El tirano perfecto
El tirano perfecto
El presidente vitalicio de Zimbabue, antigua Rodesia, Robert Mugabe, en sus inicios maestro católico maoísta, sigue liderando un sistema que a lo largo de las últimas décadas ha ido corrompiéndose y transformándose en un brutal estado policial, acaba de vencer en los comicios presidenciales proclamándose de nuevo vencedor por sexta vez consecutiva. Veamos como Mugabe se ha convertido por derecho propio en el tirano perfecto de la historia, con algunos ejemplos y definiciones de tiranía para comprobar cómo se amolda a la definición que de la tiranía y los tiranos hacían los clásicos.
Platón en su “República IX”, presenta el diálogo entre Sócrates y Glaucón. En el Pireo, y en un momento dado, Sócrates expresa “pero el tirano, al huir de la ley y la razón, va más allá aún de los bastardos y convive con una custodia de placeres serviles”
Tiranía electiva Aristóteles, en su libro “Política”, habla de la tiranía electiva, la que llaman “aisymnetas”, que se diferencia de la de los bárbaros, no por no ser legal, sino solo por no ser hereditaria. En ese libro menciona a Alceo cuando atestigua “establecieron como tirano de esta ciudad sin temple y malhadada al mal nacido Pítaco y a grandes voces todos reunidos le prodigan alabanzas”. Según Aristóteles estas formas de gobierno son y eran tiránicas por ser despóticas, pero por ser electivas y contar con la voluntad de los súbditos son de tipo real.
En cuanto a Tito Livio, el clásico de los clásicos, en su “Roma legendaria” cuando hablaba de Lucio Tarquinio, “El soberbio”, el paradigma de los tiranos, definiéndolo así, “que en lo sucesivo podía ser tomado como ejemplo de una usurpación criminal del trono, rodeó su persona de una guardia armada, no tenía otro derecho al trono que la violencia, reinaba sin mandato popular ni ratificación de los padres, y al no tener ninguna confianza en el aprecio de sus ciudadanos, había de proteger el trono por medio del temor. Para infundirlo a muchos, instruía por sí solo, sin asesores, los juicios de pena capital y por esta causa podía matar, enviar al destierro, privar de sus bienes, no solo a los sospechosos y a los que odiaba, sino a otros de los que no podía esperar más que botín.” Mugabe a sus 89 años pretende convertirse en el tirano más longevo de la historia de las tiranías, subyugando a su pueblo hasta su muerte, eliminando a sus enemigos, apoderándose de los bienes públicos y privados a su antojo, implantando un sistema despótico, manipulando los votos, violando los derechos humanos, arruinando a su país, llegando al record histórico de inflación de cualquier otra nación. Un país de gentes amables y capaces, dominado por una oligarquía depravada que le baila el agua al tirano que la sustenta. Del héroe de la Unión Nacional Africana de Zimbabue que se enfrentó al racista Ian Smith, al degenerado tirano de hoy, ha pasado mucho tiempo.
Robert Mugabe, sin duda ha alcanzado la cúspide. Para vergüenza del mundo que no ha sido capaz de evitarlo, se ha convertido por derecho propio en el “Tyranno Rex”, el rey de los tiranos. El tirano perfecto.