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Sucesos

El drama del suicidio entre guardias civiles y policías también golpea a Almería: 222 casos en España en una década

Los datos de JUCIL recogen dos suicidios de guardias civiles en la provincia desde 2022, mientras asociaciones y expertos alertan del peso de la salud mental, la presión laboral y el acceso a las armas

Agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, en una imagen de archivo.

Agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, en una imagen de archivo.La Voz

Miguel Antonio Rodríguez Cárdenas
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Un agente de la Guardia Civil hallado sin vida en una localidad del Poniente almeriense. Un policía nacional encontrado muerto en su vivienda. Otro agente del CNP que se quitó la vida en la capital. Son solo algunos de los casos ocurridos durante los últimos años en Almería que ponen de manifiesto una problemática que desde hace tiempo preocupa en el seno de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado: el suicidio.

Una realidad que cobra especial relevancia este jueves, 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una jornada promovida internacionalmente para concienciar sobre una problemática que puede prevenirse y para romper el estigma que todavía rodea a la salud mental. Precisamente, el lema elegido para el periodo 2024-2026 es 'Cambiar la narrativa sobre el suicidio', con el objetivo de sustituir el silencio y la incomprensión por conversaciones abiertas, apoyo y prevención.

Y los datos muestran que esa conversación sigue siendo necesaria también dentro de la Policía Nacional y la Guardia Civil.

Más entre los agentes que en civiles

Aunque no existe una publicación única, periódica y estructurada de estas estadísticas a la que se pueda acceder fácilmente, el Ministerio del Interior sí dispone de registros sobre los suicidios ocurridos entre integrantes de ambos cuerpos.

Los últimos datos conocidos elevan a 25 los agentes que murieron por suicidio durante 2025, de los que 13 pertenecían a la Guardia Civil y 12 a la Policía Nacional. Las cifras proceden de una resolución de Transparencia de la Secretaría de Estado de Seguridad conocida recientemente y permiten ampliar la mirada: 222 policías nacionales y guardias civiles murieron por suicidio entre 2016 y 2025, 122 pertenecientes a la Benemérita y 100 a la Policía Nacional.

Unas cifras en las que el destaca el que es, hasta el momento, el peor año de la última década, 2021, cuando Interior contabilizó 30 fallecimientos, 15 en cada cuerpo. En 2024 fueron 24, con 14 guardias civiles y diez policías nacionales, mientras que en 2023 la cifra conjunta había descendido hasta 16.

Las cifras registradas en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado permiten aproximarse a la dimensión del problema, aunque las comparaciones con el conjunto de la sociedad deben realizarse con cautela. 

De este modo, España registró en 2024 una tasa de 8,1 muertes por suicidio por cada 100.000 habitantes, según el Instituto Nacional de Estadística. Por su parte, Policía Nacional y Guardia Civil sumaban en diciembre de ese mismo año 156.463 efectivos y si se ponen en relación los 24 fallecimientos registrados ese año con el tamaño de ambas plantillas, el resultado bruto se sitúa en torno a 15,3 casos por cada 100.000 agentes.

Pero a pesar de los datos 'en bruto', ambas tasas no son directamente equiparables, ya que para poder establecer una comparación rigurosa sería necesario ajustar factores más allá de estos datos, como la edad o el sexo, puesto que las plantillas policiales presentan una composición demográfica muy diferente a la del conjunto de la población. De hecho, en este sentido, la propia Policía Nacional ha señalado en estudios anteriores que, una vez ajustados edad y sexo, sus cifras han sido "similares" a las esperables en la sociedad española.

Dos guardias civiles en Almería

LA VOZ ha podido acceder a datos concretos sobre esta problemática en el seno de la Guardia Civil gracias a la colaboración de JUCIL, asociación profesional mayoritaria en el Consejo de la Guardia Civil.

Según el informe de suicidios facilitado por JUCIL, que recoge los ocurridos entre 2022 y 2025, la cifra se mantiene siempre en torno a los 15 casos anuales. Por años, en 2022 se registraron 15, los mismos que en 2025, mientras que en 2023 y 2024 fueron 13 en cada ejercicio.

