Los cortes de luz apagan el Reducto

Un grupo de vecinos ha denunciado los frecuentes cortes de luz que sufren desde septiembre

Calle del Reducto.
Calle del Reducto. La Voz
Eduardo de Vicente
07:00 • 13 oct. 2019

Hay vecinos del Reducto que están volviendo a recordar los días de su infancia, allá por los años sesenta, cuando el viento y las tormentas dejaban las casas sin luz durante horas. Bastaba un vendaval o un buen chaparrón para que medio barrio se quedara a oscuras y la gente no tuviera otra salida que ir a la tienda más cercana a comprar velas.




Los cortes antiguos eran menos traumáticos porque las familias venían de las restricciones de tiempos anteriores y estaban acostumbradas a las tinieblas y porque como nadie tenía frigorífico, cuando se iba la luz había poco que perder. Llegaba el apagón, se sacaba la vela, se encendía el brasero de leña y a esperar el día siguiente.




Hoy, los cortes de luz se sufren de forma distinta y hacen más daño porque afectan también al funcionamiento de las cocinas que se nutren de energía eléctrica. Cuando se va la luz se apaga la vida de las casas y pone en pie de guerra a los vecinos, que como es el caso del Reducto, se están empezando a movilizar para denunciar los continuos apagones que desde el mes de septiembre son el pan nuestro de cada día.




No se trata de cortes momentáneos, a veces se va la luz y no vuelve durante varias horas, creando un auténtico conflicto en los hogares. Ante esta situación anómala que vienen padeciendo han puesto el caso en manos de la asociación de vecinos del casco histórico y se han dirigido a Endesa para que busque una solución.




Los tendidos eléctricos del barrio, a los pies de la Alcazaba, no son un ejemplo a seguir y son más propios de un arrabal abandonado que de una parte del casco histórico. Hay calles donde el cableado cuelga de postes primitivos de madera, como hace medio siglo, y se sospecha que existen viviendas conectadas de forma ilegal que podrían estar ocasionando zonas de saturación que favorecen los apagones.




Este tipo de problemas que afectan ya a varias barriadas de la ciudad, están minando la vida de la calle del Reducto, donde muchos vecinos han optado por poner en venta sus viviendas. Parecía que la recuperación de la calle de Fernández y todo el entorno del Mesón Gitano, iba a servir también para catapultar la vida del Reducto, pero la realidad dice lo contrario. El ambicioso proyecto que iba a poner en valor el Mesón se ha quedado en nada y aquel escenario debajo de las murallas de la Alcazaba se ha convertido en un páramo donde los grupos de jóvenes van a celebrar sus botellones los fines de semana y en un urinario de perros.




Miguel Bisbal, miembro de la asociación de vecinos, ha comentado a este periódico que se van a andar todos los pasos necesarios para intentar solucionar cuanto antes el problema de los apagones y que ya han preparado un escrito que van a remitir a Endesa para que tome cartas en el asunto.




Temas relacionados

para ti

en destaque