera República, contemporáneo del alhameño universal Nicolás Salmerón, miembro de Izquierda Republicana y que en Madrid recibió clases de Ortega y Gasset, entre otros. Exiliado como María Zambrano, “estuvo en el famoso barco Stanbrook que partió de Alicante el 28 de marzo de 1939 y pasó al campo de concentración de Morand en Boghari (Argelia), cien kilómetros al sur de Oran, en las inmediaciones del desierto de Sahara”.
Hubo barcos atestados de personas desesperadas. Casi la totalidad de los exiliados, por motivos estrictamente políticos, en su inmensa mayoría, embarcaron como pudieron distintos puertos del litoral levantino con destino al puerto de Orán. Así ocurrió con el periodista Francisco Burgos Seguí, cofundador de la Asociación de la Prensa de Almería en mayo de 1931, hermano de Carmen de Burgos, Colombine, autora de la novela Puñal de claveles, inspirada en el hecho real del Crimen de Nijar, tal como recogemos en “¡Llévame contigo, ahora o nunca!”.
La historia jamás contada del crimen de Bodas de sangre. Francisco Burgos perteneció al Partido Republicano Radical Socialistas y a Izquierda Republicana y ascendió a teniente-alcalde de Almería en diciembre de 1937, “permaneciendo como concejal hasta marzo de 1939, antes de la caída de Almería en manos de las tropas sublevadas”. Presumiblemente, se trasladó de inmediato a Argelia, donde residía junto a su mujer Josefa Romay y su hijo”.
Cuando la novia real de Bodas de sangre Paca la Coja huyó en julio de 1928 con su primo Francisco Montes y dejó plantado al novio Casimiro Pérez, el sueño y el destino que perseguían era llegar a Orán en busca de una nueva vida, buscando seguridad para protegerse de aquellas familias y sociedad que señalaban con el dedo a los que decidieran tomar decisiones. La tormenta descargó en un paraje conocido como Haza de Capellanía, cuando los fugados se encontraron en el camino con el hermano del novio burlado, José Pérez Pinos y su mujer, Carmen Cañadas, hermana a su vez de la huida, quienes además llevaban a sus hijos pequeños.
Daniel Fernando Moñino, con anterioridad a su trabajo actual en La Gangosa (Vícar), impartió clases en ejerció en el IES Pablo Ruiz Picasso de Ejido. Su vena investigadora le llenó cuando conoció en 2009 al actual responsable de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez López, exalcalde de Almería. “Me ofreció participar en su grupo de investigación sobre el estudio del exilio republicano andaluz y yo concretamente me dediqué al estudio del exilio en el norte de África”. El tema sigue abierto y habrá más aportaciones. “Lo que a mí personalmente me ha llenado de satisfacción es comprobar como descendientes de personas que organizaron ese exilio o que lo vivieron incluso directamente, se sienten muy agradecidos porque hayan visto la luz en esta publicación con nombres y hasta los itinerarios de los barcos que contribuyeron al exilio”.