Un roquetero, fichado en Finlandia para la Segunda División “por azar”
Blas Pardo llegó al país escandinavo para buscar trabajo como enfermero y acabó de portero

Blas Pardo, un roquetero en Finlandia.
Llegó a Finlandia para pasar unos días junto a su novia, a quien había conocido cuando se encontraba de vacaciones en Finlandia, hace precisamente un año. Las posibilidades de encontrar trabajo en el país escandinavo, “mejores que en España”, le hicieron decidir quedarse y comenzó a estudiar el idioma finés y también sueco, ya que en la ciudad en la que vive, Vaasa, es otro de los idiomas utilizados.
Pero la suerte quiso que no fuera como enfermero como Blas Pardo comenzara su trayectoria profesional en el norte de Europa, sino como futbolista. “Un amigo de Tina me invitó a jugar a fútbol. Cuando me vio, me pidió permiso para escribir al director deportivo del equipo de la ciudad, el Vaasa IFK. Le dije que no tenía nada que perder, que lo hiciera. Un poco gitano, porque normalmente los equipos fichan y no va un jugador a tocar a la puerta”, cuenta divertido.
Tras quince días de prueba, entró en el equipo como tercer portero, y en estos meses ya es el segundo. “¿Cómo es jugar en el frío? Pues muy difícil, el calentamiento es muy importante antes y después; si no, te puedes romper con estas temperaturas”.
Eso sí, el estadio está techado. “Llo peor es la ida y vuelta al estadio, con -20 o -25 grados”, responde. En invierno se hace la pretemporada y la liga se juega de abril a octubre. Por ahora con muy buenos resultados. “Vamos primeros, si todo sigue así..., ascenderemos”.
Segunda División
El equipo Vaasa IFK juega en 2ª División, con otras dos por encima. “Digo a mis amigos en España que estoy en segunda y no me creen, pero es que aquí se llama así, aunque hay otras dos ligas superiores”, explica con sencillez el portero: “El nuestro es el segundo equipo de la ciudad”, aclara.
Con el entrenador, Blas dice entenderse en inglés, aunque cuando habla a todo el equippo... “Menos mal que hay un polaco, yo que soy español y un estadounidense que nos traduce al inglés”, explica el roquetero. ““El finés es el idioma más difícil del mundo”, considera.
Y sobre su vida en Finlandia cuenta que tuvo que renovar todo su armario. “Incluso comprar calzoncillos tipo leotardos”. Un cambio enorme para un almeriense, que sus padres también comprobaron cuando fueron de visita, también en invierno. “Lo que más les sorprendió es que el mar está tan helado que se puede conducir por encima de él”. La práctica no está prohibida ni regulada, “aunque son pocos los que lo hacen”. También es usual “hacer barbacoas sobre el mar en invierno”. Algo digno de ver, como otras tantas cosas de Finlandia. “Lo recomiendo”.
Mientras tanto, continúa además realizando sustituciones como enfermero, “aunque ahora estoy muy centrado en el fútbol”. Quién sabe si acabará, casi por azar, en convertirse en un portero internacional, español, pero desde Finlandia.