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La finca del faro de Garrucha se convertirá en un residencial turístico

El Puerto de Almería saca a subasta los terrenos de 4.522 metros por un precio de salida de 2,6 millones

Terrenos y faro de Garrucha apagado desde 2021.

Terrenos y faro de Garrucha apagado desde 2021.

Manuel León
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Garrucha contará dentro de un plazo aún por definir con un nuevo residencial turístico y hotelero sobre la parcela urbana consolidada en la que brilló durante 140 años su luminoso faro de Las Escobetas. La Autoridad Portuaria de Almería, propietaria de la finca, saca a subasta el terreno con una superficie de 4.522 metros, de los cuales 349 corresponden a lo ya edificado como antigua casa del farista sobre la que se apuntala la linterna. El precio de salida al alza, mediante presentación de ofertas en sobre cerrado, establece el precio mínimo de venta en 2,6 millones de euros.

El faro de Garrucha lleva apagado desde hace cinco años siendo sustituido por el instalado en el cerro del Moro Manco de Mojácar.

El argumento para llevar a cabo este cambio de ubicación es que con el desarrollo urbanístico de Garrucha, el faro quedó absorbido por el casco urbano, imposibilitando su labor como señal marítima para las embarcaciones por lo que dejó de prestar servicio para la navegación en septiembre de 2021.

La Autoridad Portuaria de Almería obtendrá unos ingresos que anuncia que revertirán en el desarrollo de la obra pública para la atracción de inversión en incremento de tráfico portuario en Almería.

La entidad que preside Rosario Soto ha ofrecido al Ayuntamiento de Garrucha la linterna del faro más que centenario, como elemento histórico y símbolo del municipio para su instalación en el término municipal.

Garrucha, por tanto, ha salvado su faro, no el suelo desde el que ha sido luz y guía de embarcaciones durante 140 años y que es un apetitoso botín que se embolsará la Autoridad Portuaria de Almería.

El Ayuntamiento no ha podido hacer revertir la propiedad de la cotizada parcela del faro, situada frente al mar, puesto que Puertos del Estado ha hecho valer la escritura de propiedad en su poder, aunque en realidad se trató de una cesión municipal gratuita -aunque entonces Garrucha carecía de un término municipal deslindado de Mojácar, administrativamente tenía jurisdicción sobre el lugar- hace más de un siglo a la extinta Dirección General de Señales Lumínicas. En un principio, el consistorio garruchero, que preside ahora Alvaro Ramos, hizo la petición para recuperar la parte edificada donde estuvo el faro y la casa del farero, de aproximadamente 350 metros, pero Puertos del Estado no ha aceptado la petición.

La atalaya de luz que forma parte de la historia sentimental de la villa será instalado previsiblemente como reclamo turístico en el nuevo Paseo Marítimo que se ha diseñado entre el Castillo de Jesús Nazareno (siglo XVIII) y la gasolinera.

La casita de Enrique el farista

El faro garruchero siempre ha estado ahí, a las buenas y a las malas, con los levantes de marzo y las calmas de enero, con los soles de julio y las lluvias de abril; siempre ha estado ahí, desde que los tatarabuelos de los actuales garrucheros vieron por primera vez en 1881 cómo prendían la mecha con la parafina, al lado del Castillo de Jesús Nazareno, tras ser trasladado desde Villaricos. Tuvo muchos jefes, desde Fernando Ferrón a Leopoldo Plá, desde Cristóbal Fernández, a quien los milicianos obligaron a apagarlo, a Nemesio Riera, al que cada dos por tres se le inundaba la casa por los levantes. Pero el que le quedó más grabado en la memoria a este faro que aún está de cuerpo presente fue ‘Enrique el farista’ , descendiente de aquellos antiguos vigías de la costa.

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