“Entiendo que tengo 60 años, pero también tengo ganas de trabajar”

Tras doce años parado, José María encuentra una oportunidad laboral: “Hay que tener esperanza”

José María, de 60 años, no pierde la esperanza y la ilusión.
José María, de 60 años, no pierde la esperanza y la ilusión. La Voz
Tito Sánchez Núñez
20:00 • 27 nov. 2022

“Entiendo que son 60 años lo que tengo, pero eso no quiere decir que no tenga ganas de trabajar. Tener ganas de trabajar es lo más importante”. José María, 60 años cumplidos en septiembre, finalizó el pasado lunes un contrato de nueve días en una empresa de limpieza. Su primer contrato en más de doce años, desde que en 2009, con el estallido de la crisis, la empresa en la que trabajaba y en la que había pasado su etapa más larga dado de alta (apenas cinco años) se viera abocada a despedirlo. Ha recorrido la capital de obra en obra, desde la Vega de Acá hasta el Ikea, dejando su currículum sin que recibiera ninguna llamada.


Pantalón vaquero, camiseta de manga corta negra que deja ver un tatuaje de un velero y otro de un perfil de mujer, de los que se arrepiente (“cosas de la juventud”), gafas de sol y gorra estilo militar, quizás como recuerdo de la ‘mili’ que cumplió en Algeciras (Cádiz), donde las guardias nocturnas le impedían estar despierto a la mañana siguiente para acudir a las clases que le ofrecieron para, entre otras cosas, que aprendiera a escribir. Lo hizo tan bien en el servicio militar que también le ofrecieron hacer carrera en el Ejército, pero lo rechazó por sus ganas volver a casa. Como con los tatuajes, también se arrepiente, ahora desde la distancia que dan los años, de aquella decisión. “Estaría ya jubilado y cobrando todos los meses un sueldo”.


Nacido en Pescadería, donde vivían sus padres, José María es el mayor de lo que han sido un total de quince hermanos (actualmente viven diez de ellos) y vino al mundo cuando su padre tenía 19 años y su madre apenas 15. La familia se terminó trasladando a una cueva en La Fuentecica y hoy en día vive con sus padres y su hermana en El Quemadero, después de haberse divorciado hace un año de su exmujer, con la que afirma mantener una buena relación y con la que engendró dos hijas y un hijo. Estos últimos años era ella la que trabajaba y él quien se encargaba de las tareas domésticas. “Me encanta meterme en la cocina, pero ahora mi hermana no me deja”, dice. 



Con 15 años comenzó a trabajar como peón de albañilería en las naves de un céntrico polígono industrial. De ahí fue enganchando diferentes trabajos, algunas ‘chapucillas’, pero a pesar de ello no ha llegado a cotizar ni quince años. “En aquella época se cobraba la ayuda y si hacías algún ‘chapú’ por otro lado ganabas un poco más de dinero; si hubiera estado dado de alta tendría los quince años cotizados que necesito para poder optar hoy a una ayuda”.


Hoy José María vuelve a estar en el paro, aunque su última empresa, Cicue, ha quedado tan satisfecha con el trabajo que ha desarrollado en estos apenas nueve días, realizando tareas de limpieza en el Poniente Almeriense, que en breve le va a ofrecer un nuevo contrato. Esta oportunidad se le presentó a José María después de haber realizado cerca de una veintena de cursos de formación e inserción durante la última década. Pese a ser consciente de las dificultades de una persona mayor de 50 años para encontrar un nuevo empleo y a que en su centro de orientación laboral del barrio de Los Ángeles tampoco le daban muchos ánimos, este vecino del barrio del Quemadero no perdió nunca la esperanza de tener una oportunidad.



La encontró gracias a un curso de inserción de Acción Laboral, que ofrece distintos programas de empleo subvencionados por diferentes entidades, con un porcentaje de empleabilidad de más del 70%. “Todos se han portado muy bien conmigo”, reconoce José María, a quien le han ayudado a crearse perfiles en los principales portales de empleo de la web e inscribirse en ofertas también de forma online. “Muchas veces me salen ofertas de trabajo y puedo enviar el currículum desde el mismo teléfono. Siempre me sale que la empresa ha desestimado mi candidatura, pero yo tengo que seguir intentándolo”, comenta. “Nunca he perdido la esperanza de encontrar trabajo y me gustaría encontrar uno en el que pudiera ya jubilarme”.


El de Acción Laboral es uno más de los cursos que José María ha realizado durante la última década. “Tengo muchos diplomas de cursos, el último, de limpieza, del que ya tengo el certificado de profesionalidad”. Jardinería, manipulador de alimentos o carretillero son otros de los cursos que ha llevado a cabo en este tiempo, tanto a través de la administración pública como de Cáritas o empresas de formación. El de limpieza era una beca del Ayuntamiento de Almería, de 1.800 euros. José María gastó dos tercios en comprar un Hyundai de más de 25 años, de Almería y de la AJ, de cuando las matrículas indicaban dos letras y no tres, “para poder moverme si me salía algún trabajo”. Lo ganado en estos últimos nueve días de trabajo se ha ido en renovar el seguro tres meses más y en reparar una bomba. “Ahora no lo muevo, porque la gasolina está por las nubes”.



Mientras espera la llamada y el contrato prometidos, José María anima a todas aquellas personas mayores que, como él, se encuentren en búsqueda de una oportunidad. “Lo único que puedo decir es que tengan esperanza y no se vengan abajo. Si no sale nada, tienen que seguir intentándolo y haciendo todos los cursos que salgan, porque mientras tanto te vas enriqueciendo. Es lo que he hecho yo”.


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