Los niños del colegio Lusor no entrarán a sus clases el próximo lunes
Los padres se “plantan” ante las deficiencias que tiene el centro situado en Cariatiz

Imagen del colegio Lusor y de las clases antiguas
Los padres y madres de los alumnos del colegio Lusor, situado en la barriada de Cariatiz en Sorbas, han decidido que los pequeños, que el próximo lunes deberían empezar sus clases, vayan a las puertas del colegio pero no entren en clase como medida de protesta ante “las múltiples deficiencias que presentan las clases, el entorno y todo el edificio en sí” según han denunciado a LA VOZ DE ALMERÍA.
Los padres han reivindicado desde hace tiempo que el centro debe ser mejorado “porque no se toca nada desde hace años” y ponen como ejemplo “más sangrante” que sigan existiendo techos de uralita “porque son nocivos para la salud y aumentan la temperatura en verano y la disminuyen aún más en invierno”.
Aseguran que han trasladado estas quejas al director del centro “que por desgracia no ha hecho nada nunca con este tema” y también a la Junta de Andalucía “que sigue sin hacernos caso y no solo a nosotros sino tampoco al alcalde de Sorbas que nos ha enseñado los escritos que ha presentado y de los que no ha tenido respuesta alguna”.
El último de esos escritos, según mostraron a este diario, tiene fecha del pasado 7 de julio y de entrada en el Registro de la delegación Territorial de Educación de la Junta de Andalucía unos días después, concretamente el día 12.
Otra de las peticiones que, según afirman, llevan pidiendo desde “hace años, es el del arreglo de las chimeneas que existen. Afirman que por ellas “entra el agua cuando llueve y en más de una ocasión los niños han tenido que abandonar las aulas porque era imposible poder dar clase allí”.
Estas quejas “nunca se han tomado en cuenta” y se suman a otras deficiencias que presenta el centro “hecho hace más de cuarenta años y que apenas ha tenido mejoras durante su vida de existencia”.
Lamentan que los niños y niñas que asisten a las clases “no dispongan tanpoco de una zona de recreo” por lo que sus padres o tutores deben “firmar una autorización para que puedan salir del colegio e ir a jugar a la plaza del pueblo y todo porque no hay sitio dentro del recinto”.
Pero las deficiencias no acaban ahí, según critican. “hay más cosas, por ejemplo en algunas clases se forman avisperos y allí siguen. O los quitamos nosotros o no hay manera”. En otros de los espacios públicos tampoco están mejor las cosas. Por ejemplo en los cuartos de baño “que tienen instalados los mismos sanitarios desde hace cuarenta años”.
Los padres que han contado estas deficiencias reconocen que “somos un colegio rural, de campo, pero tenemos los mismos derechos que cualquier otro centro. Por lo menos que las instalaciones cumplan las mínimas condiciones para que los niños puedan aprender en un ambiente normal y sin deficiencias”.