Lo que le falta al Cable Inglés

Los visitantes echan en falta explicaciones de la historia y partes de este BIC

Primeros turistas visitando el Cable Inglés la pasada semana.
Primeros turistas visitando el Cable Inglés la pasada semana. Simón Ruiz
Lola González
15:17 • 11 abr. 2023

Hace justo una semana que el Cable Inglés, el Cargadero del Mineral de hierro rojizo llegado desde las Minas de Alquife, se abrió a los almerienses como un nuevo paseo sobre la ciudad y su bahía. Su puesta en marcha ha sido, sin lugar a dudas, uno de los grandes atractivos de los que ha disfrutado la ciudadanía en esta Semana Santa. 



Es verdad que aún es pronto para calificar este espacio como atractivo turístico, la gran mayoría de los que hasta ahora han pisado esa madera de iroko traída desde Camerún son almerienses que han vivido los años de reivindicación de su rehabilitación, que han visto paso a paso las obras y que ahora han querido ser los primeros en disfrutar de las vistas. Los turistas están por llegar a un Bien de Interés Cultural que una vez acabada su restauración tiene aún un largo camino por andar.



Y es que, si verdaderamente se quiere conseguir la explotación turística del Cable Inglés no basta con lo realizado hasta ahora. No voy a entrar en la necesidad de esa tercera fase de rehabilitación de la que se lleva años hablando, que permitiría poner en marcha en el interior del cargadero un restaurante y una sala de exposiciones, y que puede llegar a costar entre 4 y 5 millones de euros, me limito solamente a buscar opciones para lo que ya está a punto.



Este recorrido por una parte importante de la historia de nuestra ciudad necesita musealización, es decir, elementos que permitan conocer a aquel que lo visite para qué servía, las partes que lo componen, la historia que hay alrededor de esta infraestructura y lo que pasaba en la Almería de ese momento.



He tenido la suerte de poder visitar este espacio en familia, un día normal a media tarde. En mis 50 minutos (en los que me sobraron más de 20) fue muy divertido que el más pequeño de mi casa preguntara y preguntara sobre lo que era cada cosa y los por qué de todo, hasta de la construcción. Tengo que decir que por trabajo cuento con algún conocimiento sobre el tema, pero también que debo agradecer a otros visitantes más doctos en la materia que ayudaron a responder casi todas las preguntas que surgían. Es verdad que pude contemplar conversaciones entre grupos diferentes que estaban en mi turno en los que se estaba haciendo exactamente lo mismo. En cuanto alguien escuchaba que se estaba explicando algo, se acercaba. También los había con la wikipedia abierta buscando cosas.






Para los turistas
Teniendo en cuenta esta situación y sabiendo que la inmensa mayoría de los allí reunidos éramos de Almería y algo sabíamos del Cable, inevitablemente la sensación era de que el proyecto se había quedado cojo para cualquiera que llegara de nuevas. No sé a quién le correspondería asumir los costes de la colocación de paneles explicativos en español e inglés (por eso del turismo) e incluso la de volvernos digitales y contar con una herramienta para los móviles en la que adentrarse en esa Almería del principios del siglo XX en el que la actividad minera copó gran parte de su actividad económica y cuyo resultado fue ese impresionante paseo sobre el mar que hasta ahora solo conocían los vagones cargados de mineral de hierro.



Es cierto que lo primero, y más caro, era poner en valor la infraestructura que en otros tiempos estuvo a punto de desaparecer por la ceguera de algunos que no entendían que también existe el patrimonio industrial, pero ya iniciado el camino, lo que toca pedir es que no se pare y se perfeccione un espacio que puede llegar a ser tan emblemático como el Muelle del Mineral de las Minas de Río Tinto lo son para Huelva. 


También, y esto es más sencillo, ese magnífico parque de la estación que da entrada al Cable tiene un espacio estupendo para la llegada de un quiosco de refrescos y souvenir si es que la apuesta pasa porque los turistas recorran este magnífico paseo. Además, habría que darle una vuelta a la forma de sacar entradas. El sistema funciona rápido y bien, pero como ha puesto de manifiesto Vox en Almería, es de difícil acceso para las personas mayores. Posiblemente una persona en ese quiosco que les pudiera dar esa entrada les supondría un mundo. 


Y es que siendo la rehabilitación del Cable Inglés un hito importantísimo en la recuperación del patrimonio de nuestra ciudad, felicitando a todos los implicados en el proceso, a los almerienses que lo podemos disfrutar, también es fundamental no parar en lo que hay y adecuarlo para que sea para todos.


Temas relacionados

para ti

en destaque