La Voz de Almeria

Vícar

Simón Ruiz Carrillo
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El lehendakari Patxi López pudo haber posado hasta el día de ayer en unas mil fotografías en el Congreso del PSOE. Los militantes reunidos en el Hotel Barceló Renacimiento, que superan los dos mil, lo ven como la estrella del cónclave socialista. Y más desde la tarde de ayer cuando uno de sus ‘padres políticos’, Alfredo Pérez Rubalcaba, se convirtió en el nuevo secretario general del PSOE.



A Patxi López lo paraban incesantemente. Incluso los almerienses. Estaba radiante de felicidad el gobernante vasco junto a su paisana Nerea Hernández, la joven Rocío Ubeda y las pulpileñas María Dolores Muñoz y Ana Cano. Su rostro feliz representaba al casi medio millar de militantes que en las urnas dijeron sí a Rubalcaba.



A los almerienses les fue prácticamente imposible acercarse a Rubalcaba tras la victoria. Pero a muchos les hubiera gustado tener hoy en su álbum digital como recuerdo una foto junto al nuevo líder que quiere “cambiar el PSOE para que siga siendo el PSOE”. Puede ser el caso de Juan Antonio Lorenzo, Luis Caparrós, Martín Soler, Águeda Cayuela, Antonio Bonilla, Luz Fernández, Consuelo Rumí, Fuensanta Coves, ...



O el de Antonio Bonilla, el alcalde de Vícar que no puede olvidar que el exvicepresidente arrancó, hace ya muchos meses, en el “corazón del Poniente” su periplo político en la provincia. Después vendría Rubalcaba a Almería en la campaña de las municipales, y en la de las generales, y en la de las elecciones internas en el Congreso Federal del PSOE. Y seguro que volverá a venir en unos días para la campaña de las andaluzas. “Le pedimos que nos ayude en el importante reto que tenemos el 25 de marzo”, comentaba el secretario del PSOE, José Luis Sánchez Teruel, a este periódico. “Es magnífico”, resaltó Teruel del nuevo secretario general, a pesar de que es sabido que no le votó ayer. Como tampoco le votaron destacados delegados como Fernando Martínez, Pepa Requena, Antonio L. Olmo o Jorge Cara, a los que su rostro serio, una vez conocidos los resultados, les delataba fácilmente. En la misma fila que ellos, Antonio Bonilla no perdió la sonrisa.



Y en otras filas más atrás - Chacón y Rubalcaba no han podido unir en las mismas filas a sus seguidores en Almería - estaban los rubalcabistas. Entre ellos había, lógicamente, sonrisas. Y lágrimas. Por ejemplo, las de Rocío Úbeda, que no estuvo en el congreso de los 9 votos de Zapatero pero sí en el de los 22 de Rubalcaba.

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