El bar que hace el mejor ajoblanco de toda Almería

Es un plato de referencia de este negocio que cumple medio siglo de vida

Carmen López Hernández con una ración de ajoblanco.
Carmen López Hernández con una ración de ajoblanco.
Francisco G. Luque 07:53 • 04 may. 2022

El ajoblanco es un plato de solamente cuatro ingredientes. Normalmente suele servirse como entrante, incluso de cortesía en algunos lugares para ir abriendo el apetito y que el tiempo de espera en mesa sea más ameno para el paladar. Su elaboración es sencilla, pero no por ello hay que obviar que pese a ser una receta humilde en cuanto a materia prima, en cada cocina tienen sus pequeños secretos para elevar este plato a un nivel inimaginable.   


Uno de esos bares que lo ha convertido en la punta de lanza de su carta, por el prestigio y popularidad que se ha ganado a pulso con el paso de los años, se encuentra en la Sierra de Gádor, a más de 700 metros del altura, en el pequeño y hermoso municipio de Enix. Allí, en el número 6 de la Calle Monseñor Justo Mullor García, haciendo esquina con Calle Jaén, se ubica el Bar Restaurante Almería, un negocio que cumple en este 2022 medio siglo de vida.



El famoso ajoblanco de Enix. (FOTO: Francisco G. Luque)
El famoso ajoblanco de Enix. (FOTO: Francisco G. Luque)



Historia

Fundado en el año 1972 por Carmen López Sánchez, es de ese tipo de sitios por los que merece la pena hacer unos cuantos kilómetros, estando solo a unos 26 de la capital almeriense. Su entorno, de pueblo tranquilo, de ambiente serrano pero con el privilegio de tener vistas al mar, tanto al Mediterráneo como al de plástico, ya es una invitación en toda regla para ir a comer a la localidad enixera, primer viaje de La Foodineta.



José Arcos López es el actual encargado de este histórico de la hostelería del Poniente que fundó su madre. Reconoce que, aunque la variedad de comida que ofrecen en su negocio es envidiable, el ajoblanco es su seña de identidad. Cuando este plato sale en una conversación, en cualquier lugar de la provincia, es inevitable que se cite al Bar Almería, donde se hace el mejor de todo el territorio almeriense, según la 'encuesta' del boca a boca, la que nunca suele fallar. 



Entrada al Restaurante Bar Almería de Enix. (FOTO: Francisco G. Luque)
Entrada al Restaurante Bar Almería de Enix. (FOTO: Francisco G. Luque)



"El fin de semana siempre estamos llenos, con la llegada del calor la cosa afloja, pero normalmente servimos una media de cuarenta platos de ajoblanco al día", asegura José, que derrocha amabilidad con cada cliente que entra en su restaurante desde el minuto uno. Destaca también de su carta el conejo frito con ajos o los caracoles en salsa, pero su boleto con premio asegurado es el ajoblanco.


"Todo lo que lleva es materia prima de aquí. Compramos el pan en el pueblo, en Panadería Carmona, y usamos las almendras de la zona", recalca Arcos al detallar algunas de las características que hacen especial a su plato estrella. Con cuatro personas a su cargo, José lleva adelante un negocio que ejerce de reclamo turístico en Enix, pero como suele ocurrir en los pueblos, y más en los de interior, la estampida de las nuevas generaciones hacen peligrar la continuidad de casas como el Bar Almería, que cumple cincuenta años. 


Los secretos de la receta 

Mientras las puertas del Bar Restaurante Almería sigan abiertas, su ajoblanco será su principal caballo de batalla. Las manos que actualmente elaboran este delicioso plato son las de Carmen López Hernández, una joven del pueblo, de mirada acogedora y bondadosa, que lleva siete años haciéndolo.


Pan, ajos, almendra y aceite. No se usa nada más. Hay quienes le ponen vinagre, en este caso, según afirma la propia Carmen, no lleva. Otra de las curiosidades de la receta del Bar Almería es que, aunque de toda la vida se ha echado solamente aceite de oliva, en su cocina se pone también un poco de aceite de girasol para suavizar.



Un poco de ajoblanco en pan de pueblo, con una ración de albóndigas caseras sobre la mesa. (FOTO: Francisco G. Luque)
Un poco de ajoblanco en pan de pueblo, con una ración de albóndigas caseras sobre la mesa. (FOTO: Francisco G. Luque)


El proceso no tiene mayor dificultad: el pan se echa en agua y posteriormente se escurre. Se le pone ajo, al gusto, y las almendras. Y ahí está la clave. Carmen usa las crudas, sin pelar, para que además de quedar una crema más grumosa, el color sea algo más oscuro. ¿Una receta fácil? Sobre el papel lo es, pero llegar a convertir este plato en una delicia que hace que decenas de personas cojan el coche cada fin de semana para untar el ajoblanco en una rebanada de pan en el Bar Almería, es fruto de muchos años de trabajo, de la apuesta por lo tradicional y del corazón y el cariño que tanto José como Carmen ponen en lo que hacen.


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