Una línea de tarot saca 33.000 euros a dos mujeres con magia y extorsión
La Guardia Civil desvela que la red usó grabaciones comprometidas con datos personales para amenazar a las víctimas
Magia negra para los creyentes y grabaciones de conversaciones comprometidas para los que, a fuerza de amenazas, perdieron la fe hace mucho tiempo. Es la base de la denominada Operación Mala Hierba, una intervención de la Guardia Civil contra una trama de extorsión y fraude en líneas del tarot.
Mala Hierba se desarrolla conjuntamente entre agentes de Almería y Barcelona. En la provincia residían las dos víctimas detectadas en la investigación de la Policía Judicial de la Benemérita, mientras en la ciudad catalana está asentada la empresa de videncia a la que pertenecen los seis detenidos en la operación. Según informa la Guardia Civil, las dos víctimas residentes en Almería pagaron 28.000 y 5.000 euros respectivamente acuciadas por las amenazas de la red.
Los detenidos son cinco mujeres y un varón, todos ellos ciudadanos españoles empleados como teleoperadores en una conocida línea de videncia asociada a una tarotista residente en Barcelona. Según la investigación, las víctimas contactaron voluntariamente con este servicio en varias ocasiones y facilitaron datos personales sin consciencia de que se estaban grabando sus voces.
Extorsión
Durante este periodo, los operadores captaron información sensible sobre cuestiones personales de las víctimas gracias a una enorme capacidad de disuasión en el diálogo y, de forma especial, a la propia sugestión de los usuarios del servicio, abiertos a colaboración en lo posible para resolver sus problemas. El cóctel estaba listo.
Los presuntos delincuentes se habían ganado la confianza de las víctimas mediante ejercicios de videncia y, al mismo tiempo, tenían material suficiente como para hacerles mucho daño en su entorno más directo. Con la amenaza de difundir grabaciones telefónicas, la banda consiguió importantes cantidades de dinero.
Entre las “informaciones sensibles” se encuentran encargos para perpetrar venganzas personales a través de conjuros de magia negra. Las víctimas habrían solicitado estos servicios para conocidos o familiares. La posibilidad de hacer públicos estos encargos atrapó a las mujeres en un laberinto donde ni siquiera los pagos abrieron una salida.
Banda organizada
La Guardia Civil de Almería considera que los delincuentes participan de un “grupo organizado”, es decir, reunían rasgos propios de una banda criminal. “Contaba con una estructura sólida en Barcelona, cuyos miembros cumplían unas funciones claramente diferenciadas”, aseguran fuentes de la Comandancia del Instituto Armado.
“Una de las teleoperadoras atendía a los clientes y seleccionaba a sus futuras víctimas, una segunda contactaba posteriormente con ellas dándoles a conocer la existencia de la grabación y el resto de personas del entramado blanqueaba el dinero obtenido”, añade.
Por eso la investigación se mantiene plenamente abierta con indicios de la participación de los teleoperadores en sucesos similares en otros puntos del país.
Las diligencias están en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número Uno de Roquetas de Mar y la Operación Mala Hierba ha sido desarrollada por el Equipo de Delitos contra las Personas de la Policía Judicial (UOPJ) de la Comandancia de Almería.
Blanqueo de capitales
Los ingresos obtenidos y supuestamente blanqueados a través de la líneas del tarot el grupo habría cuentas bancarias cuya titularidad era de menores de edad, todos ellos ciudadanos españoles. Gracias a este mecanismo legal, los p