Reinician las obras del caserón del Paseo con Navarro Rodrigo

La finca conservará la fachada primitiva y el mirador que fue de la familia Vidal Rico

Frontispicio  que da a Navarro Rodrigo con el mirador en alto que se mantendrá.
Frontispicio que da a Navarro Rodrigo con el mirador en alto que se mantendrá.

Uno de esos antiguos caserones burgueses que poblaban hace un siglo el Paseo  y que llevaba años convertido en un solar apuntalado, ha reemprendido estos días las obras. Se trata de la finca que hace esquina con la calle Navarro Rodrigo, cuyo promotor, José Antonio Santorromán, proyecta convertir en un residencial con tres viviendas, bajo comercial y garaje conservando la fachada primitiva en la que destaca un mirador de madera noble y cristal. El diseño corresponde al estudio de arquitectura de Góngora, la construcción a la empresa Indasur y cuenta con un plazo de ejecución de 14 meses.


La casona de esa manzana estuvo habitada en propiedad desde principios de siglo pasado por el matrimonio formado por José Vidal López e Isabel Rico Giménez. Él era propietario de parrales y naranjos y formaba parte de la Cámara Uvera. Ella era sobrina del senador de Antas Manuel Giménez Ramírez. Después, una parte de la casa fue heredada por una de sus hijas, Francisca Vidal Rico, casada con el hematólogo Enrique López. En la otra parte - propiedad de su otra hija Inés y de su marido Manuel Mendizábal, ingeniero agrónomo e impulsor de la Estación Experimental de Zonas Aridas- vivieron varios asistentes de la casa como la Ama Amalia, la cocinera Natalia y el chófer Joaquín. La casa pasó, por último, a manos de su hija Isabel Mendizábal Vidal y de su marido José Antonio Santorromán, promotores del actual proyecto.


Por los bajos comerciales del espacioso edificio  han pasado numerosos comercios: Camisería y Perfumería Abolengo, del comerciante José Cortés Salvador, que destacaba por su cuidado escaparate; Cafetería Habana; Confecciones Fernández; Lencería Loles; Joyería Leka; La Ciénaga; y una tienda de cómic, entre otros negocios. Enfrente, donde hoy está la oficina de Cajamar, se situaba Bazar Almería y antes aún la tienda de fotografías de Luis Guerry.


Destellos de una antigua casona burguesa



Isabel Mendizábal, una de las nietas de los propietarios antiguos, aún recuerda destellos de la antigua casona en la que destacaban unos techos altos pintados con angelitos, una chimenea de mármol rosa que sobresalía en el comedor y un piano de cola que compaginaba con muebles antiguos que formaban parte d e un salón inmenso cuajado de pequeños adornos, ánforas y porcelanas. 




 

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