El ayuntamiento de El Ejido reclama a la Junta 493 plazas más de comedor escolar
Un documento sobre la situación educativa en el municipio arroja severas deficiencias técnicas y docentes

Inés Blasco, jefa de la Unidad de Educación del ayuntamiento y Julia Ibáñez, concejala de Cultura, ayer en rueda de prensa.
El curso pasado, 493 familias se quedaron sin plaza en los diferentes comedores escolares del municipio: la demanda, mucho mayor que la oferta, dejó en lista de espera a casi medio millar de alumnos, una situación que, a juicio del ayuntamiento de El Ejido, debería revertirse y estar solucionada el año que viene.
La razón de una desproporción tan acusada -hubo 2.932 solicitantes para 2.439 plazas- hay que encontrarla en la especial naturaleza de la realidad social, económica y demográfica del municipio, con una elevadísima proporción de la población adulta trabajando en el sector agrícola. Muchas son mujeres que desarrollan su labor en el manipulado de las frutas y hortalizas con contratos fijo-discontinuos y que no pueden justificar una ocupación a tiempo completo cuando llega el momento de solicitar la plaza de comedor escolar para sus hijos porque, para entonces, el trabajo en los almacenes suele haber finalizado.
La situación podría resolverse si, como se ha comprometido la Junta, se termina modificando la Orden de 5 de noviembre de 2014 por la que se regulan los servicios complementarios de la enseñanza de aula matinal, comedor escolar y actividades extraescolares en los centros docentes públicos, para que la normativa deje de ser discriminatoria dependiendo del trabajo que se tenga.
La demanda de plazas de comedor escolar es uno de los asuntos que contempla el Informe Técnico de la Situación Educativa en El Ejido elaborado por el área de Cultura del ayuntamiento y que el pasado martes se presentó al Consejo Municipal Escolar.
Análisis exhaustivo
El documento analiza, de forma pormenorizada y exhaustiva, el estado que presentan los 59 centros educativos del municipio, con casi 20.500 alumnos matriculados y permite observar las necesidades de mejora o ampliación que requieren todavía buena parte de las instalaciones. Pero el documento no se queda solo ahí: profundiza también en las necesidades de personal docente y de profesores de apoyo y pone el foco en un problema generalizado en colegios e institutos, la saturación en las aulas, con ratios que sobrepasan con mucho el 10 por ciento autorizado por ley.
No se trata ya solo de que se eliminen las 32 aulas prefabricadas que sigue habiendo en el municipio -El Ejido es la localidad con más módulos de este tipo de toda la provincia- o que se reformen algunos centros en los que nunca se han acometido reformas -es el caso, por ejemplo, de los colegios Ciavieja, Jesús de Perceval, Solymar, Gloria Fuertes, Punta Entinas o Santa María Águila-, sino, directamente, de que se construyan más colegios en Ejido Sur, Las Norias, Santa María del Águila o Almerimar.
El informe fue presentado ayer por la concejala de Cultura, Julia Ibáñez y la jefa de la Unidad de Educación del ayuntamiento, Inés Blasco. “La educación pasa sí o sí, por bajar las ratios, acometer las reformas pendientes, construir nuevos centros, contar con más personal docente y más plazas en un municipio en el que tenemos que hacer de la multiculturalidad una oportunidad y no una debilidad”, señaló Ibáñez.
Población de origen extrajero
De los 17.720 alumnos matriculados entre Infantil y Bachillerato, 5.232, algo más del 29 por ciento, son de origen extranjero, tres puntos más que la media andaluza. Muchos de ellos han nacido en El Ejido y tienen un dominio pleno del lenguaje pero hay otros -544, según la estimación del profesorado- que siguen requiriendo de apoyo para su adaptación lingüística. Y ahí es donde surge el problema, porque de los colegios han desaparecido la mayor parte de los mediadores interculturales y se han quedado reducidas al máximo a las llamadas ATAL, las aulas temporales de adaptación lingüística.
En algunos centros, como el San Ignacio de Loyola, se llega al 90% de alumnos de origen extranjero y en otros como el Sol de Portocarrero o el José Salazar, la proporción llega al 87 y al 71 por ciento.