El Argar obtiene el Premio Nacional de Arqueología sin contar con Antas

Totana se lleva los laureles mientras el yacimiento antuso suma más de 30 años sin excavaciones

Zona del yacimiento de El Argar de Antas.
Zona del yacimiento de El Argar de Antas.
Manuel León
00:04 • 27 jun. 2023

Antas, Almería, debería de estar de enhorabuena estos días, porque la civilización olvidada de El Argar ha sido laureado con el Premio Nacional de Arqueología; y sin embargo, estos oropeles concedidos por la Fundación Parlaq, llegan  con un sabor agridulce para la localidad antusa, la cuna de esta cultura prehistórica, sobre todo, porque el proyecto premiado tiene vitola murciana, no almeriense. Se trata del trabajo desarrollado en la Bastida -esa que también excavó el veratense Juan Cuadrado Ruiz en Totana- sobre ‘poder, género y parentesco en una civilización de la Edad del Bronce’. 


La cultura de El Argar tiene papel protagonista en el conocimiento de la Prehistoria reciente en España, y es considerada una de las culturas más relevantes de la Edad del Bronce en Europa. “El Argar no es una cultura arqueológica más. Su principal característica fue la instauración de agudas desigualdades políticas y económicas, con gran relevancia patrimonial, cultural y económica”, han señalado tras el fallo. La sociedad de El Argar poseyó un nivel de complejidad política y económica equiparable estructuralmente a una Civilización. A diferencia de lo que suele asumirse para las comunidades europeas de inicios de la Edad del Bronce, “pone de manifiesto tres puntos muy importantes: civilización y prehistoria no son términos antitéticos, la Edad del Bronce europea no es sinónimo de ´barbarie´ y muchas de las relaciones que hoy en día nos conforman o nos limitan como sociedad y como individuos hunden sus raíces en revoluciones autóctonas cuyo recuerdo se había perdido”.


El proyecto de La Bastida cuenta con el tutelaje de la Universidad Autónoma de Barcelona y con el apoyo económico de la Comunidad de Murcia. Antas, sin embargo, con su gran yacimiento aún por descubrir, aún por excavar de forma sesuda, sigue sin asumir el liderazgo. El yacimiento antuso de El Argar y La Gerundia es el que da nombre a la cultura argárica.



Fue excavado inicialmente por Rogelio Inchaurrandieta y luego por Luis Siret con el apoyo de su capataz Pedro Flores. Algunos autores como Schubart, que han investigado también en Antas, considera El Argar de Antas como ‘el primer Estado europeo’, surgido hace 3.500 millones de años. El Argar era un poblado dedicado a la Agricultura y la ganadería, complementadas por la metalurgia, las manufacturas textiles, la caza y la pesca con ricos ajuares en sus enterramientos.


Antas, sin embargo, ante la ausencia de inversiones del Ministerio de Cultura y de la Consejería del ramo de la Junta de Andalucía y huérfana de capital de fundaciones privadas, no ha podido por ahora poner en valor todo este patrimonio prehistórico enterrado bajo tierra. 



Se han hecho, no obstante, actuaciones con más de 1.000 tumbas excavadas, pero todo apunta a pensar que es más lo que se desconoce que lo que se conoce. Hace un año tuvo lugar un ambicioso Simposio Internacional de El Argar en Antas con el objetivo de sentar las bases de una investigación interdisciplinar destinada a la puesta en  valor del yacimiento. Hace más de treinta años que se no realizan excavaciones en El Argar.


Es El Argar de Antas uno de los más flagrantes casos de abandono de un patrimonio único en Europa, uno de los lugares del continente donde el hombre empezó a ser hombre. Un grupo de vecinos puso en marcha una campaña  de recogida de firmas a través de una plataforma digital con el objetivo de dar a conocer el abandono de este filón turístico y cultural sin explotar.



Hay en marca un proyecto  de Centro de Interpretación de la Cultura de El Argar impulsado por el Ayuntamiento con el fin de hacer de la cultura prehistórica un reclamo turístico. 


El consejo de sabios debe ponerse en marcha

Antas puso las primeras bases hace dos años para constituir el Consejo Argárico que debe velar por la recuperación del patrimonio cultura. Presidido por el alcalde, Pedro Ridao, en él estaba el profesor Gabriel Martínez Guerrero, uno de los hombres que más ha peleado por poner a su pueblo en el lugar que le corresponde en la cultura argárica. Se fue, sin embargo, sin ver consolidado este proyecto que debe ser la voz autorizada del yacimiento. 


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