Estas cifras presentan algunas diferencias con los registros oficiales conocidos posteriormente, algo que también ocurre en otros años de las series difundidas por asociaciones y organizaciones policiales. Por ello, los datos de JUCIL y los del Ministerio del Interior deben entenderse como fuentes estadísticas diferenciadas, sin mezclar ambas series.

El informe facilitado por JUCIL también desgrana los casos por provincias. Entre 2022 y 2025, dos agentes de la Guardia Civil, ambos varones, murieron por suicidio en la provincia de Almería.

En números absolutos, este dato sitúa a Almería como la octava provincia, empatada con Alicante, Granada, Mallorca, Pontevedra, Sevilla y Toledo, con más casos recogidos en el informe. Madrid encabeza la relación con seis en los cuatro años analizados; Málaga y Valencia contabilizan cuatro, y Barcelona, Badajoz y Cuenca, tres.

Asimismo, en lo que se refiere a las comunidades autónomas, el informe de JUCIL recoge que Andalucía es la comunidad con mayor número de casos, con 13 entre 2022 y 2025, seis más que la Comunidad Valenciana, que aparece en segunda posición, y siete más que Madrid y Castilla-La Mancha, con seis cada una.

Más hombres que mujeres

Otro de los datos que se pueden extraer del informe hace referencia al sexo de los agentes fallecidos. De los 56 guardias civiles que murieron por suicidio entre 2022 y 2025, solo tres eran mujeres: una en Orense en 2022, otra en Castellón ese mismo año y una tercera, también en 2022, en Cuenca.

La diferencia es muy elevada, aunque también debe ponerse en relación con la propia composición de la Guardia Civil, un cuerpo históricamente muy masculinizado. Es decir, los números absolutos permiten comprobar que la inmensa mayoría de los fallecidos son hombres, pero por sí solos no permiten concluir que el riesgo sea proporcionalmente mayor sin compararlo con el peso de hombres y mujeres dentro de la plantilla.

Ante este problema real, tanto Guardia Civil como Policía Nacional cuentan desde hace años con mecanismos dirigidos a la prevención del suicidio y la atención psicológica de sus miembros.

La Policía Nacional aprobó en 2020 su Plan de Promoción de la Salud Mental y Prevención de la Conducta Suicida, estructurado en 14 objetivos generales y 45 medidas, entre ellas un protocolo de asistencia psicológica y un teléfono de atención las 24 horas.

Por su parte, la Guardia Civil dispone igualmente de recursos internos y ha reforzado durante los últimos años la atención psicológica. Entre otras medidas, incorporó un servicio externo de asistencia psicológica con sesiones confidenciales, individuales y gratuitas, además de atención inmediata ante situaciones de crisis.

Al margen de los recursos oficiales, JUCIL y JUPOL, en colaboración con CSIF, cuentan con un teléfono de ayuda psicológica a cuyo cargo está la psicóloga María José Sáenz de Niera, inscrita en el Colegio de Psicólogos de Madrid.

Y las cifras demuestran que es necesario: solo durante el pasado año 2025 este servicio recibió un total de 498 llamadas.

"El teléfono de atención psicológica de JUCIL y JUPOL es un gran recurso para todos esos agentes que necesitan ayuda inmediata. No es solo para los suicidios, sino para cualquier atención psicológica que necesiten, pero sí es cierto que cuando alguien decide acabar con su vida, esa decisión viene precedida por algo que ha ocurrido antes", explica la especialista a LA VOZ.

El recurso no es utilizado únicamente por los propios agentes que atraviesan una situación complicada. En numerosas ocasiones son sus compañeros quienes realizan la llamada al detectar cambios de comportamiento o señales de que alguien de su entorno puede necesitar ayuda.

Y entre las casi 500 llamadas recibidas durante el último año aparecen problemas de muy distinta naturaleza. Sáenz de Niera explica que, dentro de su experiencia atendiendo a quienes recurren al servicio, ha encontrado determinados patrones que se repiten. Entre los hombres, señala, aparecen con frecuencia las rupturas sentimentales y los problemas derivados de las relaciones de pareja; mientras que entre las mujeres que han solicitado ayuda ha encontrado una presencia significativa de situaciones relacionadas con el acoso laboral.

