La moderación del discurso de Moreno le ha dado muy buenos frutos
Los resultados dejan dos conclusiones relevantes, una negativa y otra positiva

El presidente del PP andaluz y candidato a revalidar la Presidencia de la Junta, Juanma Moreno.
Los resultados provisionales de las elecciones al Parlamento de Andalucía celebradas en junio de 2022 permiten obtener distintas conclusiones. En términos generales, considero que hay dos relevantes, una negativa y otra positiva. La primera viene determinada por la participación: más del 40 % de los andaluces con derecho a sufragio ha preferido no acudir a las urnas.
Si a esa decisión le unimos que una parte de quienes trabajan en nuestra tierra, incluso pagan sus impuestos, no tiene derecho a participar en la vida política, lamentablemente nos aproximamos en la práctica a un sistema de sufragio censitario. Pero, junto a esos datos negativos para la democracia, el hecho de que el populismo de extrema derecha no haya logrado unos resultados relevantes (menos del 14%), y, sobre todo, no condicione la formación de gobierno, tal y como el resto de fuerzas políticas temían, es una buena noticia.
Para el Partido Popular han sido unos resultados excelentes, manteniendo un electorado fiel respecto a comicios anteriores, logrando atraer todo el voto que en diciembre de 2018 recaló en el proyecto centrista de Ciudadanos y sumando nuevos apoyos. No cabe duda de que la moderación del discurso del presidente Moreno, a diferencia de su correligionaria madrileña, le ha dado muy buenos frutos en Andalucía.
En el caso del PSOE, podemos extraer dos conclusiones: no ha sabido movilizar a los andaluces progresistas y se ha visto perjudicado por el desgaste que el Gobierno de España ha tenido en su gestión, en momentos de dificultades de todo tipo. Los socialistas están más obligados que nunca a escuchar lo que le preocupa a la gente. No es suficiente pensar que se defienden los mejores principios y valores; hay que saber explicarlos a los ciudadanos y convencerlos para que voten sus propuestas. Si nos acercamos a la izquierda del PSOE, el fraccionamiento en dos candidaturas ha terminado de hundir sus opciones, en una tendencia menguante en toda España tras defraudar a buena parte de sus votantes iniciales.