Los abanicos, una tradición desde los 90

La tradicional entrega gratuita del elemento más característicos de la Feria

Tres almerienses que ya disfrutan de su abanico.
Tres almerienses que ya disfrutan de su abanico. Juan Sánchez
María Martínez
20:59 • 18 ago. 2022

Se dice que el abanico en España data en el siglo XIV, aunque no se afianza su uso hasta el siglo XVII gracias al artesano francés Eugenio Prost que se instaló en nuestro país y se convirtió en el máximo productor de abanicos, superando incluso a Italia y Francia. Un utensilio que entonces era el capricho de la moda del momento. Se fabricaban con diferentes relieves, colores, materiales variados, formas, diferentes tamaños y para todos los usos: bodas, funerales, para la casa, el jardín, o de bolsillo. El abanico no sólo era indispensable como elemento que acompañaba con la indumentaria, sino que sus movimientos, su posición y colocación se convirtieron en un lenguaje, tanto gestual como alfabético.                                    


Reparto

En la actualidad el abanico es un indispensable para mayores, pequeños, hombres o mujeres que buscan aliviar el sofocante calor. Y qué mejor que tener un abanico que recuerde a un año de esperanza. El de la Feria 2022. 



Amantes de este utensilio, que algunos incluso coleccionan o por tener una réplica del cartel de este año, diseño del almeriense José Manuel Vela Caparrós, eso sí, adaptada a la forma del abanico, a mediados de esta semana en la Plaza Vieja de 10:00 a 12:30 horas,  colas kilométricas buscaban hacerse con un ejemplar durante el reparto de los abanicos de la Feria, una más que tradición en Almería, tanto es así que se trata de una fecha señalada en el calendario. En total han sido 12.500 abanicos los entregados este año, y de forma gratuita, después de que en las dos ediciones anteriores se aprovechara la ocasión para colaborar con los colectivos que estuvieron en primera línea ayudando durante las fases más complicadas y difíciles de la pandemia. 


El abanico de la Feria es, sin duda,  uno de los objetos de deseo y uno de los elementos que conforman la identidad de la semana grande de Almería. Tradición que arrancaba a comienzo de los años noventa.





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