¡Extra Omnes!
¡Extra Omnes!
Gracias a los medios informativos hemos estado viviendo las ceremonias de la elección del nuevo Papa como si estuviésemos en la plaza de la Basílica de San Pedro. Sin embargo no debemos fiarnos porque, como en el cine, lo que parece no es. La Iglesia católica, sabedora del valor expresivo de los símbolos, cuida con esmero la bellísima parafernalia que precede a la elección aunque sin pasarse porque una puerta más allá comienza el misterio de la fe. Tras la misa “Pro eligendo Pontífice” se organiza una procesión con todos los cardenales vestidos de fucsia hacia la Capilla Sixtina. Al llegar allí monseñor Guido Marini pronuncia la frase que deja solos con su conciencia a los 115 cardenales electores Fuera todos los curiales ayudantes que no tienen voto. Cinco mil periodistas de otros tantos medios del mundo y bastantes miles de personas se agolpan nerviosos en la Plaza de San Pedro a la espera de noticias. La buena nueva en la era de la comunicación tecnológica e instantánea sólo puede venir de un artilugio medieval que tiene todas las trazas de una chimenea aldeana. Aquí comienzan las cábalas. Teólogos vaticanistas, historiadores, periodistas creyentes y no creyentes, todo el mundo se lanza a especular sobre la edad de los cardenales, su historial personal, sus habilidades negociadoras etcétera. Todo ello al margen de lo que se está cociendo dentro del cónclave. Esta vez se ha dicho que son los medios de comunicación la fuerza tácita que puede influir en la elección. Veremos si se cumple el refrán de que quien entra papa sale cardenal. En cualquier caso para un creyente el “extra omnes” es la voz del Espiritu Santo y de poco van a servir las especulaciones. Hay quien dice que la Iglesia debe ser progresista volviendo a la evangelización primitiva. Dura doctrina para los curiales.