El cementerio de la marihuana: toneladas de chatarra y drogas

Los agentes tienen el trabajo añadido de enviar miles de kilos de material a desguaces

Una furgoneta de la Policía Nacional cargada de focos y otros materiales decomisados.
Una furgoneta de la Policía Nacional cargada de focos y otros materiales decomisados. La Voz

Un enorme cementerio de chapa retorcida, cable, plástico y vidrio escribe la memoria del tráfico de drogas en la provincia de Almería. Miles de kilos de desechos se acumulan en comisarías y cuarteles procedentes de operaciones judiciales contra el cultivo de marihuana en viviendas, almacenes, garajes e invernaderos.


Es, en cierto modo, una carga añadida a las labores de las fuerzas de seguridad, obligadas a transportar la chatarra que generan los cultivos. Y no es poca cosa.


Sostener una plantación de marihuana exige lámparas, ventiladores, transformadores y sistemas de riego. En los cultivos más grandes se trata casi de una estructura industrial.


Solo en la Operación Alfaiz, destapada esta semana por la Guardia Civil, los agentes localizaron  316 lámparas con reflectores, 336 balastros, 364 bombillas, 30 extractores, 67 ventiladores, 42 equipos de aire acondicionado, tres bombas de agua, tres equipos de osmosis, tres bombas de sulfatar, medidores de PH, humificadores y un equipo de aire acondicionado portátil.


¿Y qué pasa con todo el material? ¿Dónde acaban las plantas? Según explican fuentes oficiales de la Comandancia de la Guardia Civil en Almería, “después de cada operación los jueces dictan dos oficios, uno para la destrucción de la droga y otro para los materiales”.


Luz verde

La autoridad conserva una pequeña muestra para el proceso judicial, una especie de garantía por si fuera necesario un nuevo análisis en el futuro. El resto acaba en plantas de compostaje para su destrucción.


Los lugares donde se queman las drogas se han mantenido tradicionalmente en secreto para evitar posibles robos. No en vano, se trata de miles y miles de kilos de hachis cocaína pastillas y marihuana. Según información difundida por el Ministerio del Interior en la provincia de Almería se han quemado algunas grandes alijos, incluso llegados desde otros puntos de Andalucía.


Las medidas de seguridad son enormes. No es raro encontrar en un lugar estratégico en el centro de Almería un camión rodeado de unidades de la policía nacional en labores de carga y descarga. Cosa distinta son los portes de los objetos decomisados. Cuando el juez autoriza su destrucción, los agentes promueven su traslado a puntos limpios, plantas de reciclaje.


Un certificado

“Es importante destacar que son objetos en mal estado y que no pueden usarse para otra cosa distinta a los cultivos”, advierten responsables de la UDYCO (Unidad de Drogas y Delincuencia Organizada) de la Policía Nacional. Esto es, a diferencia de coches, motos o barcos requisados a los narcos, las lámparas y extractores no salen a subasta a través del Fondo de Bienes Decomisados del Plan Nacional Sobre Drogas.


La Guardia Civil lleva ‘sus’ chatarras en el Poniente a un conocido desguace, mientas la Policía Nacional acuden a libros de reciclaje. “Se expide un certificado que acredita la destrucción de los materiales”, precisan fuentes de la Comisaría de Almería. Un garantía de la eliminación del rastro de la droga y el metal.

 

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