Objetivo Marte: Almería en las misiones que buscan si hubo vida en el planeta

Instrumentos y robots de la NASA y la ESA se han probado en Cuevas, Sorbas y Tabernas

Charlie, el prototipo de róver de la misión ExoMars, disfruta de una puesta de sol en Tabernas en octubre de 2018. (Airbus /ESA)
Charlie, el prototipo de róver de la misión ExoMars, disfruta de una puesta de sol en Tabernas en octubre de 2018. (Airbus /ESA) La Voz
Evaristo Martínez
16:30 • 19 feb. 2021

“¡Es como la luna! Solo desierto, colinas y montañas”. Aquel extraterrestre llamado John Lennon no sabía en qué lugar se encontraba. Pero con unas pocas palabas consiguió transmitir a un periodista dónde se encontraba. Después de varias semanas desfilando como un soldado, el músico comparó aquellas ramblas de Tabernas en la que rodó ‘Cómo gané la guerra’ con el satélite de los 5.000 cráteres. Ahora, medio siglo después, tras ver las imágenes que el róver Perseverance de la NASA está enviando desde el cráter Jezero de Marte -donde llegó el pasado jueves- podemos presumir de la semejanza de partes de Almería con el planeta rojo.



El parecido es más que razonable, y en absoluto caprichoso. Desde que en 2004 el robot Opportunity halló indicios de que alguna vez hubo agua en Marte gracias a la presencia de minerales como la jarosita (llamado así tras ser descubierto por el alemán August Breithaupt en el barranco del Jaroso de Cuevas del Almanzora en 1852), nuestra provincia ha servido de campo de pruebas para la NASA y para la Agencia Espacial Europea (ESA), que pretende explorar territorio marciano en 2022.



Por ejemplo, el Perseverance tiene entre sus accesorios un instrumento llamado SuperCAM, que tratará de detectar compuestos orgánicos que pudieran estar relacionados con la vida gracias a una cámara, dos láseres y cuatro espectrómetros.




La SuperCAM, que puede determinar la composición de objetos tan diminutos como la punta de un lápiz desde siete metros de distancia, es una versión mejorada de la ChemCam que llevaba el Curiosity, también de la NASA, que amartizó en 2012. Por ejemplo, puede enviar fotografías a color como las que ahora vemos mientras que aquel solo era capaz de registrarlas en blanco y negro.



Como ha publicado la web ‘Novaciencia’, la SuperCAM se probó en ambientes geológicos de Almería como las cuevas de Sorbas y el barranco del Jaroso de Cuevas del Almanzora, en Sierra Almagrera, a menos de 20 kilómetros de la Geoda de Pulpí. De hecho, en la Mina Rica hay jarosita, aunque no en tanta cantidad como en Cuevas.



Fernando Rull, investigador y catedrático de Mineralogía de la Universidad de Valladolid (una de las instituciones que han trabajado en el desarrollo del instrumento, liderado por el Laboratorio Nacional de Los Álamos, en Nuevo México), ha sido el encargado del sistema de calibración de la SuperCAM. Para este y otros proyectos ha realizado varios trabajos de campo en la provincia, en los que ha contado con el asesoramiento de José María Calaforra, catedrático del Departamento de Biología y Geología de la Universidad de Almería. 



“El Jaroso es un sistema que combina simultáneamente en el espacio, aunque no en el tiempo, los diferentes procesos que ocurrieron en la evolución de Marte. Es un ejemplo interesantísimo para comparar lo que ha sucedido en la Tierra con lo que pudo suceder en Marte en esas primeras etapas”, expresaba Rull en 2017 durante una entrevista en el programa ‘ConCiencia’ de Canal Sur.



Asimismo, el investigador ha desarrollado con su equipo de Valladolid el instrumento de espectroscopía láser Raman, probado con rocas y minerales almerienses. Esta herramienta irá integrada en el vehículo que la Agencia Espacial Europea (ESA), en colaboración con su homóloga rusa Roscosmos, enviará a Marte en 2022.


Un robot en Tabernas

El robot explorador que viajará en esa misión, llamada ExoMars, llevará por nombre Rosalind Franklin en honor a la científica británica que allanó el camino para el descubrimiento del ADN. Un vehículo que tuvo un prototipo bautizado como Charlie que se probó en el desierto de Tabernas.


Entre el 13 y el 26 de octubre de 2018, Charlie -con un simpático parecido al Número 5 de la película ‘Cortocircuito’- recorrió un paisaje llevado a la pantalla cientos de veces (solo tres años antes habían pasado por allí los Dothraki de 'Juego de tronos') mientras era dirigido a más de mil kilómetros desde Harwell, en Reino Unido. Esa lejanía era un factor determinante para las pruebas, ya que, como explican desde la web de ESA, los equipos que manejan robots sobre la superficie de Marte deben enfrentarse a cortes de comunicación y, aún así, lograr enviar datos cada día a la Tierra. 


En Almería sufrieron algunas dificultades técnicas. Por ejemplo, un día de lluvia obligó a interrumpir el desarrollo de las pruebas y a reorganizar el plan de trabajo: durante la segunda semana, el equipo tuvo que finalizar con las actividades programadas para dos días en Marte en una sola jornada. 


Durante su paso por Tabernas, el equipo practicó la salida de Charlie desde la plataforma de aterrizaje (al fondo en la imagen que ilustra este artículo) y probó instrumentos como el radar, la cámara de acercamiento visual, el sistema panorámico del mástil y el taladro, ya que cuando recorra el planeta rojo realizará perforaciones para buscar signos de vida en el subsuelo.


"Si observamos los lugares a los que queremos ir en Marte, tienen minerales arcillosos, rocas basálticas y rocas oxidadas. Y eso es exactamente lo que encontramos aquí. Hay montones de minerales arcillosos que son interesantes porque se aferran al agua. Son considerados ambientes habitables y por eso los buscamos en Marte pero también pueden suponer desafíos de ingeniería, porque tienen un grano muy fino y causan deslizamientos. Así que si quieres probar algo, tienes que acercarte lo máximo posible al escenario real", contaba Susanne P. Schwenzer, geóloga de la Open University de Reino Unido, a Euronews desde Tabernas.


La ESA desarrolló meses después una segunda campaña de trabajo en el desierto de Atacama, en Chile. De las dificultades encontradas en ambos desiertos, los científicos e ingenieros de la Agencia Espacial Europea extrajeron informaciones de gran valor para el Rosalind Franklin que irá a Marte y para otros robots exploradores que se emplearán en misiones futuras al planeta.


Es el caso del Vehículo de Recogida de Muestras (SFR) de la Mars Sample Return Mission, que desarrollan en colaboración con la NASA y que se lanzará en torno a 2026. El objetivo es traer de vuelta a la Tierra muestras de rocas y polvo marciano que irá recopilando el Perseverance (ha viajado a Marte con más de 40 tubos para ello) para analizarlas con detalle. 


Un almeriense en las pruebas del Perseverance

La empresa Alter Technology, con sede en Sevilla, se ha encargado de validar las piezas y circuitos del róver Perserverance de la NASA, que amartizó el jueves 18 de febrero. Uno de los responsables de esa tarea ha sido el ingeniero almeriense David Núñez Teruel, director de la división de piezas EEE (Eléctricas, Electromecánicas y Electrónicas). “Hemos validado que las tecnologías que se utilizan funcionen correctamente en una situación tan demandante como una atmósfera completamente diferente a la terrestre”, ha explicado en declaraciones recogidas por el informativo ‘Noticias 1 Almería’ de Canal Sur.



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