El novillero Fran Lupión revienta el festival de Almería

Jesús Almería sorteó el peor novillo de la mañana que no permitió el triunfo del torero local

Jesús Almería, sin suerte en el sorteo. Foto Baltasar Gálvez
Jesús Almería, sin suerte en el sorteo. Foto Baltasar Gálvez La Voz
Jorge Ponce 20:18 • 08 may. 2022

José Gabriel Olivencia lo ha vuelto a hacer, y eso ha sido el primer triunfo del día. El antaño matador de toros, ahora empresario, y siempre torero, volvió a juntar tres cuartas partes del aforo, unas 6.000 personas en la plaza de toros, para un festival y fuera de feria. Tan solo el deporte rey puede contar números así.


En una mañana muy calurosa se rindió un sentido homenaje a la figura de Pepe Plaza, recibiendo sus hijos y nietos un recuerdo en el ruedo del coso de la avenida de Vilches antes de que Lea Vicens, rejoneadora francesa, lidiara un novillo de bonitas hechuras de la ganadería de Fermín Bohorquez. El novillo tuvo duración y nobleza, y tras acertar con el rejón de muerte la amazona se le concedieron las dos orejas.


Comenzaba la lidia a pie con la capa de Curro Díaz, que sustituía a Finito de Córdoba. El encierro de Julio de la Puerta fue muy parejo en hechuras y comportamiento, salvo el deslucido cuarto. El novillo salió suelto y abanto y limitó el trasteo Díaz a hacerse con la embestida del animal. Tras brindar al público se salió a los medios andando de forma muy torera con el novillo de Julio de la Puerta, dejando varios cambios de mano que podrían ser inmortalizados por Benlliure, y varios pases de pecho a cámara lenta. Díaz basó su faena en poder y bajar la mano al novillo, lo que provocó que acabara parándose. La expresividad del torero fue enorme, mejor colocado en las series al natural y mas perfilero y con la muleta peor presentada por el derecho. Marró con el acero Curro Díaz dejando una estocada haciendo guardia, que sin embargo, no impidió que el respetable pidiera y el presidente concediera un trofeo.



El tercero en hacer su aparición fue David Fandila El Fandi, que mostró por enésima vez la facilidad que tiene en el manejo de la capa, dejando verónicas muy cadenciosas y templadas. Volvió a enloquecer a los tendidos en el tercio de banderillas y se llevó al toro a los medios con la muleta en un comienzo de faena muy explosivo. Con la franela mantuvo la intensidad, rematando con varios molinetes de rodillas y dejando una estocada trasera y desprendida, y golpe de verduguillo. Cortó dos orejas.


Ya tras la merienda llegó el turno del diestro Jesús Almería. De recibo recetó dos largas cambiadas y una serie de verónicas para dejar al novillo pasadas las rayas de picar. Tras un tercio de varas casi inexistente llegó el novillo a la muleta con el defecto de cabecear y rematar los muletazos con un gañafón. No se corrigió ese defecto y fue incrementándose a medida que avanzaba la faena. En su deslucimiento acabó el novillo además recortando su recorrido, lo que hizo que la voluntad del diestro quedará al albur de las pobres y violentas embestidas del novillo. De uno en uno y buscando el pitón contrario acabó la faena, antes de dejar dos pinchazos y una estocada para escuchar ovación tras petición.



Cayetano, que toreo infiltrado por una fuerte contractura en cuello y espalda, se sacó a los medios a un novillo que le apretó con la capa. Ya con la muleta el torero de la saga de los Rivera y de los Ordóñez estuvo muy templado y a ratos profundo con su novillo, especialmente por el pitón zurdo, dejando pases de mucha calidad. Igualmente los pases de pecho tuvieron hondura y sentimiento y remató la faena con un espadazo rotundo para cortar dos orejas.



Fran Lupión, triunfador del festejo. Foto Baltasar Gálvez
Fran Lupión, triunfador del festejo. Foto Baltasar GálvezLa Voz



Y antes de cerrar el festival, hacía su aparición el novillero Fran Lupión, que venía acompañado de buenas referencias, pero era aún desconocido para el gran público. Muy decidido tomó la capa para pasar a pies juntos a su novillo, que se despidió de la capa para dar varias ruedas al ruedo. Cuando volvió a la jurisdicción del novillero le dejó tres verónicas ceñidas, codilleando, lentas y profundas que hicieron sonar tres olés que retumbaron en la plaza, para rematar con una larga cambiada de rodillas. Dejó también un quite por tafalleras muy ceñidas, que le costó al novillero la primera voltereta de las varias que sufrió durante la lidia del novillo. En el accidentado tercio de banderillas también es prendido el banderillero Damián Ramón, que se llevó en el esportón un palizón de aquel novillo.


Ya con la muleta, Lupión se sale a los medios andando con el novillo, ciñéndolo mucho a su cuerpo y dejando un trincherazo a pies juntos en el que, por el poco espacio que le dejó, aún me parece imposible que el novillo pasara junto al diestro. La evidente falta de oficio y de recursos combatieron con los arrestos y las ganas de triunfo del torero, que recibió varias volteretas, la mayoría por ponerse en el camino del novillo, en las series de muletazos. La perfecta colocación de Lupión dejó muletazos muy bellos, en una bella y sincera batalla entre toro y torero. Tras una estocada Lupión cortó dos orejas. 

 


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