La mutación de una categoría en la tierra de los equipos de balonmano

Antonio Rivera llegó a la FABM en mayo de 1979 y fue el gran impulsor de este deporte

Almería puede presumir de haber competido en la Liga ASOBAL a las puertas de los Juegos del Mediterráneo y hasta el 2009, pero nunca ha tenido una estructura de club capaz de perdurar en el tiempo. Bastante hizo el mítico Antonio Rivera con salvar la categoría cuando llegaban los problemas.

Rivera pasó de jugar en el Hormigones Madrigal a dirigir un balonmano que brotaba y carecía de estructura. Él se puso manos a la obra guiando a los equipos por España viendo crecer a generaciones de grandes jugadores. Porque nuestro balonmano puede presumir de tener un marcado acento almeriense.


Modelo Europa

Cuando a finales de los años setenta el balonmano dejó de estar organizado por Educación y Descanso y comenzó a tener una delegación federativa, necesitaba de un timonel y le tocó a Antonio Rivera. De forma paralela en el Colegio Europa unos niños comenzaron a competir en Segunda División y creciendo en edad y experiencia alcanzando en el año 1983 la Primera División.



Era una categoría y unos hombres del deporte detrás con sponsor incluido, pero no contaban con el dinero necesario para afrontar retos importantes que la ciudad demandaba. El Europa tocó el cielo en pista gracias a Rafael Mezquita y Miguel Moreno.


Ahorradores

Cuando el Europa estaba en su mejor momento, Óptica Almería hizo realidad la unión con el baloncesto pero lo que se necesitaban eran pesetas y en septiembre de 1986 nacía el Club Cajalmería, que fue heredero del balonmano, baloncesto y hasta el voleibol. Fueron tiempos de esplendor para el deporte de sala en Almería, aunque no se logró la Liga ASOBAL y llegaría Unicaja Almería, que se decantó por el voleibol dejando a Rivera con una Primera División A, con una plantilla, y sin club.

Ese ha sido siempre el problema. Almería ha salvado siempre la categoría en la pista pero nunca contó con un club consolidado capaz de caer y levantarse. La ruptura con Unicaja hizo crear de la noche a la mañana el Ciudad de Almería y afrontar el reto llamando a la puerta del Ayuntamiento y Diputación.


La gran apuesta

Cuando empezaba a despegar el Ciudad aparecieron los Juegos del Mediterráneo del 2005 y el equipo tomó el nombre del acontecimiento y subió por fin a la ASOBAL. Era la Liga 200-01 y ante la falta de ayudas en la capital, tomó el nombre de Ciudad de Roquetas.

La alegría duraba solo un año para retornar en la 2003-04 como Ciudad de Almería y desde la 2005-06 hasta el 2009 en la Liga ASOBAL.

 

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