‘Península Ibérica socialdemócrata’ o no, esa es la cuestión

Casi nadie piensa en una victoria del socialista por mayoría absoluta

Fernando Jáuregui 08:59 • 30 ene. 2022

Empeñados en nuestro tradicional ombliguismo, ahora referente a las elecciones en Castilla y León, en las que queremos ver como un anticipo de quién gobernará en España, tendemos a olvidar que nuestros dos países vecinos también están embarcados en muy importantes y trascendentales comicios. El marco en el que se celebran los de este domingo en Portugal tiene bastantes similitudes con la situación que se plantea en nuestro país, y los resultados van a ser analizados aquí más en clave ‘nacional’ que en clave portuguesa: socialdemocracia ‘controlada’ o derecha dura, esa va a ser la referencia.


Creo que el hasta ahora primer ministro, el socialista Antonio Costa, es persona moderada, sin demasiadas concomitancias con Pedro Sánchez en lo personal, pero que ha alcanzado un buen grado de entendimiento político con su homólogo español. Su ‘entente’ con comunistas y Bloco (aquí se compara a esta formación con Podemos, pero existen claras diferencias) saltó por los aires con motivo del debate presupuestario. La ruptura el pasado octubre de la ‘gericonça’, la alianza parlamentaria de izquierda, forzó al primer ministro a anticipar las elecciones generales, que ahora Costa puede ganar con una mayoría más sólida, que le permita prescindir en parte del apoyo de sus anteriores aliados... o también podría perder ante una alianza de la derecha del Partido Popular con los extremistas, en alza, de ‘Chega’, liderados por el ‘Abascal luso’, André Ventura.


Como se ve, es un panorama no muy lejano del que se divisa desde el puente de los politólogos en España. Las apuestas más frecuentes insisten en que Costa logrará ganar (por no más de tres o cuatro puntos) y lograr una mayoría en el Parlamento de 230 escaños. Ello, a base de reeditar, aunque, claro está, corregidos, sus pactos con el PC Portugués, una formación que aún siente nostalgia por el estalinismo, aunque ya no sea como en tiempos de Alvaro Cunhal, y con el Bloco de Esquerda, de Catarina Martins, que se define socialista y no comunista, y que firmó un pacto con Unidas Podemos en 2018 para oficializar una alianza de cara a las elecciones europeas.



Casi nadie piensa en una victoria del socialista por mayoría absoluta, algo que daría paso a una ‘Península Ibérica Socialdemócrata’ que mucho convendría a las campañas de Pedro Sánchez, aunque seguramente no tanto a Costa, que conoce bien el rechazo que una mayoría de portugueses siente incluso por esa etiqueta de ‘Península Ibérica’: “de Espanha, nem bom vento nem bom casamento”, afirma, con exageración nacionalista, un castizo refrán portugués. Hoy, las cosas no son en absoluto así, aunque algunos recelos hacia ‘la gran Castilla’, perviven.


Tampoco Rui Rio, presidente del Partido Socialdemócrata (que de tal no tiene nada, sino que coincide en muchos puntos con el PP español) se asemeja demasiado a Pablo Casado, pongamos por caso. El heredero de la a veces convulsa historia de la derecha portuguesa procede de Oporto, tiene 64 años, es economista y mantiene una relación ‘correcta’ con su correligionario, el presidente Marcelo Rebelo de Sousa, este sí un gran amigo de España. Su pacto con ‘Chega’, insalvable si, dados los resultados arrojados este domingo por las urnas, pretende gobernar, es, de momento, incierto: el moderado Rio no parece demasiado proclive a los excesos verbales y programáticos de Ventura.



Ya ve usted, querido lector, que hay muchas cosas en el Portugal político que recuerdan a lo que por aquí tenemos. La duda consiste en averiguar si el tradicional pragmatismo que han mostrado los portugueses, libres de cargas como las tensiones territoriales que de este lado de la ‘raya’ padecemos, se consolidará en un Gobierno sólido y estable. La solución, a partir del lunes. Seguro que Pedro Sánchez, Pablo Casado, Yolanda Díaz y Santiago Abascal estarán este domingo más pendientes de lo que ocurra en el vecino país del Oeste que de los mítines, llenos de vacas y ovejas, en tierras castellano-leonesas. Donde, por cierto, el Covid, que ha capturado a algunos candidatos --el representante de Ciudadanos, Francisco Igea, por ejemplo--, va a implantar este lunes una modalidad inédita hasta ahora: el debate preelectoral entre candidatos con alguno de ellos, confinado, presente telemáticamente. Los tiempos cambian que es una barbaridad, que decía Don Hilarión, el protagonista de ‘La Verbena de La Paloma’.




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