La compra de fincas rústicas crece un 7,1% mientras la sequía separa secano y regadío
Junio fue el segundo mes más cálido y el tercero más seco desde 1961: el rendimiento del cereal de secano cayó en torno a un 25%, mientras el de regadío apenas se resintió

Los costes de producción siguen tensionados: la energía se encareció un 26,7% y los fertilizantes, un 19,5%, según los últimos datos disponibles.
El mercado de fincas rústicas cerró junio con 14.613 compraventas, un 7,1% más que un año antes, según los datos provisionales de la Estadística de Transmisiones de Derechos de la Propiedad (ETDP) del Instituto Nacional de Estadística (INE). El suelo rural volvió a crecer por encima de la vivienda, cuya compraventa avanzó un 1,6% en el mismo mes, y acumula en lo que va de año un alza del 2,7%. Frente a mayo, las operaciones rústicas cedieron un 3,3%, en un ajuste estacional habitual.
El agua marca la diferencia entre secano y regadío
Junio estuvo marcado por un clima extremo que se dejó notar de forma desigual en el campo. Según AEMET, fue el segundo mes más cálido desde 1961, con 23,3 °C de media (3,2 °C por encima de lo normal), y el tercero más seco, con 12,4 mm de precipitación, un 39% de lo habitual. El efecto sobre la cosecha varió según el tipo de cultivo: de acuerdo con la Encuesta de Superficies y Rendimientos de Cultivos (ESYRCE) del Ministerio de Agricultura, el rendimiento estimado del cereal de secano cayó alrededor de un 25% frente a 2025 (cebada, trigo, avena y centeno registraron descensos de entre el 25% y el 29%), mientras que los principales cereales de regadío registraron descensos más moderados, de entre el 3% y el 9%, y el trigo duro incluso mejoró. La reserva hidráulica peninsular superaba a finales de junio el 77% de su capacidad, por encima del año anterior.
A ese contraste se suma la presión de los costes de producción. Según los últimos datos del Ministerio de Agricultura, correspondientes a abril, los precios que paga el agricultor mantienen subidas relevantes: la energía se encareció un 26,7% interanual (con los carburantes cerca del 40%) y los fertilizantes, un 19,5%, mientras que el índice general de los precios que percibe apenas varió.
El perfil del comprador y el destino de las fincas también se han diversificado. "El comprador informado ya no pregunta solo cuántas hectáreas tiene una finca, sino qué se puede hacer con ellas: si tiene agua, qué se puede cultivar, qué renta deja y si se puede construir. Una parte importante de la demanda ya no busca únicamente explotación agrícola o ganadera, sino fincas de recreo y segundas residencias", señala Regino Coca, fundador y CEO de Cocampo.
Así se comportó la compraventa de fincas rústicas en junio
Por comunidades, Andalucía encabezó la compraventa de fincas rústicas, con 2.276 operaciones, seguida de la Comunitat Valenciana (2.219), Castilla y León (2.141) y Castilla-La Mancha (1.550). Los mayores aumentos interanuales se registraron en Castilla y León (+24,2%), Illes Balears (+19,4%), La Rioja (+17,8%), Región de Murcia (+17,2%), Canarias (+14,4%) y Galicia (+13,2%). Los descensos más acusados correspondieron a Navarra (‑28,1%), Cantabria (‑21,9%) y la Comunidad de Madrid (‑13,2%).
Las herencias de fincas superan a las compraventas
Las transmisiones de fincas rústicas por herencia sumaron 15.873 operaciones en junio, un 11,3% más que un año antes, y superaron un mes más a las compraventas. Los mayores aumentos se registraron en Canarias (+47,7%), Illes Balears (+45,8%), La Rioja (+38,4%) y la Comunitat Valenciana (+31,3%).
Los datos de junio describen un mercado rústico activo y cada vez más heterogéneo, en el que el uso real y potencial de la tierra gana peso frente a las categorías tradicionales de uso. Según los expertos de Cocampo, esta evolución también se refleja en la valoración de las fincas, en la que influyen factores muy diversos: la disponibilidad de agua, su ubicación por comarca y municipio, el entorno y el paisaje, la distancia a los grandes núcleos de población o las posibilidades de construcción que admita el planeamiento urbanístico. Esa combinación explica que fincas próximas y de superficie similar puedan alcanzar valoraciones muy distintas según su uso previsto, ya sea agrícola, ganadero, de recreo o residencial.