San Agustín está a medio camino de lograr fondos para arreglar su Iglesia
San Agustín está a medio camino de lograr fondos para arreglar su Iglesia
“La gente nos dice que llevamos muchos años y que no se ve ningún cambio en nuestra Iglesia, y yo siempre les contesto que vamos lentos, pero seguros”. Palabras de María Ruíz, presidenta de la Plataforma Cecinal de San Agustín para el arreglo de la Iglesia de este núcleo ejidense.
En 2008 un grupo de vecinos decidió que si ellos no se ponían manos a la obra el templo de San Agustín nunca se reformaría, por eso crearon una plataforma en la que participa todo el pueblo para recaudar el dinero suficiente con el que abordar la reforma de la iglesia. Casi cuatro años después ya han logrado la mitad de presupuesto necesario pero aún les queda un duro camino que afrontan “con la misma ilusión que la del primer día”.
La Iglesia de San Agustín, construida en los años 70, está cubierta por un techo de uralita, material que provoca elevados cambios de temperatura respecto al exterior, “en verano nos asfixiamos y en invierno nos helamos”, comenta Francisco, un vecino del núcleo. Para acabar con este problema la única solución es quitarlo “y poner un falso techo que el Obispado quiere que sea de madera. Además, es necesario cambiar la instalación eléctrica porque tiene 40 años y no permite ni que pongamos aire acondicionado”, explica la presidenta de la Plataforma.
Todas estas reformas tienen un gasto presupuestado en 100.000 euros, de ellos los vecinos han logrado recaudar más de la mitad a través de “rifas, desfiles de moda flamenca, manualidades, rastrillos, almuerzos benéficos... Por ejemplo, este año, a pesar de la crisis y los momentos delicados que estamos viviendo, hemos logrado recaudar 11.000 euros y además contamos con los 12.000 euros que el Obispado no va a dar, pero sólo cuando ya hayan comenzado las obras”. La característica que define a esta ‘peculiar’ plataforma es el hecho de que sólo la conforman siete personas, pero “todos los vecinos de San Agustín están colaborando en la causa desde el primer momento. Si nosotros decidimos vender bufandas necesitamos a gente que las haga y siempre tenemos voluntarias dispuestas a tejer una docena de ellas que luego nosotros vendemos”.
“Nos quedan un par de años”
Tras casi cuatro años realizando todo tipo de actividades para conseguir el dinero necesario la presidenta de la plataforma, María Ruíz, confiesa que “aún nos quedan un par de años para lograr el presupuesto que nos han pedido, pero todo el mundo entiende que no se puede hacer una parte de la obra y luego parar hasta que tengamos otra vez dinero. Esta reforma tiene que ser a la vez”. Paso a paso los vecinos de San Agustín no pierden su ilusión y continuarán aportando su granito de arena “hasta que tengamos la Iglesia que se merece el pueblo”.