La Voz de Almeria

Tal como éramos

El hotel de la playa que no pudo ser

En 1945 el ayuntamiento se planteó el proyecto de construir un hotel moderno en la estancia de San Miguel

El balneario de San Miguel en sus últimos años de vida; fue muriendo lentamente hasta acabar desapareciendo.

El balneario de San Miguel en sus últimos años de vida; fue muriendo lentamente hasta acabar desapareciendo.LA VOZ de Almería

Eduardo de Vicente
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Los inviernos dejaban malherido al balneario. Cuando terminaba la temporada de baños y se cerraban las instalaciones aquel escenario frente a la playa se llenaba de sombras. La erosión de la soledad pasaba factura y obligaba a sus propietarios a tener que realizar importantes inversiones cada primavera para volver a ponerlo en funcionamiento.

El balneario de San Miguel nació en los años veinte y murió en la guerra. Todos los intentos de hacer rentable el negocio fueron inútiles después, en una ciudad donde no se había forjado aún esa clase media potente que hubiera sido el motor de este tipo de establecimientos.

Ocupaba una extensión de 18.000 metros cuadrados

La estancia veraniega de San Miguel, como se llamaba oficialmente, ocupaba una extensión de más de dieciocho mil metros cuadrados. Cuando se terminaron las obras contaba con treinta y cuatro casitas para vivienda temporal provistas de tres habitaciones con cocina y retrete. Tenía un edificio destinado a bar restaurante, con una nave de habitaciones reservadas que se comunicaban con los departamentos de baños templados. En los altos del bar aparecía una hermosa terraza con balaustrada de cemento armado y un salón de baile con suelo de parquet de madera.

Una explanada que se utilizaba como campo de baloncesto

El complejo disponía de un garaje cochera para los automóviles y una habitación techada donde se instaló el horno y la caldera de hierro dulce donde se calentaba el agua del mar que alimentaba los dos salones de baños templados con pilas de mármol con los que contaba la estancia. Tenía además cuarenta habitaciones de nueve metros cuadrados para baños de mar y un jardín con una fuente de agua permanente, con dos pérgolas y sus asientos alrededor de la fuente, donde nacían árboles y flores. Junto al jardín aparecía una explanada que se utilizaba como campo de baloncesto, y un anchurón que en verano se habilitaba como pista de baile.

En los años cuarenta el balneario daba problemas

En la década de los cuarenta el balneario de San Miguel seguía teniendo problemas parecidos a los que sufría en los años de su inauguración debido al abandono de la mal llamada carretera que llevaba hasta el Zapillo. “Para llegar al balneario hay que recorrer un camino largo, lleno de polvo, de baches, de guijarros, de latas viejas...” contaba el diario Yugo.

"Para llegar al balneario hay que recorrer un camino largo, lleno de polvo, de baches, de guijarros, de latas viejas..."Diario Yugo

Aunque era un lugar muy frecuentado en verano, donde se organizaban verbenas y bailes de sociedad en las noches de Feria, donde la gente acudía a tomarse los baños, no llegó a ser un negocio rentable. En febrero de 1945 surgió en la ciudad una iniciativa de crear un gran hotel-balneario como una solución para resolver el problema de la difícil situación económica que atravesaba la ciudad. Se hizo un llamamiento a representantes de la Diputación, Ayuntamiento, Cámara de Comercio y Falange para que designara una comisión que se encargara de darle vida al proyecto. 

La idea era levantar en ‘San Miguel’ un completo veraniego de gran nivel, con encanto suficiente para atraer no sólo al veraneante local, sino a familias de otros puntos de España. Nunca llegó a realizarse.

Se iniciaron negociaciones con el ayuntamiento

Un año después, en agosto de 1946, siendo alcalde don Miguel Viciana González, los propietarios del balneario, don Jesús y don Miguel Naveros, hijos del fundador, estuvieron negociando con el Ayuntamiento de Almería la venta del establecimiento que el municipio pretendía adquirir al tratarse de una zona de “gran porvenir y provecho para Almería”.

Don Jesús y don Miguel Naveros negociaron la venta del establecimientoAgosto de 1946

En una carta remitida al alcalde, el señor Jesús Naveros le comunicaba que: “en firme venderíamos al Ayuntamiento de Almería nuestra finca Estancia Veraniega y Balneario de San Miguel, sita en la playa del Zapillo de esta capital, por el precio total de un millón trescientas mil pesetas”.

La falta de recursos económicos paró todo

La venta no se pudo realizar por falta de recursos económicos del municipio. El balneario, hasta su decadencia en los años sesenta, siguió siendo un lugar de encuentro donde iba la juventud a bañarse en verano, a jugar al fútbol y al baloncesto en los meses de invierno, a disfrutar de los bailes en las noches de agosto.

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