La denuncia del IES Alhadra por una obra: "Es como estar en Londres, pero con arena en vez de niebla"
El polvo ha provocado ataques de asma y de alergia a los estudiantes, que actualmente se enfrentan a sus exámenes de recuperación

Nube de polvo provocada por las máquinas que operan junto al IES Alhadra.
La semana pasada, el IES Alhadra celebraba uno de los actos más importantes del final de curso: la puesta de bandas de los alumnos que concluyen etapa. Lo que debía ser una jornada de celebración, fotos y despedidas familiares quedó empañado por una imagen inesperada.
Al llegar al centro, familias y estudiantes se encontraron con suelos, bancadas y zonas comunes cubiertos por una gruesa capa de polvo y arena. La situación era tan llamativa que el instituto tuvo que contratar una empresa de limpieza privada para adecentar las instalaciones antes del acto, ya que el personal de limpieza del centro no daba abasto.
Según denuncia el IES Alhadra, la causa de la oleada de polvo es una obra de urbanización situada junto a la carretera homónima, donde se está extrayendo roca del terreno y posteriormente triturándola con maquinaria pesada instalada en el propio solar para convertirla en arena.
Si bien las obras llevan varios meses en marcha, estuvieron paralizadas durante algún tiempo por la dureza rocosa del terreno. "Pero hace aproximadamente dos meses se instaló una trituradora y hace dos semanas incorporaron una segunda trituradora de mayor tamaño. Ahí fue cuando se agravó el problema, especialmente tras la llegada del viento de levante durante la última semana", cuenta una de las docentes del centro.

Los bancos del centro educativo, recubiertos de polvo.
Consecuencias directas en el instituto
"La semana pasada era como si estuviéramos en mitad de Londres, pero en vez de niebla, nos envolvía la arena", afirma la profesora, quien afirma que este lunes ha vuelto a alcanzar al centro la nube de polvo; un polvo que se cuela por ventanas y puertas y se posa en las aulas, los pasillos y el mobiliario escolar.
Tanto es así que, según cuenta el personal del centro y en plena temporada de exámenes de recuperación, los niños "piden pañuelos para limpiar las mesas antes de posar las hojas". Y no solo eso: el polvo habría provocado episodios que afectaron al alumnado con patologías respiratorias: "Hubo que llevarse a niños con alergia y con asma. Tuvieron que venir sus padres a recogerlos", señala compungida su profesora, que señala el jueves pasado como jornada más grave.
Este escenario ha obligado al centro a mantener las ventanas cerradas durante los exámenes y clases escolares, lo que supone un nuevo problema en momentos donde la AEMET alerta de la llegada de altas temperaturas. "Es imposible tener la ventana abierta, pero tampoco tenemos aire acondicionado operativo. No tenemos climatización ni salubridad y estamos en plena ola de calor. Esto no hay quien lo soporte", denuncian, para después añadir que las lamentables condiciones dificultan la concentración y el desarrollo normal de las pruebas.

El IES Alhadra, en Almería capital, durante la celebración de puestas de banda.
Desde el punto de vista estudiantil, una alumna del aula específica denuncia que ni siquiera han podido salir al patio ni hacer ninguna actividad al aire libre, puesto que las zonas exteriores el centro se ven muy afectadas por la acumulación de polvo, algo que agrava el diseño del instituto: "El centro es enorme. Tiene cinco bloques y cada escalera da al patio. La cantina también da al patio. Los alumnos tienen que pasar por ahí inevitablemente para cambiar de aula y entra tierra por todos lados".
Medidas adoptadas por la dirección del IES Alhadra
Pese a la situación, la dirección del centro ha tratado de mitigar el problema desde el primer momento. Según aseguran, tanto la directora como la jefa de estudios se han implicado directamente en la búsqueda de soluciones e incluso acudieron a hablar con el encargado de la obra para trasladarle la gravedad de lo que estaba ocurriendo.
Entre las medidas adoptadas por la empresa responsable de las obras se encuentra el riego de la zona para intentar reducir la dispersión del polvo. Sin embargo, desde la comunidad educativa consideran que esta actuación ha sido claramente insuficiente. "Solo han conseguido que se riegue a primera hora de la mañana", explica la profesora. A su juicio, el efecto dura muy poco: "Si riegan a las ocho de la mañana, con el viento de levante a las diez ya no sirve para nada".

El IES Alhadra, en Almería capital.
La dirección también trasladó la situación a distintas administraciones. Se avisó a la Policía Local, que, según relatan, se limitó a indicar que pondría el asunto en conocimiento del organismo correspondiente. También se contactó con Sanidad, desde donde recomendaron formalizar una reclamación, alegando falta de personal para atender el caso con mayor inmediatez. Desde el centro aseguran además que no fue posible mantener contacto directo con el jefe de obra.
La sensación general entre las familias y el personal del centro es de preocupación e impotencia. Consideran que la situación compromete el desarrollo normal de la actividad lectiva y pone sobre la mesa la necesidad de revisar cómo se ejecutan trabajos de esta envergadura junto a espacios educativos. "A mi entender no se puede picar roca junto a centros educativos", concluyen, recordando además que el problema no afecta únicamente al instituto, sino también al cercano Colegio San Luis.