Un volcán llamado Paco Martínmorales
El humorista gráfico almeriense recibe el reconocimiento de La Alpujarra en Almegíjar

Una calle y el salón cultural de Almegíjar lucen el nombre del humorista.
“Entusiasmado y muy ilusionado”. Así se ha mostrado el humorista gráfico almeriense Paco Martínmorales por el homenaje que le ha dispensado el pueblo alpujarreño de Almegíjar, en donde ha dado nombre a una calle, al salón cultural y en donde se le ha dedicado una placa. Allí se alimentó la forja de este rebelde, hijo de un guardia civil almegijeño, Ricardo Martín Noguerol, y de una maestra de Orán, Carmen Morales Mateo, quienes alumbraron en Almería al niño inquieto y locuaz que acuñaría su nombre de oro en el periodismo como Martínmorales.
“Almegíjar a don Francisco Martín Morales. Que obtuvo en esta casa inspiración para su obra alpujarreña y universal (....)”. Así reza la placa en casa de la familia paterna -la de ‘la tía Manuela’-, casa de la abuela Marta en la que viviera su tía Eloísa, referente constante en el corazón de Paco, quien adquirió la vivienda para pasar largas temporadas junto a su hermano Ricardo, fotoperiodista.
Los vecinos acudieron a los actos organizado por el Ayuntamiento que preside Francisco Hidalgo, que ha querido hacer de su municipio un pueblo agradecido con Francisco Martínmorales, “un vecino más... almegijeño por elección propia”. Los vecinos han querido agradecer la generosidad de su conciudadano y han prestado dibujos, viñetas, bocetos y carteles con los que el dibujante ha ilustrado los acontecimientos especiales de una generación o con los que ha colaborado en fiestas y actividades del pueblo. Este material, junto a las originales obras cedidas por la familia, conforman la exposición en el salón de actos bautizado con el nombre del humorista, que ha decidido ser dispensado y no asistir al acto dada la recuperación del accidente que sufrió en su casa de Carataunas.
Junto a vecinos y paisanos, el calor de la sangre. Ricardo Martín Morales agradece el homenaje y confiesa “el sentimiento agridulce, ya que nos hubiera gustado que Paco estuviera aquí”. Y el afecto y cariño de los compañeros y amigos del alma, presentes y ausentes en la voz del periodista Antonio Ramos: “Paco es como un volcán. En su vida y en su obra. En la formación de este fenómeno de la naturaleza está el origen de su vida: Almegíjar. (...) Almería es punto de encuentro para el nacimiento del niño, hijo del cuartel y la escuela”.
Tras la amistad habla el corazón. Magdalena de los Heros, mujer de Paco, agradece el cariño y el afecto mostrados y suscribe un compromiso: transmitir y contar a Martínmorales el relato de la jornada y el amor de sus vecinos.
Almería y los Martín Morales
Además de las Alpujarras, Almería conforma el mapa vital de los Martín Morales. El padre, Ricardo Martín Noguerol, ejerció de guardia civil en Dalías y se jubiló en Adra, en cuyo anejo del Lance de la Virgen desempeñó el magisterio su mujer, Carmen Morales Mateo. En los cuarenta nace el dibujante, bautizado en la iglesia de San Sebastián. La vida de la pareja no fue fácil y no faltaron episodios de penalidades, como la sufrida por el padre, quien dada su condición de guardia civil fue apresado y permaneció encarcelado durante la contienda civil. Sobrevivió de una muerte segura tras escapar de la puerta de La Salle mientras cumplía con el castigo de barrerla.
La madre siempre sintió la querencia almeriense: tras quedar huérfana de padre se instaló junto a su madre y sus dos hermanos, Antonio y Salvador, en el hotel Victoria. La tragedia golpeó a la maestra cuando su hermano Salvador fue asesinado por las fuerzas sublevadas contra la República. Décadas después, mediados los setenta, ya viuda, Carmen Morales siente la atracción almeriense y regresa a un apartamento de la Plaza de San Pedro en donde disfruta de un largo periodo.