Recibe a la Guardia Civil inundando la casa de gasolina y con un mechero para evitar su desahucio
En el interior de la vivienda estaban su madre y su pareja y el hombre fue finalmente detenido

Imagen de archivo de la Avenida Carlos III de Aguadulce.
En la mañana de este martes, 21 de julio, la Guardia Civil evitó una desgracia que habría acabado con varias vidas en Roquetas de Mar. Fue en concreto en la Avenida Carlos III, en Aguadulce, donde agentes de la Guardia Civil acudieron para acompañar a la comitiva judicial para ejecutar un desahucio.
Antes de llegar a la vivienda donde se iba a llevar a cabo el lanzamiento judicial, un amigo del residente en el inmueble les advirtió: había recibido varias fotos en las que se podía ver que había rociado el suelo de la casa con gasolina. Si la Guardia Civil intentaba acercarse, volarían todos por los aires.
Tal y como cuenta ahora Rafael Maldonado, Subsecretario de Relaciones Institucionales de Jucil y Secretario de Jucil Almería, los agentes "no dudaron en poner en riesgo sus vidas para salvar a la de otras personas, pero desde el Gobierno de España siguen sin considerarnos una profesión de riesgo".
Así evitó la Guardia Civil que todo ardiera en un inmueble de Aguadulce
Ante la advertencia, uno de los agentes habló por teléfono con el residente en la vivienda. Ahí se pudo confirmar "que esta persona se encontraba notablemente excitada y bajo un fuerte estado de ansiedad", tal y como explican fuentes próximas al operativo. Él mismo confirmaba "que había rociado la casa con gasolina, que estaba muy desesperado, que su mujer y su madre estaban gravemente enfermas, que ya lo tenía todo perdido y estaba dispuesto a hacer una locura". Todo, para intentar pelear por un aplazamiento del desahucio.
Uno de los agentes logró subir para hablar con él en persona. Y, efectivamente, se confirmaban las sospechas: ya en el portal del edificio, el olor a gasolina se hacía presente. Y en el rellano de la primera planta, lo peor: la zona estaba totalmente inundada de gasolina y él, situado en la puerta entreabierta, tenía en una mano un bidón de gasolina de 5 litros y en la otra un mechero de cocina.
Todo ello, "evidenciando un fuerte estado de ansiedad, con llantos desesperados".
"Gracias al saber estar, serenidad y profesionalidad de los agentes actuantes, se evitó lo que pudiera haber sido una desgracia en mayúsculas", explica Maldonado.
Efectivamente, tras una conversación, lo convence para entrar en el inmueble y acomodarse, haciendo entrega a la vez por requerimiento del agente, tanto del bidón de gasolina como del encendedor y entrando ambos al domicilio. La conversación sirvió para tranquilizarlo y hacerle comprender lo inoportuno de la situación. El propio agente le convenció para fregar la gasolina para minimizar riesgos: él accedió y fue entonces cuando, ya de vuelta en el rellano y lejos de cualquier objeto o fuente de calor que pudiera iniciar la combustión, se procedió a inmovilizarlo y detenerlo con la ayuda de otro agente, quien de forma muy sutil, había conseguido aproximarse sin levantar sospechas.
El autor de los hechos fue detenido por la comisión de un delito de desobediencia a la autoridad y delito de atentado y de estragos, en grado de tentativa.
Varias vidas en peligro
Una vez detenido, los bomberos procedieron a recoger la gasolina vertida y a airear todo el inmueble. Se evitó así un incendio y deflagración que podría haber ocasionado daños trágicos: el edificio estaba habitado por otros vecinos y en los bajos cuenta con comercios muy frecuentados. No en vano, está situado en una zona céntrica de Aguadulce, una zona que multiplica su población en pleno verano.
Además, los agentes confirman que en el interior del inmueble se encontraban dos personas adultas, ambas residentes en la vivienda: la pareja y la madre del detenido, estando una de ellas aquejada de una grave enfermedad y la segunda, de avanzada edad y estado senil, ambas con sus funciones locomotoras muy limitadas, lo que hubiera imposibilitado su huida del interior del inmueble en caso de ser necesario y dificultado gravemente, la extracción de las mismas por los servicios de rescate. Las dos fueron trasladadas al Hospital de Poniente.
"Es una vergüenza lo que se no está negando a la Guardia Civil y Policía Nacional", denuncia Rafael Maldonado, quien recuerda que aún no hay información por parte del Ministerio de Interior o de la Dirección General de la Guardia Civil "de los criterios técnicos u operacionales para que quieran sustituir a la Guardia Civil de Roquetas de Mar por Policía Nacional, cuando llevan más de cien años demostrando día a día su buen hacer por y para los ciudadanos de Roquetas de Mar, máxime cuando los mismos han sido abandonados durante años por las instituciones por la falta de infraestructura dignas, medios materiales y personales".
"Quiero recordar a los ciudadanos de Roquetas de Mar, que el trabajo sale adelante en la localidad, por el sacrificio personal de los guardias civiles allí destinados", plantea el representante de JUCIL.