La venta de fincas rústicas crece este año en Almería por encima del 44%
Las tensiones internacionales o la carestía de las viviendas urbanas dispara el interés por lo rural

Finca en Cabo de Gata.
Las operaciones de compraventa de fincas se ha incrementado este año muy por encima de los valores que se registraban anteriormente, hasta el punto de que sólo en los tres primeros meses de 2026 se ha producido un aumento de las transmisiones de este tipo de propiedades que supera el 44 por ciento con respecto al año pasado.
Los datos los ofrece Cocampo, la sociedad que se encarga de la gestión de la oferta y la demanda de suelos en áreas rurales en España, basándose en los datos aportados tanto por el Instituto Nacional de Estadísticas como directamente entre los propietarios que han puesto suelos rústicos a disposición del mercado o los agentes inmobiliarios que se ocupan de este tipo de operaciones.
Tensión del mercado
Entre los meses de enero y marzo se han registrado casi 800 operaciones de compraventa en la provincia de Almería que mantiene una fuerte tendencia alcista para este tipo de transacciones; casi 350 de ellas en el mes de enero y otras 298 y 238 en los de febrero y marzo. No son las únicas propiedades que han cambiado de manos y es que otras 653 han sido transmitidas por herencias, permutas y donaciones. El total indica que sólo en al primer cuarto de este ejercicio de 2026 han cambiado de dueños 1.442 fincas almerienses.
Para economistas como David Uclés, integrante de la junta directiva del Colegio de Economistas de Almería, el incremento de la demanda de fincas en áreas rurales tiene como explicación que se trata de un mercado claramente definido como ‘valor refugio’, es decir aquellos a los que se recurre en situaciones de desconfianza hacia los vaivenes de los mercados inmobiliarios tradicionales.
Temor a la crisis
El escenario actual empuja a numerosos inversores o compradores a buscar áreas de inversión que reduzcan la dependencia de situaciones como las que han provocado conflictos bélicos o políticos en el mundo. Casos como la guerra de Ucrania o la más reciente emprendida por Estados Unidos e Israel en Oriente Medio generan un clima de desconfianza que lleva a muchas personas a buscar inversiones con un futuro más estable que las bolsas o la inversión en viviendas en núcleos urbanos.
La tierra goza de esa consideración de ‘valor refugio’ y es una de las razones principales de esa huida hacia lo rural de aquellas personas que viven en la incertidumbre de los cambios económicos y sociales que pueden derivarse de los grandes conflictos que se están generando en el mundo.
Los escenarios en los que se está moviendo la inversión inmobiliaria indican que las fincas rústicas se han convertido en uno de los focos de atracción para los inversores que están huyendo de los riesgos a medio y largo plazo. La mejor prueba de ello es que las operaciones de compra/venta de este tipo de activos no sólo destacan por el aumento de las realizadas en los primeros meses de este año, sino también por el fuerte aumento de las hipotecas para fincas, que han aumentado en el último año un 77 por ciento, lo que supone un fuerte contraste con las de la vivienda residencial, que en este mismo periodo se han reducido en torno al 4 por ciento.
Actualmente Cocampo tiene anunciadas en la provincia de Almería algo más de 700 fincas rústicas que están a la venta. En conjunto presentan un precio medio de 242.310 euros, con una superficie media de 10 hectáreas, lo que sitúa el precio por hectárea en 24.000 euros.
Gran parte de esas fincas tienen una vocación de suelos agrícolas y están preparadas para ponerlas en producción. Las de menor tamaño correspondes a fincas de recreo que incluyen cortijos u otras edificaciones, tanto con fines residenciales como para ser utilizadas como alojamientos turísticos rurales.