Lorenzo Morillas, un dignísimo Doctor Honoris Causa de la Universidad de Almería
Lorenzo Morillas, un dignísimo Doctor Honoris Causa de la Universidad de Almería
La petición de los partidos y sindicatos para que se reúna la Mesa de las Infraestructuras responde a todos los aspectos que conforman la lógica con que debe actuar un colectivo multisectorial que, por pervivencia (más de quince años de historia), ya es casi una institución respetada por su pasado y respetable por su necesidad de presencia en el futuro.
El comienzo de los actos de conmemoración del vigésimo aniversario de la Universidad de Almería no podía comenzar de otra manera sino como lo ha hecho: con la concesión de la más alta distinción académica de nuestra Universidad a la persona que, desde su cargo entonces como Rector de la Universidad de Granada, propició aquella transición modélica hace ahora veinte años. Lorenzo Morillas simboliza el trato ejemplar que se produjo en un proceso de transición que no estuvo exento de dificultades, pero donde siempre primó la colaboración y participación entre la Universidad madre, la de Granada, y la que estaba gestándose en ese momento.
Cuando se produjo la emancipación de nuestra Universidad, yo ocupaba el cargo de Vicerrector del campus y el Rector actual de la Universidad de Granada –que nos acompañó el pasado jueves en el acto de investidura- , Francisco González Lodeiro, era el Vicerrector de Investigación y Relaciones Internacionales. Reunirnos en la Universidad veinte años más tarde con quien también fue Rector-Presidente de la Comisión Gestora que realizó el proceso de segregación, Alberto Fernández, y el anterior Rector de nuestra Universidad, Alfredo Martínez Almécija, fue un momento histórico, por cuanto hasta ahora no se había producido: la imagen de quienes participamos de una manera activa en aquel proceso de segregación, con Lorenzo Morillas a la cabeza, y quienes después en la Universidad de Almería tomaron y tomamos el relevo para hacer de la UAL lo que hoy es, una universidad dinámica y referente internacional en áreas de investigación como la agroalimentación o la biotecnología.
Por ello, y como dice el refrán que “de bien nacidos es ser agradecidos”, en la Universidad de Almería tendremos siempre una deuda perpetua de agradecimiento con el Profesor Morillas, que supo dirigir un proceso de transición ejemplar a nivel académico y extraordinario a nivel personal. Aquellos fueron años muy interesantes y también intensos, pero viendo cómo ha transcurrido el tiempo y cómo se ha desarrollado la Universidad de Almería, no podemos sino sentirnos verdaderamente orgullosos por lo que se ha conseguido. El logro fue fruto del esfuerzo de todos, pero, fundamentalmente, de los almerienses: profesores, personal de administración y servicios, alumnos, la sociedad en su conjunto que, con su trabajo, dedicación y tesón consiguieron, en apenas dos décadas, que Almería tuviera una Universidad de calidad que es referencia en el sistema universitario español y que seguirá creciendo y progresando. Es decir, lo que se hizo, se hizo bien y por ello, el desarrollo posterior ha sido extraordinario.
La descentralización de los servicios universitarios logró que dos provincias pequeñas pero que tenían un gran potencial económico y buenas perspectivas de futuro consiguieran tener, a partir de 1993, universidades propias para así mejorar la oferta y hacer que buena parte de las personas que se veían obligadas a estudiar fuera se quedaran y crearan riqueza entre nosotros. Aquel proceso tenía un sentido claro y uno de los primero que lo vio fue el Rector Lorenzo Morillas, con el que la Universidad de Almería tiene, vuelvo a insistir, una deuda eterna de gratitud por su generosidad y visión de la perspectiva social y académica porque, en vez de una defensa a ultranza de la universidad propia, detectó la justeza, viabilidad y pertinencia de la reivindicación de la creación de las nuevas universidades nacidas del seno de la Universidad de Granada, a la que seguimos considerando como nuestra hermana mayor y protectora.
Entiendo que aquella actitud, tan noble y digna de la persona a la que hemos honramos como doctor y miembro permanente de nuestro Claustro universitario, define a una persona, una manera de pensar y de ser; o, lo que es lo mismo, un estilo universitario que estuvo presente y actuante en aquel momento, que queremos que siga inspirando nuestra actuación presente.
El reconocimiento que la comunidad universitaria de Almería le ha hecho al Profesor Lorenzo Morillas es solo un pequeño gesto simbólico de nuestra consideración a un académico ejemplar, a un rector importante, y a una persona que siempre ha sabido responder a su responsabilidad como universitario en todas las facetas de este oficio y ocupación tan singulares.