Son circunstancias observadas en las consultas que atiende la psicóloga y no pueden interpretarse, por sí solas, como una explicación general del suicidio. Se trata de un fenómeno complejo en el que pueden confluir simultáneamente factores personales, familiares, laborales, sociales y psicológicos.

Acceso a las armas

Hay, además, una particularidad inherente a la profesión policial sobre la que coinciden los especialistas y las organizaciones profesionales: el acceso habitual a armas de fuego.

Sáenz de Niera considera que este elemento puede reducir el tiempo que existe entre una crisis grave y una conducta suicida. "En el caso de los agentes lo tienen muy fácil, porque tienen a mano su arma reglamentaria y pueden tomar la decisión de forma muy rápida", señala.

Rafael Maldonado, secretario provincial de JUCIL en Almería, apunta en la misma dirección y reclama medidas adicionales: "Todos sabemos que hay diferentes factores en la vida de una persona que pueden hacer que tenga problemas psicológicos, pero la presión que los guardias civiles tenemos hace que el índice de suicidios sea más alto que en otras profesiones. En este sentido, hay que tener en cuenta que el acceso que tenemos a las armas da una facilidad extra y rápida. En varias ocasiones hemos propuesto que también se dé una solución a esto colocando armeros en los distintos acuartelamientos", señala.

Precisamente el control de las armas forma parte de las medidas preventivas aplicadas por los cuerpos. La Policía Nacional contempla, por ejemplo, la retirada del arma cuando se detectan determinadas patologías psiquiátricas, acompañada posteriormente de seguimiento.

"Ya no puedo más"

Sáenz de Niera asegura que su experiencia también le ha permitido encontrar diferencias en la forma en la que los miembros de ambos cuerpos recurren a la ayuda psicológica. "En mi experiencia, puedo decir que los agentes de la Guardia Civil llaman más y de manera más rápida cuando detectan un problema. En cambio, entre los de la Policía Nacional la llamada suele producirse cuando llegan a un punto en el que dicen: 'ya no puedo más'", explica.

Y ahí aparece otro de los grandes obstáculos de la prevención: el estigma asociado todavía a pedir ayuda psicológica dentro de profesiones en las que tradicionalmente se ha valorado la fortaleza y la capacidad de soportar situaciones límite.

Para JUCIL, pese a los avances registrados durante los últimos años, el suicidio continúa siendo un asunto difícil de abordar dentro de la Guardia Civil. "Desde JUCIL hemos insistido repetidamente ante la Administración para que actúe frente a esta lacra. Consideramos que el suicidio sigue siendo un tema tabú dentro del Cuerpo y que no se aborda de forma transparente ni con el enfoque necesario", asegura Maldonado.

El representante de la asociación pone el foco especialmente en la relación de los propios agentes con los servicios psicológicos internos: "Una de las barreras que percibimos es la desconfianza de los agentes hacia el servicio de psicología interna, ya que no lo ven como un recurso terapéutico, sino como una herramienta de control. El hecho de que los psicólogos sean mandos y que el servicio no esté concebido con una orientación puramente asistencial contribuye a esta percepción negativa", añade.

Un muro de desconfianza que asociaciones profesionales, especialistas y la propia Administración intentan derribar mientras las cifras recuerdan año tras año que el problema continúa presente. Este 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, el mensaje vuelve a poner el foco precisamente ahí: hablar, detectar las señales a tiempo y conseguir que solicitar ayuda deje de entenderse como una debilidad.

Dónde pedir ayuda

El teléfono 024 del Ministerio de Sanidad atiende a personas con pensamientos, ideación o riesgo de conducta suicida y también a familiares y allegados. Es un servicio gratuito, confidencial, de ámbito nacional y disponible las 24 horas de los 365 días del año. Ante una emergencia vital inminente debe llamarse directamente al 112.

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