¿Y qué hacemos ahora?
El paso del tiempo está colocando entre bolas de naftalina ese viejo aforismo que alguna vez nos enseñaron a todos y que nos advertía sobre el canibalismo gremial de que los perros no comían carne de perro. Y si eso ya ha dejado de surtir efecto entre los periodistas -en pocas partes se aprecian dentelladas más sonoras- también hace tiempo que dejó de regir en la esfera de las acciones políticas. Leo que la Mesa de Ferrocarril del PSOE ha reaccionado finalmente al inesperado cambio de Gobierno y lo ha hecho emitiendo una nota en la que exige al nuevo ministro de Fomento la doble vía del AVE y la paralización de las obras que obligarán al traslado temporal de la estación a Huércal. Es decir, que por el momento mantiene la matraca formal de oponerse a todo lo que está previsto y encontrar problemas a cada solución. No cabía esperar otra actitud, pues un silencio prolongado hubiera resultado demasiado evidente. Lo que está por ver ahora son algunas cosas, y todas muy divertidas. De entrada, habrá que ver la disposición real de esta Mesa a mantener una acción reivindicativa articulada en torno al desgaste del gobierno del PP. Y habrá que comprobar, por tanto, si van a seguir organizando periódicamente concentraciones y pancartismos y si llegado el caso seguirían acudiendo los mismos y las mismas. Pero sobre todo, estamos esperando con mucho cariño y un fuerte aplauso la reacción del PSOE a partir de ahora. Sí, esos que pagaban vuelos y hoteles en Bruselas a la Mesa para que fueran allí a montar el pollo. Veremos qué hacen los que contaban días sin obras de AVE y que hacen, ahora en el Gobierno, los que tan claro tenían que había que acabar de una vez con tanto maltrato y tanta discriminación y tanta pena. Y cómo no, habrá que ver qué hace la Mesa cuando desde el Gobierno les digan -otra vez- que por aquí se va a Madrid. Va a ser divertido. Ya lo verán.